
Nicolás Laguna @NicolsBenjamin7
Viernes 19 de septiembre de 2014
La pila de curriculums es de una de las tantas agencias de Márquez y Panamericana, en San Isidro. Hay unas 15 en menos de 3 cuadras. Es en la Zona Norte del Gran Buenos Aires donde está la mayor concentración de agencias, ahí donde todas las patronales tercerizan y te toman en tal o cual empresa por un par de meses.
Por estos días que corren, más bien, en estos meses largos que corren, ya no hay tantos contratos temporarios. Tampoco hay tantos contratos. Más bien casi no hay.
Hay agencias de todo tipo y color. Algunas más conocidas, como Manpower, Randstad, Adecco. Otras no tan conocidas. Y una que todavía sigo buscando el nombre en la vidriera y no lo encuentro...
Algunas disimulan más, y te atienden hasta con casi una sonrisa de una secretaria mal paga. En otras las dejas en una bandeja. Otras directamente te ponen un buzón en la puerta con los vidrios polarizados, o los tiras por debajo de la puerta como si fuera la boleta de la luz.
Muchas veces nos preguntamos ilusamente que hacen con tantos curriculums: ¿los mirarán? Es el típico comentario entre las filas de pibes y pibas, acá en esta foto hay una respuesta. Están ahí apilados en un silla.
En todas te dicen lo mismo, eso sí. Que no hay ofertas, que cualquier cosa te llamamos de acuerdo a tu perfil. Seguramente esos curriculums vayan al tacho después de esa silla.
La recesión pega y no sólo en los números de tal o cual diario dice, o los que miente el Indec. En las autopartistas hay más de 15 mil suspensiones, en el neumático por tres meses hay suspensiones en las tres fábricas, Fate, Pirelli y Firestone. En las metalúrgicas como Metalsa van más de 100 despedidos en lo que va del año y en otras hay suspensiones.
Acá en estas colas, en estas agencias, se ven muchos pibes y pibas, jóvenes, menores de 30, con hijos, sin hijos, padres, madres, con secundario completo o incompleto. Pero todos pasaron por varias fábricas de la zona, por 2 o 3 meses, todos estuvieron en negro en algún lado y así cada uno con su historia.
Lo que acá se ve, se palpa, es que no son sólo números, si bajo o sube tal o cual porcentaje. Acá en estas agencias, se ve que ya no te piden, que no te llaman, que ni siquiera “te quieren explotar por un rato”, 12 horas por unos meses.
El relato kirchnerista acá se termina, se cae, es saco roto. En los jóvenes, en lo que más sufrimos la precarización todos estos años y los que ahora, ya cuesta más conseguir ser precarizado, de quedar efectivo ya es difícil hablar. Todos ya venimos más seguido para agarrar lo que va quedando ya que ahora es menos, Muchos viven de changas, en laburos en el barrio, de lo que pueden, son los sectores más bajos, donde el modelo nunca llega, los precarios, los jóvenes.