El Ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg y Fernando Arab, Subsecretario de la cartera, son los principales promotores de las modificaciones a la Reforma Laboral de Bachelet que ya estaba realizada a la medida de los empresarios.

Akemi Matsubara Egresada Derecho Universidad de Antofagasta
Domingo 13 de mayo de 2018
La Reforma Laboral de Bachelet no realizó grandes modificaciones al mundo del trabajo. Ciertamente planteaba algunas modificaciones estableciendo, por ejemplo, algunas condiciones más favorables para la negociación colectiva, como puede ser el establecimiento de los pisos mínimos para negociar. Esta "concesión" a los trabajadores contrasta con una gran concesión a los empresarios:
La gran concesión fue haber mantenido intacto el antiobrero Código del Trabajo, el que tiene como principal objetivo sindical el desarticular y debilitar los organismo sindicales mediante de la disgregación y atomización de los mismos.
Además de reducir la negociación a los márgenes de una fábrica, desconociendo la negociación ramal; También mantiene la precarización laboral (como con el subcontrato y la irregularidad que viven los trabajadores a honorarios).
Pero además la reforma debilitó el derecho a huelga al introducir los servicios mínimos, por los cuales los trabajadores, en caso de huelga, deben asegurar el funcionamiento mínimo de los lugares de trabajo.
En los hechos, la Reforma de Bachelet redujo entre un 25% a un 14% las huelgas durante el 2017, en comparación al 2016.
Los cambios de la derecha a favor de los empresarios.
Las nuevas modificaciones que propone el Gobierno de Piñera buscan regimentar y restringir aún más el derecho a huelga de las y los trabajadores, tal como aseguró Fernando Arab, “hoy un problema que ocurre y que puede ocurrir es que haya trabajadores indefinidamente en huelga, ya que actualmente no existe la norma que si se descuelga el 50% más uno se entiende aprobada la última oferta (…) ". Bajo el falso discurso de ayudar a los trabajadores, lo que buscan es mantener las riquezas de los empresarios, aminorando las pérdidas en un contexto de huelga.
Otra propuesta es fortalecer la imposición a los sindicatos de entregar los servicios mínimos para el funcionamiento de las empresas, agilizando este "servicio", evitando que exista una pre-negociación para entregarlos y que se consideren los informes técnicos para la calificación de servicios mínimos.
Todas estas modificaciones se harían a través de dictámenes de gobierno, es decir que no pasarán, siquiera, por una mínima discusión parlamentaria.
Frente a una Reforma Laboral que desde un inicio no tocó los pilares de la dictadura, y ante una derecha que busca avanzar debilitando la organización de los trabajadores, las organizaciones sindicales deben llamar a rechazar estas modificaciones que atentan contra las y los trabajadores, pues sólo la movilización le pondrá freno a esta nueva reforma que busca impulsar la derecha en desmedro de la organización de los trabajadores.