Fernando Massú es designado como el nuevo vicepresidente de la petrolera y su antecesor confía en que este apueste por la privatización.

Karla Peralta Díaz Médica en Antofagasta, Pan y Rosas
Domingo 16 de septiembre de 2018
Múltiples han sido las reacciones desatadas a raíz del destape de la contaminación que afecta brutalmente a la comunidad de Quinteros y Puchuncaví. Por un lado, el gobierno desde un inicio a intentado bajar el pelo del desastre ambiental, llegando incluso a declarar a través del Ministro de Salud que el problema se reducía a malos olores, hecho que tuvieron que salir rápidamente a contrarrestar.
Dentro de la orgánica empresarial también hubo repercusiones y es así como en medio del conflicto, renunciara Gonzalo de la Carrera (ex vicepresidente de ENAP), luego de los cargos presentados a la compañía por el episodio de contaminación. En este contexto Piñera, designa al ingeniero comercial, Fernando Massú, como el nuevo vicepresidente de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP).
Mientras el gobierno espera que esta grieta de descontento pueda cerrarse lo más rápido posible, para evitar la inestabilidad de su gobierno y sin afectar las ganancias empresariales, el saliente vicepresidente celebra el nombramiento de Piñera declarando que es una “muy buena elección” y afirma que espera que su reemplazante “llegue a la convicción de que se debe privatizar ENAP”.
En el contexto, la confianza no puede estar puesta en los empresarios ni su gobierno, en ese sentido, para las familias que están sufriendo de la contaminación no es ninguna solución el hecho de la petrolera pase a manos de privados, pues, no asegura de ningún modo que la contaminación disminuya, es más, respondiendo al modelo productivo empresarial que no tiene otro objetivo que la riqueza de sus dueños.
Tal como ocurre en Antofagasta y Mejillones, donde la producción que responde a uno de los empresarios más grande de Chile, el grupo Luksic, concentra en sus manos el monopolio de la contaminación de la región, y que el Colegio Médico de la región a develado los focos de contaminación como también a propuesto medidas que los gobiernos de turno han omitido.
Lo que se necesita, lejos de profundizar la privatización de los recursos naturales, es un plan de emergencia sanitario levantado por los trabajadores y sus familias para erradicar las zonas de sacrificio, para dejar de anteponer las ganancias de unos pocos ante la calidad de vida de la mayoría.