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Red Internacional
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Internacional. Piñera en el G20: de rodillas frente al imperialismo

En calidad de invitado, Sebastián Piñera asistió al G20. En su intervención marcó el grado de subordinación que mantiene ante las potencias imperialistas.

Néstor Vera

Néstor Vera Médico.

Domingo 2 de diciembre de 2018

Desde el 30 de noviembre, las principales potencias imperialistas organizadas en el G20, tomaron cita en Argentina para discutir acuerdos en torno a los principales temas económicos y geopolíticos que afectan al actual orden liberal en crisis.

A la instancia, el presidente Piñera fue invitado por su par argentino y aliado, Mauricio Macri. En tal condición podía participar de algunas instancias, aunque no ser parte de las principales definiciones.

Entre pasillos se relacionó con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien está enfrentando una fuerte movilización de las “chaquetas amarillas” contra el aumento de las gasolinas impulsado por su gobierno. Con quien aprovecho de discutir sobre la extradición de Palma Salamanca.

Además se juntó con la conservadora Theresa May, primera ministra de Inglaterra, quien enfrenta la crisis del Brexit y con quien busca saldar un acuerdo de libre comercio bilateral.

Al cierre de su participación, realizó un primer balance sobre los acuerdos de la cumbre. Si bien los acuerdos fueron generales y poco consistentes (por decir lo menos), para evitar que Trump dinamitara nuevamente los acuerdos como sucedió por ejemplo en la cumbre del G7 de Canadá. Para esto quienes trabajaron en el documento omitieron cualquier mención a la guerra comercial entre China y EE.UU o el rechazo al proteccionismo.

Inicia su intervención haciendo un reconocimiento al fallecido George H.W Bush, ex presidente de EE.UU, quien fue responsable durante su mandato de la ofensiva imperialista y guerrerista contra Panamá e Irak, además de llevar adelante ataques a la clase obrera norteamericana e imponer el conservadurismo en ella. Marcando así, desde el comienzo, pleitesía al imperialismo.

Si bien previamente había hecho referencia a la guerra comercial entre EE.UU-China y sus efectos para el crecimiento económico de distintos países, en su cierre no menciona nada de esto. Más que saludos el fortalecimiento de Organización Mundial del Comercio para sostener el libre mercado con “reglas claras y objetivas respetadas por todos”.

Además de remarcar su “compromiso” por aportar en la cuarta revolución industrial, le dio un fuerte énfasis a los acuerdos en materia medioambiental, con respecto a mantener los puntos del Acuerdo de París. Lo que no mencionó, es que nuevamente Trump se negó a firmar este punto, sacando del acuerdo a la principal potencia imperialista.

Declaró también que “los resultados de esta Cumbre son muy importantes para todos los países, pero especialmente para países pequeños como Chile, que creen en la importancia de un orden mundial, con reglas claras, objetivas, acordadas y transparentes”. Dejando en evidencia la subordinación política y económica frente a las grandes potencias imperialistas, responsables de las crisis, guerras, contaminación y hambruna que golpean a los sectores trabajadores y populares de todo el mundo.

Si bien su partición fue secundaria, dejó clara la relación de adaptación que busca mantener con las potencias imperialistas, quienes han saqueado por décadas los recursos naturales en Chile, dejando explotación y contaminación para los trabajadores, mientras ellos mantienen el control del tablero mundial.