En medio de la crisis social, el Gobierno ha seguido avanzando en su idea de materializar un Museo de la Democracia. Una decisión que tiene la abierta oposición del mundo cultural, político y de los trabajadores del propio Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
Lunes 9 de diciembre de 2019
A fines de noviembre, las autoridades de dicha cartera informaron a los trabajadores que el proyecto –ahora con el nombre de Galería de la Democracia– seguía adelante. Además, el 25 de ese mes se cerró el plazo de la licitación para la renovación del Correo Central de Santiago, el edificio que albergará el museo en el tercer piso. Hubo una sola propuesta, de la empresa española Ferrovial, por 20 millones de dólares, el doble del presupuesto oficial.
"Es muy evidente que el Museo de la Democracia es, en principio, una estrategia de la derecha, en su permanente afán de empatar (ideas y gestos) con el Museo de la Memoria. Es muy fácil deducir que su fin último sería una justificación al Golpe Cívico-Militar de 1973", advirtió Mario Rojas, presidente de la Unión Nacional de Artistas (UNA).
La presentación del proyecto recalca que "nunca antes en la historia de la humanidad han coexistido tantos regímenes democráticos en el mundo". "Estos regímenes garantizan, en términos formales, un acceso amplio a las distintas dimensiones de la ciudadanía (civil, política y social). No obstante, las democracias contemporáneas son muy diversas y enfrentan múltiples desafíos”
Entre sus objetivos, el Museo se fija "reflexionar históricamente sobre cómo ha sido nuestra experiencia democrática a partir de los principales desafíos que enfrentamos hoy a través de las colecciones del MHN y de instrumentos interactivos".
Democracia al servicio de los ricos, que garantiza la impunidad a los militares asesinos
Los 30 años de democracia en Chile, fueron los años de imposición de medidas neoliberales que beneficiaron a un puñado de familias. Una democracia “pactada y tutelada por militares” para privatizar y realizar cambios “en la medida de lo posible”, parafreaseando a Patricio Aylwin icono de la “transición a la democracia”.
La democracia que quieren poner en un museo, es una democracia al servicio de los ricos, propuesto por un gobierno que saco militares a la calle, que violaron y torturaron manifestantes.
No olvidamos que este gobierno tiene sus manos manchadas de sangre y tras iniciadas las protestas del 18 de octubre debeló que toda la palabrería democrática no es más que el manto para recubrir la protección de los negocios del chile de los empresarios, a costa de la represión al pueblo trabajador.
Es una democracia al servicio de los ricos, empresarios que saquearon los recursos estratégicos, contaminaron nuestras poblaciones e hicieron negocios con las pensiones, la salud y la educación.
Hace algunos meses en nombre de la democracia Piñera avalaba la intentona golpista en Venezuela organizada desde Estados Unidos.
Hoy día mantiene estos irrisorios proyectos mientras desconoce violaciones a los DDHH, deja impunes a policías y militares, y blinda el régimen heredado de la dictadura con leyes represivas.
¿Qué más podemos esperar de estos paladines de la democracia?

Alejandra Valderrama
Redacción La Izquierda Diario Chile. Valparaíso, Chile