La crisis y la falta de insumos han golpeado no sólo a Chile en lo que respecta al manejo de la pandemia, sino que al mundo entero. Es en este marco que Piñera ha anunciado un supuesto acuerdo con la Casa Blanca para negociar vacunas frente al COVID-19 cuando estas estén abiertas a la distribución.
Viernes 8 de mayo de 2020
"Lo que más nos interesa a nosotros, al igual como hay una guerra por los ventiladores mecánicos, nosotros estamos tratando desde hace algún tiempo de poner a Chile en una posición de privilegio para que, cuando tengamos esa vacuna, llegue a Chile de forma oportuna. No pusimos en contacto con los principales proyectos que están avanzando, para que cuando esté, Chile esté en la pole positio, como se dice en el deporte, y eso lo conversamos con el presidente Trump, que es muy optimista”. Con estas palabras Sebastián Piñera anunció los posibles acuerdos entre La Moneda y la Casa Blanca en lo que respecta a la importación de vacunas estadounidenses para el COVID-19.
Estos anuncios estuvieron acompañados de una sutil autoproclama del gobierno –y no podría ser de otra forma al tratarse de un gobierno dirigido por Sebastián Piñera-, en donde sentenciaron que Trump “nos preguntó de cómo está enfrentando la pandemia (...) tuvo palabras muy elogiosas sobre la forma de cómo Chile está enfrentando esta doble pandemia económica y social”.
Sin embargo, ni fechas ni una estimación de la cantidad de montos fiscales fue anunciada.
El anuncio se da en medio de críticas al destino de los fondos del Estado, en donde se ha producido un aumento a los dineros entregados en las cuentas de Carabineros de Chile, con más instrumentos para la represión que se ha quedado grabada en la memoria del pueblo chileno durante los acontecimientos del 18 de octubre en adelante, mientras que Bomberos deben realizar manifestaciones para que se aumente su presupuesto.
Todo pareciera apuntar a los verdaderos objetivos del piñerismo: Anunciar acuerdos para enfrentar la pandemia para calmar los ánimos de la población, mientras refuerzan el blindaje de Carabineros para prepararse un posible nuevo 18 de octubre post-COVID-19, y aplican cientos de miles de suspensiones y despidos contra las y los trabajadores del país, dejando a miles de familias sin sustento y en la incertidumbre total, en plena crisis.