Una nueva Constitución deberá ser presentada para 2017, mientras la carrera rumbo a la Asamblea Constituyente continúan de manera desigual entre partidos políticos y candidatos independientes. Sobresalen herramientas para incentivar la “participación” del conjunto de la población en la megalópolis.

Sulem Estrada, maestra de secundaria Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas
Jueves 12 de mayo de 2016
El actual gobierno capitalino de Miguel Ángel Mancera, junto a la Cámara de Diputados han discutido en recientes días una serie de medidas entre las que resalta la aprobación de un millonario fideicomiso para la organización del proceso Constituyente como se explica aquí. Pero su visión del proceso en puerta también contempla herramientas para -según ellos- incentivar la “participación ciudadana” de la metrópoli.
Para ello están contemplando recuperar experiencias de “Gobierno abierto”, como la gestión del parlamento británico o la administración del presidente estadounidense Barack Obama con la plataforma change.org, que según expertos al alcanzar un número determinado y considerable de firmas, sobre demandas específicas de la población éstas son consideradas para entrar en el debate legislativo.
Siendo la Ciudad de México, el corazón político del país con más de ocho millones de personas y donde existe mayor penetración de internet en el país, superando el 40%, la medida es una alerta que cuestiona el papel y funcionamiento que van a desempeñar los futuros alcaldes y autoridades de la Ciudad de México.
Según este sistema se incluirían las propuestas cuyo nivel de apoyo recibido se coteje en números: las peticiones que rebasen las 5 mil firmas serán respondidas a través de la plataforma de participación digital y en el caso de superar los 50 mil apoyos, un representante de la propuesta la presentará ante el pleno del grupo de trabajo de la Constituyente.
“Es un primer esfuerzo para poder incorporar a actores procedentes de la clase media o las universidades, que no estaban muy presentes en las estructuras representativas de la ciudad” ha declarado el presidente de Transparencia Internacional México, Eduardo Bohórquez.
No cabe duda de que esta herramienta ha servido para reflejar el nivel de rechazo de algunas de las condiciones sociales y políticas en la ciudad y en el país, ubicando la corrupción y los altos sueldos de los políticos, entre las principales demandas de la población. Sin embargo, la veintena de puntos con ordenadores distribuidos por la ciudad, lejos de resultar factibles para el grueso de las clases empobrecidas de la ciudad, resulta una tibia medida para verdaderamente incentivar la participación de la población.
Para la fórmula #5 Anticapitalistas a la Constituyente, esta nueva propuesta es aún insuficiente frente a las grandes necesidades de la mayoría de las mujeres de los jóvenes, estudiantes y trabajadores. Una Nueva Constitución deberá de responder a las demandas más sentidas de la población y no redactarse tras sus espaldas, como lo hacen ya el grupo de 28 notables a puerta cerrada, como explicamos acá.
La fórmula que en la que participo junto a mi compañero Sergio Moissen, ha rescatado los reclamos del último periodo en donde los golpeados por los últimos ataques del gobierno y los partidos al servicio de los empresarios mediante la imposición de las reformas estructurales, hemos sido los trabajadores de esta ciudad y del país. Por ello, nos mantenemos firmes frente a la necesidad de que nuestra candidatura sea una tribuna para los sin voz.
Creemos que esta medida es un paliativo más para maquillar esta Constituyente de “democrática”, cuando las grandes demandas de la población no tienen cabida para los funcionarios que gobiernan la capital al servicio de las grandes constructoras, inmobiliarias y empresas de telecomunicaciones. Por ello, llamamos este 5 de junio a votar la plataforma de los Anticapitalistas a la Constituyente, donde pelearemos por impulsar la movilización en las calles contra el gobierno y los partidos al servicio de los empresarios, hasta imponer la agenda política de nuestra clase, la clase trabajadora, con mecanismos de democracia directa por medio de asambleas comunales.

Sulem Estrada, maestra de secundaria
Maestra de secundaria