500.000 personas volvieron a copar la Plaza Dignidad (ex Italia) en el noveno viernes de la rebelión popular. Esto muestra que el gobierno no ha logrado calmar las aguas y que la situación está lejos de normalizarse. Si bien el fantasma de la “huelga general” no ha vuelto a aparecer, los acuerdos parlamentarios a espaldas del pueblo, la brutal represión en impunidad y la no resolución de las demandas sociales mantienen amplios sectores en la calle. ¿Qué perspectiva darle en estos momentos?

Gabriel Muñoz Licenciado en Historia
Sábado 14 de diciembre de 2019
Un histórico concierto en una histórica plaza
Este viernes fue el noveno de la rebelión popular iniciada el 18 de octubre. Y fue uno de los mas masivos. Y fue también una fecha histórica para la alianza entre manifestantes y artistas. Los conjuntos de Los Bunkers, Illapu e Inti-Illimani realizaron un concierto gratuito que a todas luces es histórico. Nunca antes grupos de este renombre habían concertado un mismo recital en apoyo a un movimiento social. Plaza Dignidad ya es un lugar histórico, epicentro de la revuelta, pero también de la solidaridad y resistencia frente a la represión. Defendida por la primera línea este viernes se repletó haciendo que el recital se convirtiera en un punto pequeño en un mar de multitudes que copaban las cercanías de Parque Forestal y Bustamante. Protestas también se sucedieron en otras partes del país como Antofagasta donde Carabineros hizo ingreso a las dependencias de la Universidad regional.
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“Todos somos Dauno Tótoro” y la querella contra todo el pueblo de Chile
Este gobierno es responsable de violaciones sistemáticas a los derechos humanos de la población chilena. No obstante, esto no ha detenido la represión de Carabineros. Por el contrario Piñera se encuentra implementando una agenda anti protesta y de persecución a los sectores disidentes. Prueba de ello es la querella interpuesta por el gobierno a través de Intendencia contra el dirigente Dauno Tótoro (Partido de Trabajadores Revolucionarios) por “incitar el derrocamiento” en una asamblea estudiantil. Dauno dijo lo que millones hemos gritado en las calles: “Fuera Piñera” y “Asamblea Constituyente libre y soberana”. Tendrían que encarcelar a todo el pueblo. Es una querella contra los millones que organizamos estas jornadas de rebelión con el objetivo de hacer renunciar al presidente y que sobre él se cumplan nuestras históricas demandas. El ex candidato a diputado se hizo presente en la Plaza Dignidad recibiendo el apoyo de múltiples sectores y decidido a dar la pelea contra esta querella en nombre de todos los que dijeron: Piñera para la casa. Esta querella sienta un precedente como la primera por “delito de opinión”. Afectando así gravemente el derecho a la libre expresión y el derecho a la protesta. Son miles los presos políticos y sobre los violadores de derechos humanos hay un manto de impunidad.
Sigamos el ejemplo del 12 de noviembre: La urgente necesidad de un paro nacional de todas y todos los trabajadores
La oposición salvó a Piñera. Tras el estallido social del 18 de octubre y después con la huelga general del 12 de noviembre el gobierno quedó en el aire. Débil, sin iniciativa, sin voz de mando pudo haber caído. Pero los partidos de la Concertación y luego los del Frente Amplio corrieron en su ayuda y rápidamente firmaron el acuerdo por una nueva Constitución y luego un paquete de leyes anti protesta y que persiguen a la disidencia política. Si el gobierno triunfa en materia legislativa se perseguirá con cárcel el delito de barricada, toma de carreteras, ocupaciones de accesos de hospitales, puertos, aeropuertos y otros, lugares en donde los trabajadores podrían cortar el flujo de la economía.
El martes 12 de octubre fue una huelga general que paralizó la actividad en los puertos, el servicio público de salud y educación, universidades y por medio de barricadas la población interrumpió el libre tránsito para hacer sentir la fuerza de las calles contra el gobierno. Tras el 12 el gobierno estaba herido, pero antes de que empezara su agonía, la oposición lo salva, y acto seguido la dirección sindical de la CUT, la ANEF, el Colegio de Profesores y los sindicatos mineros abandonaron la idea de un nuevo paro nacional. No se reunieron con el gobierno para darle apoyo o firmar algún acuerdo, pero, de facto instalar una tregua con La moneda y el Congreso llamando a los trabajadores a no paralizar nuevamente. Se trató de un grave error.
Hoy se trata de derrotar la agenda represiva del gobierno. Se trata de darle continuidad a la rebelión que lleva mas de dos meses y que requiere de la suficiente organización para preparar una nueva huelga general que permita tener un mejor pie para las jornadas que se vendrán el próximo año 2020
Es urgente que los principales organismos sindicales del país se activen y convoquen a un nuevo paro nacional que se evalué en cada lugar de trabajo y cuyo objetivo sea hacer retroceder la agenda represiva, criminalizadora y de impunidad, esto es ahora, no para el próximo año. La novena concentración en Dignidad muestra que hay fuerzas disponibles, que acudirían al llamado porque aún no ganamos nuestras demandas que ya no pueden esperar. Solo la fuerza de los trabajadores y la organización con los sectores populares y profesionales podría imponer la voluntad de millones: una Asamblea Constituyente libre y soberana, sin ningún poder por sobre ella y sin ninguna traba para discutir de pies a cabeza qué sociedad queremos.

Gabriel Muñoz
Licenciado en Historia