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Red Internacional
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FACTURA DE LA LUZ. Pocas luces y muchas sombras: nuevo récord de la factura de la luz para unos bolsillos con menor poder adquisitivo

Este jueves se volverá a marcar un récord histórico en la factura de la luz. A esta constante en los últimos meses se le suma que los trabajadores y trabajadoras pierden poder adquisitivo por el aumento de los precios que el irrisorio aumento del SMI no compensa.

Ivan Vela @Ivan_Borvba

Miércoles 29 de septiembre de 2021

Que la factura de la luz alcance un nuevo récord histórico ha dejado de ser noticia. De hecho la novedad es que este jueves alcanzará nuevamente un precio histórico máximo de 221€ MWh pero no batirá récord de precio medio. Se quedará cerca no obstante, apenas 7 céntimos menos que ayer.

Pero a esta constante se le añaden nuevas variables, nuevas realidades que cada vez dejan más al descubierto que el Gobierno “progresista” del Partido Socialista y Unidas Podemos tienen más bien poca política centrada en resolver los problemas de la clase trabajadora y los sectores populares.

En lo relativo a la factura de la luz, recordamos esa bajada del IVA del 21% al 10%, cuando a estas alturas el precio de la factura se ha encarecido por encima del 45%. A esta medida se le fueron añadiendo otras, como reducir el impuesto especial eléctrico del 5,1 al 0,5% o la modificación de la ley de agua, para evitar el uso fraudulento y corrupto de las eléctricas.

Estas medidas pocos efectos han tenido en la factura, que como vemos sigue marcando precios récord. La única respuesta que han tenido estas mínimas medidas ha sido por parte de las eléctricas. Si hace unas semanas mostraban su actitud “gansteril” amenazando con el cierre desordenado de las centrales nucleares, estos últimos días se ha conocido que las eléctricas, encabezadas por Iberdrola, están obligando a empresas y pymes a renegociar su contrato de larga duración o cesarán el suministro de energía.

Un ejemplo más de la actitud déspota de los consejos de dirección de las grandes eléctricas que actualmente y bajo este Régimen se saben con el poder de hacer y deshacer cuándo y cómo quieran.

Pero como decimos las “malas noticias” no vienen solas, y a este rally alcista en el precio del MWh se le suma la situación creada por la irrisoria subida del SMI. Esa famosa subida de 15€ que enervó a la patronal ni siquiera sirve para cubrir el alza de precios que se está viviendo actualmente.

Ese más de millón y medio de trabajadores y trabajadoras que cobran el SMI, verán aumentado un 1,6% su sueldo, un aumento que ni siquiera servirá para compensar el alza de precios que ya alcanza el 3,6%. Vamos, una pérdida de poder adquisitivo en toda regla.

Así que el cóctel es el siguiente: uno de los recursos más imprescindibles, como es la electricidad, continua su carrera alcista encareciendo mes a mes la factura de la luz. Mientras, esta factura impacta en unos bolsillos que cada vez cuentan con menos poder adquisitivo.

Y todo esto a las puertas del otoño con el invierno a la vista. De hecho el propio Gobierno ha lanzado un nuevo plan invernal para garantizar el suministro de gas, que reactualiza los planes de reserva. Pero visto lo visto, cualquiera se fía de esa medida y de ese impacto.

Y por si esto no fuera suficiente para la elaboración de un cóctel agrio para los sectores populares, hay que ver como esas eléctricas y multinacionales que nos precarizan y empobrecen, se están relamiendo con los fondos europeos que el Gobierno “progresista” va a repartir alegremente entre todos ellos.

Vemos que las medidas de este Gobierno solo buscan “gestionar” de forma “progresista” los Estados capitalistas e imperialistas. Algo insuficiente para la clase trabajadora y los sectores populares.

La alternativa pasa por desarrollar la organización y la movilización masiva de la clase obrera en torno a un programa anticapitalista, combativo, capaz de sumar a otros sectores populares. Con un programa que pelee por consignas como la nacionalización de sectores estratégicos de la economía como es el energético, sin indemnización a los capitalistas y para ponerlas bajo control de sus trabajadoras y usuarias.

Implica, por lo tanto, apostar una izquierda anticapitalista que tenga independencia política y se construya en y para la lucha de clases y que defienda los intereses de la clase trabajadora y de los sectores populares.