En un contexto marcado por una profunda crisis y desconfianza hacia los partidos políticos tradicionales, diversas organizaciones de izquierda se encuentran atravesando procesos de legalización para irrumpir con fuerza en el debate electoral y nacional como nuevas alternativas. El Partido de Trabajadores Revolucionarios es una de estas.

Juan Valenzuela Profesor de filosofía. PTR.
Jueves 2 de marzo de 2017
Sin lugar a dudas, este 2017 estará marcado por las elecciones presidenciales y parlamentarias, las que se desarrollarán en un contexto de profunda crisis y deslegitimación del régimen político chileno. La Nueva Mayoría aún no tiene un futuro claro y cada vez hay más tensiones al interior del conglomerado- en especial entre el Partido Comunista y la Democracia Cristiana- y, por otra parte, la Alianza, hoy expresada en Chile Vamos, pasa por medio de tensiones producto del conocido involucramiento de Piñera con empresas peruanas. Ninguno de estos proyectos tiene una masiva legitimidad, confianza y apoyo de la población.
Pero, también hay otro factor que seguramente estará muy presente este año: lucha de clases, conflictos, movimientos sociales en las calles. Y es que los últimos seis años se han caracterizado por el despertar político de distintos sectores de la sociedad; primero, con los estudiantes y su lucha por la educación gratuita para todos; luego con el impulso de luchas, huelgas y paros que vienen protagonizando los profesores, mineros, subcontratados, funcionarios públicos, trabajadores del retail, pescadores artesanales, entre otros; y también lo vemos en la ardua lucha que despliega el Pueblo Mapuche y sus comunidades.
Sin duda, todas estas reivindicaciones han encontrado espacio en las calles y en los movimientos que se han ido formando en estos años, los cuales son expresión de nuevas luchas y demandas, en el marco del surgimiento de nuevos fenómenos políticos que buscan capitalizar todo este descontento y anhelo por transformar la sociedad en que vivimos. Desde este lugar es que distintas organizaciones “extra PC”, por fuera de los partidos tradicionales, buscan convertirse en nuevos referentes; aquí es donde se ubica, por ejemplo, el Frente Amplio y también organizaciones anticapitalistas como la que levantamos. Pero, ¿cuál alternativa y con qué estrategia? ¿Cómo ser realmente un proyecto político que enfrente a Chile Vamos y la Nueva Mayoría?
¿Y por qué las y los trabajadores no podrían hacer su propia política?
A 100 años de la revolución obrera más importante de la historia, consideramos fundamental retomar con fuerza el rol de sujeto político revolucionario y transformador que tiene la clase trabajadora en sus raíces y esencia. Pues, son muchas las organizaciones de izquierda que se plantean como nuevos referentes, sin embargo, ninguna de ellas pone al centro a las y los trabajadores como actores centrales en la lucha contra esta sociedad capitalista, ni luchan por construir una alternativa donde sea el pueblo trabajador el que gobierne y construya una nueva sociedad.
En cuanto a lo anterior, como Partido de Trabajadores Revolucionarios- PTR- hemos tenido la oportunidad de estar en ciudades del norte del país, como Arica, Iquique y Antofagasta, debido al proceso de legalización por el que estamos pasando, y hemos tenido la oportunidad de intercambiar ideas, visiones y conversaciones con cientos de trabajadores, dirigentes sindicales, mujeres, estudiantes, pensionados e inmigrantes, que nos han hecho reafirmar la necesidad y posibilidad de que surja una alternativa de clase, anticapitalista, que luche por conquistar las demandas más sentidas del pueblo trabajador y que realice cambios realmente estructurales.
No + AFP, educación gratuita para todos, salud pública de calidad, viviendas dignas, sueldos de parlamentarios iguales a los de un trabajador calificado o profesora, no más violencia hacia las mujeres, y la urgencia de una alternativa política de los trabajadores que enfrente a la Nueva Mayoría y la Derecha, son algunos de los ejes políticos más acordados, sentidos y discutidos entre las cientos de personas que se han acercado a firmar y a apoyar la legalización del PTR.
Construyamos una fuerza material y organizada de la clase trabajadora
Desde el PTR queremos aportar en esto, a que pueda surgir una alternativa de clase, anticapitalista y que contenga las demandas de los trabajadores, las mujeres, la juventud y todos los sectores oprimidos, como lo es también el Pueblo Mapuche. A diferencia del Frente Amplio y otras organizaciones, nos proponemos conquistar un gobierno de los trabajadores en total ruptura con el capitalismo; porque no queremos reformar el Estado burgués de los mismos poderosos de siempre, ni limitarnos a ganar derechos sociales y algunas mejorías en el marco del capitalismo, sino que luchar por derribar esta sociedad de clases, desigual, injusta y opresiva.
Nuestra batalla estratégica es construir un partido, una organización enraizada en la clase obrera y sectores oprimidos, que se plantee como una real alternativa a la Derecha y Nueva Mayoría y, sobre todo, que enfrente a la clase empresarial, sus negocios y políticos corruptos que hoy solo legislan a favor de intereses burgueses. Desde aquí también nos proponemos legalizarnos y entrar en este debate político nacional, porque creemos que es necesario amplificar estas ideas, esta alternativa, y conquistar a amplias masas obreras y populares en Chile y el mundo.
Esta es la pelea que daremos desde el movimiento estudiantil, a través de la vicepresidencia Fech con la compañera Bárbara Brito. Es la pelea que también daremos en el movimiento sindical, con compañeros como Lester Calderón, miembro del Frente de Trabajadores Mineros y de la Constramet, o compañeras como Patricia Romo o María Isabel Martínez, presidenta y dirigente de sus respectivos comunales del Colegio de Profesores en Antofagasta y Lo Espejo respectivamente y como parte del movimiento NO+AFP, en ciudades como Temuco, Arica, Valparaíso y Santiago.