En San Nicolás, un asesinato en plena vía pública plantea la polémica sobre el rol de las fuerzas represivas del Estado. Control de las calles, persecución a la juventud, y represión de la protesta.

Federico Berg @fedeberg80
Viernes 10 de febrero de 2017 10:16
El miércoles a la noche fueron atacados en un confuso episodio los hermanos Jonatan y Nicolás Gauna en pleno centro de San Nicolás. El saldo trágico es la muerte de Nicolás, de 22 años, y la internación de Jonatan (28) bajo grave peligro para su vida. Todo esto se produjo frente a la mirada de la Policía Local, que resultó incapaz de intervenir en el hecho.
¿Cómo van a intervenir, si es la propia Policía la que regentea los prostíbulos, libera zonas para los asaltos, protege a los narcotraficantes y coimea a los desarmaderos? Un par de meses antes de la presentación en sociedad de la Policía Local, el diputado (MC) del FIT Christian Castillo en su visita a San Nicolás afirmaba que “la policía bonaerense está arraigada en la matriz delictiva que hay en provincia. Si no se termina con el manejo del delito orquestado dentro del propio Estado, todo lo demás será ’jueguito para la tribuna’.” En aquél momento era detenido el comisario de la seccional Tercera Facundo Glorio por manejar un kioskito de drogas en la misma comisaría. Glorio había venido a remplazar a Benavidez, anterior comisario de la Tercera, por exigirle coimas a los vecinos para ofrecerles seguridad privada a través de su hermano. En el colmo del paroxismo, el actual jefe máximo de la Policía Bonaerense nuevamente está siendo acusado de encubrir a una banda de narcotraficantes.
En las calles y en las redes sociales se desató la polémica. ¿Para qué están los Pitufos?
¿Para qué sí está, entonces, la Policía Local?
El papel que efectivamente juegan los Pitufos, saturando las calles con su presencia, es el de control social del espacio público. Un joven de barrio tiene que atravesar varios controles policiales para llegar al centro de la ciudad, donde será demorado por averiguación de antecedentes al menor gesto de disgusto. Como si aún viviéramos bajo la dictadura, los jóvenes tienen que portar sus documentos por las dudas que los detengan por portación de rostro.
Pero además, en un contexto de ajuste brutal, con recortes a la educación y a la salud, flexibilización laboral y despidos, el Estado necesita reprimir cualquier atisbo de organización y lucha. En ese caso, los Pitufos sí demuestran eficacia y efectividad. Lo vimos en la movilización contra la violencia machista del 19 de octubre pasado, cuando varios oficiales de la Policía Local agredieron y detuvieron, por orden del intendente Passaglia (FpV), a una joven militante de Nuevo Encuentro acusándola de haber pintado #NiUnaMenos en una pared.
También los vimos actuar, muy eficientes ellos, frente al justo reclamo de los vecinos inundados de La Emilia. Bloqueando el ingreso al Concejo Deliberante, se apostó una decena de Policías Locales respaldados por la Infantería de la Bonaerense para evitar que los responsables políticos de la inundación escucharan la bronca de los afectados. Cuando la manifestación se trasladó hacia la Municipalidad para exigirle explicaciones al intendente, allí fueron también los Pitufos a impedir el ingreso.
Hace un año reflejábamos desde estas páginas el rendimiento de los primeros meses de la Policía Local en San Nicolás, donde el eje fue indudablemente el hostigamiento y la persecución constante a trabajadores y jóvenes.
Los padres de la bestia
Esta fuerza fue creada en 2014 por el entonces gobernador Daniel Scioli, en el marco de una profundización de las políticas derechistas que venía asumiendo el kirchnerismo en el gobierno nacional. El objetivo era darle poder de fuego a los intendentes bonaerenses, encubridores y partícipes de los negocios ilegales del narcotráfico, las redes de trata y los desarmaderos de coches.
En el caso de San Nicolás, el intendente kirchnerista Ismael Passaglia no dudó en aprovechar la oportunidad y se instaló una escuela de policía local en un predio frente a la fábrica Siderar. De hecho, la presentación de la primera camada de graduados se hizo en plena campaña electoral para las PASO 2015, con desfile de patrullas incluido.
Pararle la mano a la represión
Frente a esta escalada represiva que no deja de profundizarse, los jóvenes y los trabajadores de San Nicolás debemos organizarnos desde nuestros lugares de estudio y trabajo, para defendernos y pararle la mano a la derecha. Para enfrentar con firmeza y decisión los despidos y la flexibilización, para luchar contra el desempleo y por un salario igual a la canasta familiar, es imprescindible enfrentar también a la represión.
Organicémonos con el PTS y su Juventud, junto a nuestros compañeros Nicolás Del Caño y Myriam Bregman, en las escuelas y las fábricas, en nuestro Centro Cultural La Comuna, para preparar y fortalecer la resistencia a los planes antiobreros y represivos de Macri y los gobernadores, y seguir desarrollando el Frente de Izquierda como una alternativa por la independencia política de los trabajadores.