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Por nuestro derecho a educarnos: ¡No más PSU!

Más de 70 días han pasado desde que saltamos los torniquetes y encendimos la chispa de una revuelta que movilizó a millones de personas a nivel nacional. Hoy, nos enfrentamos a la PSU, una herramienta de segregación que sostiene la educación de mercado, un pilar fundamental de la herencia de la dictadura de Pinochet.

Martes 7 de enero de 2020

A los y las hijas de la clase trabajadora, desde que somos pequeños/as nos empujan a un sistema educativo que endeuda a nuestras familias y nos entrega herramientas insuficientes para ampliar nuestro conocimiento. El curriculum que nos impone el Estado es tan reducido, que al momento de terminar nuestra enseñanza media muchos de nosotros y nosotras tenemos que reforzar los conocimientos accediendo a preuniversitarios que además, son un privilegio al cual pocos de nosotres podemos optar. Aún así, el espectro de oportunidades después de terminada la enseñanza media, se reduce a si puedes pasar o no una prueba estandarizada que termina siendo un colador basado en criterios completamente segregadores, ya que la educación de calidad es un privilegio para quienes pueden pagarla. Por eso, para acabar con la precarización en la educación es necesario acabar con todo el mercado educativo en su conjunto.

Como juventud hemos demostrado históricamente un enorme potencial revulsivo de movilización, siendo quienes encendimos la chispa de la revuelta que ha remecido Chile, y la jornada de ayer donde fuimos cientos a nivel nacional manifestandonos afuera de las sedes donde se estaría dando la prueba confirmó que existe el animo para luchar en contra de esta prueba. Pero aun es insuficiente si somos un numero reducido quienes nos movilizamos, debemos ser miles en las calles para realmente poner en jaque a esta prueba segregadora.

Es por esto que tenemos que "agarrar el vuelo" y cuestionar la educación de mercado en su conjunto. Tenemos que acabar con la PSU como sistema de selección para acceder a la educación superior y pelear por un acceso irrestricto para todas y todos quienes queramos estudiar, accediendo a un sistema de bachillerato preparatorio los primeros años para reforzar conocimientos básicos para estudiar cualquier carrera universitaria. Pero además de esto, debemos garantizar que todo espacio educativo pueda abrirse a la comunidad y a la clase trabajadora que no ha podido acceder a educación superior, promoviendo cátedras nocturnas para que así el conocimiento sea accesible para todos y todas. Todo esto tiene que ir de la mano con la conquista de la gratuidad universal real, a diferencia de la beca gratuidad que se promovió en el segundo gobierno de Bachelet y que fue una gran concesión para desviar y aplacar la movilización en las calles, donde para acceder a estudiar tienes que acreditar tu pobreza y que además no fue universal para el conjunto de la población, dejando intacto el mercado educativo.

¡Conquistemos el acceso irrestricto y la educación gratuita!

El movimiento estudiantil tiene demandas históricas y muchas luchas en el cuerpo, entre ellas la más importante fue la demanda por educación gratuita el año 2011. Sin embargo, nuestras direcciones estudiantiles han actuado como camisas de fuerza y han optado, históricamente, por no confíar en la fuerza de nuestra movilización para sentarse a negociar migajas con los gobiernos de turno. Ejemplo de eso fue el 2011 con el desvío parlamentario de la bancada estudiantil que encabezaron las Juventudes Comunistas que en ese entonces dirigían la FECh. O así como ahora en la misma revuelta, el Frente Amplio en la FECh no se la jugó por incentivar un gran movimiento de autoorganización con asambleas de base en cada lugar de estudio donde se discuta cómo poder ligarnos a sectores de trabajadores para fortalecer nuestra movilización. Así mismo, la ACES tuvo una política de relegarse a los territorios sin apostar la articulación del movimiento secundario a nivel nacional, convocando a asambleas sin resoluciones concretas, con una política general de sumarse a la revuelta. Es por esto que es clave que organismos de coordinación del movimiento secundario como la ACES, que hoy están posicionándose en contra de la educación de mercado, convoquen a un gran paro nacional en contra de la PSU donde llamen a plegarse a la Confech, CUT y el Colegio de Profesores, así como también a los sectores estratégicos de la economía para conquistar la unidad entre estudiantes y trabajadoras, para enfrentar la represión que vivimos ayer les jovenes que salimos a manifestarnos y luchar en contra de la educación de mercado, para que en esa perspectiva podamos conquistar una Asamblea Constituyente realmente soberana y libre, y no la Convención Constituyente trucha que nos están imponiendo los partidos tradicionales del régimen para poder cambiar algo y que así no cambie nada.

Es urgente que quienes decidamos sobre temas tan importantes como la educación, seamos los estudiantes junto a los trabajadores. Porque sabemos, por nuestra experiencia en el pasado, que sin la clase trabajadora en la escena es muy difícil que le arrebatamos cada una de nuestras demandas al Gobierno de Piñera.