×
×
Red Internacional
lid bot

POR LA UNIDAD DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL. ¿Por qué Graue debe renunciar?

La brutal agresión porril del pasado 3 de septiembre en la explanada de la Rectoría es resultado de toda una estructura autoritaria del régimen universitario, cuyo jefe es el rector, la cual requiere de la represión y los grupos de choque para someter y mantener pasivo al movimiento estudiantil.

Miércoles 12 de septiembre de 2018

Fotografías por Elizabeth Sauno

Históricamente, los grupos porriles han sido promovidos, financiados y dirigidos por las autoridades universitarias y los partidos patronales contra el movimiento estudiantil. La brutal agresión porrril del pasado 3 de septiembre en la explanada de la Rectoría contra nuestrxs compañerxs de los CCHs y otros universitarios no fue la excepción.

Hay evidencias de la complicidad del coordinador operativo de vigilancia UNAM, Teófilo Licona, el Jefe Cobra, con los agresores. Ante ello, el rector se vio obligado a “suspenderlo”, sin que se haya interpuesto hasta ahora ninguna denuncia legal contra este siniestro personaje. Pero Teófilo no se manda solo. Es parte de toda una estructura autoritaria y profundamente antidemocrática, el régimen universitario, cuyo jefe es el rector, la cual requiere de la represión y los grupos de choque para someter y mantener pasivo al movimiento estudiantil.

Graue -al que eligió una junta de notables que nada tiene que ver con la mayoría de la comunidad universitaria-, es el principal responsable político de lo ocurrido el 3 de septiembre. Éste no fue el primer ataque porril durante su gestión, ni será el último si se mantiene intacto el régimen universitario. Por eso, decenas de miles de estudiantes paramos nuestras escuelas y salimos a las calles para exigir ¡Fuera porros de la UNAM!, pero también ¡Fuera Graue! y la democratización de la universidad.

En respuesta, el rector expulsó a 18 porros (unos cuantos entre miles) y prometió atender las demandas de las y los compañeros del CCH-Azcapotzalco. Tuvo que levantarse masivamente el movimiento estudiantil para que las autoridades universitarias estuvieran “dispuestas” a escucharnos. Ahora, prometiendo “el oro y el moro”, buscan desactivar cuanto antes esta lucha porque saben que amenaza sus privilegios y cotos de poder, que están al servicio de que avancen los planes de privatización y elitización de la universidad dictados por los grandes empresarios y los organismos financieros internacionales.

El rector recibió el espaldarazo del presidente electo, quien llamó a confiar en las autoridades universitarias y a no “desestabilizar” la UNAM. Le preocupa que el ejemplo del movimiento estudiantil aliente a otros sectores populares y de trabajadores a salir a luchar por el cumplimiento cabal de sus demandas. Ya que su proyecto es imponer la “paz social” con algunos paliativos para que los patrones nacionales y extranjeros puedan seguir con sus negocios, a costa de la explotación y la miseria de la mayoría del pueblo trabajador.

Pero los estudiantes, con nuestra organización y movilización independiente del gobierno, así como de los partidos e instituciones del régimen, podemos triunfar. Eso pasa, en primer lugar, por conseguir el castigo para los responsables materiales y políticos de la agresión a nuestras compañeras y compañeros el 3 de septiembre. Por eso, debemos insistir en la renuncia de Graue. Pero no para que sea designado otro rector igual o peor. Sino para lograr que nuestras autoridades sean elegidas democráticamente por el voto directo de toda la comunidad.

En la perspectiva de conquistar, con la autoorganización y la movilización combativa, una verdadera democratización de la universidad, que instaure un gobierno de los tres sectores: académicos, trabajadores y con mayoría estudiantil. Sólo así podremos revertir las medidas pro empresariales y privatizadoras que se han impuesto en las últimas décadas, abrir las puertas de la UNAM a todos y ponerla al servicio de los trabajadores y del pueblo.