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Red Internacional
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POLÉMICA. ¿Por qué Luksic se irrita de su responsabilidad ante la contaminación?

Luksic intentó defenderse ante un reportaje que lo inculpaba sobre la contaminación. Alegó ser una víctima más y el cumplir de todas las normativas vigentes. Sin embargo, este negocio trajo consigo la firma de la muerte y la ganancia a costa de la salud de miles de Antofagastinos.

Sebastián Castro

Sebastián Castro Director Colegio de Periodistas Antofagasta

Lunes 17 de septiembre de 2018

Las declaraciones dadas en respuesta al reportaje “La olla a presión de Antofagasta: la cara menos amigable de Luksic en la crisis ambiental” publicado en El Mostrador el multimillonario empresario sostuvo mediante un Twitter que “si el puerto de Antofagasta está contaminando, la autoridad debe cerrarlo ya”.

Esta afirmación fue acompañada de una extensa declaración en la cual daba data de su supuesto arraigo con la localidad y de como se sentía “ofendido” ante tales apreciaciones. Pero se sabe que es un hipócrita. Como sea, su poderío se ha concentrado en el despotismo empresarial reflejado en considerar como meros “números” a las y los trabajadores de sus empresas; pero con el tema ambiental se le abre un nuevo flanco: la contaminación que no solo compromete a sus trabajadores directo sino a toda una ciudad golpea fuertemente su imagen colectiva.

No por nada sale a responder, y es que la contaminación producida por sus movimientos de concentrado de cobre con procedimientos preventivos mediocres trajo consigo enfermar durante años a niños, jóvenes, adultos y familias completas que se disponen casas y edificios en los alrededores de la empresa portuaria de la capital minera de Chile.

La empresa portuaria se emplaza en pleno centro de la ciudad nortina, de la cual se realizan movimientos no solo de concentrado, sino también de cátodos de cobre y contenedores industriales con diversos productos menores de importación. De ella, se expelen metales pesados los cuales al entrar al organismo generan severos daños a la salud crónica de las personas determinando al cáncer de pulmón como la principal causa de muerte de las denominadas “zonas de sacrificio”.

Movimientos sociales y diversas figuras se han comprometido y apoyado la causa de la lucha contra la contaminación, sin embargo, luego de la primera gran movilización del movimiento #Estepolvotemata, el cual puso al centro el problema del galpón de concentrado, grandes cambios no se han generado.

Ha sido la Corte Suprema quien ha dictaminado órdenes de limpieza que ATI ha ejecutado a regañadientes, poniendo en duda estudios de científicos certificando la contaminación, explicaciones del Colegio Médico local e incluso y, sutilmente, ha contrariado el mandato de los jueces del organismo superiór del Estado.

Pareciera que la ley no rige para todos por igual. La influencia puede más, y es sabido que es muy difícil que solo mediante decretos de la SMA y lobby parlamentario se pueda generar un real cambio en la forma de administrar estas empresas. Claramente ATI tomo medidas, incorporó mayor tecnología como los denominados “Rotainers” y cerró el antiguo galpón de concentrado.

Sin importar , al ser preguntado por el destino de dicha estructura, el gerente de ATI, Enrique Arteaga, evadió la pregunta. Dejo entrever que no se ha planteado la necesidad de desmantelarlo.

Y es que para Luksic no esta siendo un negocio rentable. Así lo aseguró en su publicación. Finalmente pareciera que la responsabilidad la tuvo que tomar por imposición el Estado. Marco Antonio Díaz, ex gerente de relaciones laborales del mismo mega empresario devolvió la pelota, y así.

Una historia de no acabar mientras mantiene a los habitantes y trabajadores del mismo puerto enfermándose día a día.


Sebastián Castro

Periodista Audiovisual

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