Rectoría de la UNAM cierra el Estadio Olímpico como centro de acopio.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Jueves 28 de septiembre de 2017

Entre el 26 y el 27 de este mes varios medios de comunicación señalaron que “grupos externos a la UNAM” se apoderaron del Estadio Olímpico. Básicamente todos los medios noticiosos decían que el Estadio estaba siendo controlado por personas ajenas a la comunidad universitaria.
¿Pero qué sucedió? Cientos de jóvenes y estudiantes decidieron realizar mecanismos democráticos de organización, asambleas, en toda la UNAM para organizar las brigadas de ayuda a los que tuvieron pérdidas materiales y humanas con el sismo del 19-S.
Ante la desidia gubernamental y el temor a la rapiña de los partidos políticos y el ejército de la ayuda humanitaria los estudiantes sugirieron cómo debía organizarse el acopio del Estadio.
Entonces los estudiantes, que no han parado, que no han dejado un minuto de seguir organizando la solidaridad decidieron con los jóvenes voluntarios y brigadistas del Estadio que el acopio no será entregado a gobiernos ni militares, sino a la gente que lo necesita y que las brigadas estudiantiles sean las que repartan la ayuda.
Las autoridades de la UNAM, como las instituciones del gobierno, están muy cuestionadas desde el sismo 19-S. El rector Enrique Graue informó que debían volverse a clases inmediatamente después del sismo, a pesar de que la mayoría de los edificios no han sido debidamente evaluados por expertos.
Mientras la juventud, especialmente estudiantes, se pusieron guantes, botas y cascos con pala y pico, mazo, para ayudar a los que sufrieron pérdidas en el sismo, la Rectoría estaba preocupada en que los estudiantes “volvieran” a la normalidad.
Pero no fue así. La Rectoría de Enrique Graue decidió que "un grupo de estudiantes externos a la UNAM" se había apropiado del Estadio. Los jóvenes se apropiaron de la ciudad desde el 19 de septiembre: ese es el miedo de Graue y del régimen mexicano.
Ante la desidia del gobierno y el boicot gubernamental, la juventud fue la que dio las primeras respuestas a la crisis. Y cuestionaron que el Estadio hubiera enviado ayuda a organizaciones y oficinas gubernamentales tal y como fue documentado en el caso del tráiler con víveres del Estadio Olímpico Universitario que llegaría a Natalia Toledo y que fue desviado hacia Sedesol de Oaxaca.
La Rectoría, molesta con la determinación estudiantil y para boicotear el trabajo solidario de estudiantes, decidió cerrar el espacio. Publicó que “El centro de acopio cierra sus puertas a partir de hoy, aunque se continuará recibiendo ayuda en las distintas escuelas y facultades que activamente participan en brigadas de apoyo.”
Detallaron que fueron recibidas casi 900 toneladas de ayuda, mismas que se clasificaron y canalizaron “con eficiencia y transparencia” a las poblaciones más necesitadas de Morelos, Puebla, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Estado de México y a 23 sitios de la Ciudad de México.
Es claramente una medida para desmovilizar, para boicotear y desorganizar el trabajo de los estudiantes. Pero ellos, que llevan prácticamente desde el 19 de septiembre, dando opciones y respuestas a la crisis son un ejemplo. Mientras las autoridades de la UNAM demuestran su más terrible lado: el autoritarismo y la desmovilización.
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