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Red Internacional
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Primero de Mayo. Por qué es necesario oponernos al intento golpista proimperialista en Venezuela

Este 30 de abril, Juan Guaidó, líder de la derecha venezolana cobijada por Washington, convocó a un nuevo golpe de estado, junto a una veintena de militares y al dirigente Leopoldo Lopez, que habría sido liberado. Dirigentes opositores llamaron a las fuerzas armadas a sumarse al golpe. Guaidó había convocado a una movilización en favor del golpe para este 1 de mayo. Esto mientras el pueblo venezolano sufre las consecuencias de las sanciones económicas impuestas por el imperialismo estadounidense y su séquito de la derecha latinoamericana.

Bárbara Funes

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3

Martes 30 de abril de 2019

Es una verdadera ofensa que Guaidó, el títere del imperialismo estadounidense en Estados Unidos, impulse una movilización para alentar un golpe de Estado reaccionario y proimperialista, en el Día Internacional de los Trabajadores. “Toda Venezuela se va a movilizar exigiendo el cese de la usurpación”, afirmó el autonombrado “presidente encargado” en entrevista al periódico El Nacional.

Antes había declarado públicamente, “Para que esto tenga éxito ¿qué tiene que pasar? ¿A quién va dirigido esta exigencia? Porque ya sabemos que ni Maduro ni al régimen es, no tienen nada que dar, primero a la Fuerzas Armadas (...) que acompañen el legítimo petitorio de un pueblo que quiere, que necesita, que demanda vivir”.

Guaidó busca acotar la crisis venezolana a una disyuntiva falsa entre “democracia” y “dictadura”, cuando en realidad en Venezuela se está desarrollando un conflicto entre Estados Unidos, que promueve un golpe junto con la derecha local, contra un país oprimido por el imperialismo. La posibilidad de que Venezuela pierda su autonomía política es el único y principal problema democrático que está en juego ante la ofensiva injerencista de Washington.

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No podría desplegarse mayor hipocresía: el mismo Trump que separa a niños migrantes de sus familias, que los mantiene detenidos en campamentos-cárceles donde priman el hacinamiento, la insalubridad y el maltrato, es el que pretende ser el adalid de la “democracia” en Venezuela. Los gobiernos del imperialismo estadounidense ostentan una tradición de apoyo y alianza con los regímenes más autoritarios y dictatoriales, como ahora con la dictadura del general Al-Sissi en Egipto, que ejecuta sistemáticamente a los opositores.

Como explica Christian Castillo en esta nota, “el gobierno estadounidense tiene como objetivo controlar las reservas petroleras de Venezuela, las mayores del mundo, y también hacerse de los minerales existentes en el llamado Arco Minero del Orinoco, donde se encuentran yacimientos de oro, diamante, bauxita y un mineral muy valuado hoy porque sirve para la producción de celulares, que es el coltán. El Consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, ya lo dejó claro: una vez que se vaya Maduro las empresas norteamericanas van a tomar el control del negocio petrolero y minero en Venezuela. La segunda cuestión es político-estratégica: para Trump no puede haber ningún país de la región que goce de cierta autonomía respecto al gobierno norteamericano, con relaciones privilegiadas con China y Rusia”.

Pero es claro que el servilismo de Guaidó es completamente funcional a los intereses del gobierno estadounidense y los organismos internacionales. Recientemente, el pasado 24 de abril, Guaidó autorizó el pago de la deuda externa fraudulenta. El pueblo venezolano, que vive azotado por la miseria y la precariedad de la vida, financia el pago de este verdadero robo, cuya “cuota” esta vez asciende a 71 millones de dólares en concepto de pago a acreedores internacionales de bonos de PDVSA.

Cabe destacar que en enero de este año, Washington impuso sanciones a PDVSA, que incluyeron el bloqueo de los fondos de Citgo (la principal filial de la petrolera estatal venezolana) con el supuesto objetivo de “traspasarlos eventualmente a un nuevo Gobierno”. Citgo, ubicada en Houston (Texas), posee tres refinerías en EE.UU., que en conjunto procesan unos 750.000 barriles de crudo venezolano al día, además de 48 terminales de almacenamiento y distribución, con unas 6.000 estaciones de venta de gasolina, y está valorada en entre 8.000 millones y 13.000 millones de dólares.

Guaidó pretende continúar así la labor de Maduro, quien ya había puesto en riesgo a PDVSA: como explicamos acá, “50,1 % de sus acciones fue puesto en garantía como respaldo de una operación de canje de bonos. El restante 49,9 % está comprometido con la petrolera rusa Rosneft, como garantía para apalancar un financiamiento.” Maduro, luego de Hugo Chávez, continuó pagando la deuda externa sobre el hambre del pueblo trabajador, y que liquidó los convenios colectivos de trabajo.

La miseria, los sueldos que no alcanzan para nada, la escasez o falta de medicamentos, los apagones que sufren las mayorías son problemas que a ninguna de las partes en disputa -ni a Guaidó ni a Maduro- les importan.

¿Por qué si triunfa la ofensiva imperialista es un golpe para la clase trabajadora y el pueblo de México y de toda Latinoamérica?

Venezuela, potencia petrolera recostada contra el Caribe, está a unos 3800 km de México. Tan lejos y tan cerca, los trabajadores y los sectores populares de ambos países conocen en primera persona las consecuencias de la opresión imperialista.

Porque si el intento golpista triunfa, se fortalecen el FMI, la derecha continental y los planes del imperialismo en Latinoamérica para aplicar contra-reformas previsionales (como la prometida extensión de la edad jubilatoria en México durante la segunda mitad del gobierno de López Obrador) y contra-reformas laborales flexibilizadoras, como la que se acaba de aprobar en el Congreso mexicano y otras políticas antipopulares en la región.

A su vez, los militares venezolanos tendrían más peso político del que ya les ha dado Nicolás Maduro, fortaleciendo aún más a las fuerzas represivas para imponer un plan económico que ya anunció Guaidó, el cual tiene como meta más ajustes contra el pueblo trabajador y más entrega a las trasnacionales imperialistas.

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El fortalecimiento de los militares en Venezuela también daría un espaldarazo a las fuerzas represivas en México, donde entra en operaciones la Guardia Nacional para reforzar la militarización del país, así como en el conjunto de los países de la región. Una operación cuyo objetivo es aceitar y relegitimar estas instituciones centrales del Estado capitalista, para garantizar los multimillonarios negocios del capital internacional, a partir de la precarización laboral, del saqueo, la devastación y el desplazamiento forzado de comunidades enteras.

Por todo esto, es imperativo que las y los trabajadores que en México han salido a luchar por sus derechos -como los de la Universidad Autónoma Metropolitana y de la industria maquiladora de Matamoros, el magisterio contra la reforma educativa y las comunidades que enfrentan los megaproyectos y el conjunto de los sectores populares-, estén en la primera línea de la lucha antiimperialista y contra el golpismo en Venezuela.

Es necesario repudiar todas las sanciones económicas y denunciar la hipocresía de Trump y los gobiernos derechistas de Latinoamérica. Por eso, este Primero de Mayo, desde el MTS y La Izquierda Diario Mx proponemos que nos movilicemos contra la ofensiva imperialista en Venezuela y la intentona golpista de Guaidó. ¡Fuera el imperialismo de Venezuela, Cuba y América Latina!

Una vez más hay que repudiar y rechazar toda esta nueva intentona golpista, lo que no implica apoyo político a Maduro. Como señala la declaración de la Liga de los Trabajadores por el Socialismo hacia este Primero de Mayo, publicada ayer, Guaidó se proponía renovar el llamado a un golpe. En dicha declaración llaman a enfrentar el golpismo proimperialista y las miserias a que somete Maduro al pueblo venezolano y a forjar una alternativa propia de los trabajadores.