La UMCE vive tiempos complejos por decir lo menos. Hablamos de una crisis abierta y profunda al interior de nuestra universidad. El cuestionamiento a las máximas autoridades de la UMCE como lo son el Rector Jaime Espinoza y Leonel Durán, quien es el jefe de Administración y Finanzas, en torno a como estos han utilización los recursos monetarios y las prácticas autoritarias hacia los estudiantes, y a los propios funcionarios, es un tema del cual nos afecta a todos y todas

Joseffe Cáceres Trabajadora UMCE y vocera de Pan y Rosas Chile
Lunes 2 de abril de 2018
La escasa claridad en torno a las deudas, el financiamiento, los ingresos y egresos, la proyección de la universidad hoy en el marco de una acreditación de solo 3 años, nos tiene de manera permanente preocupados a quienes trabajamos en la UMCE, pues y es de esperar, si de esta proyección lo que se encuentra en juego son nuestros puestos de trabajo.
Desde los funcionarios que conformamos el estamento de auxiliares, jardineros, talleres, administrativos y los propios profesores, hoy nos hacemos muchas preguntas.
La realidad de la Umce nos muestra con creces cotidianamente que a las autoridades no les interesa nuestro bienestar como funcionarios. Prueba de esto es la omisión, acompañada de una constante actitud de desentenderse, por parte del Rector Espinoza y el propio Leonel Durán, jefe de administración, ante las denuncias de acoso laboral y acoso sexual hacia el jefe de Aseo y Ornato, Juan Carlos Perez Chandia, realizadas por mis colegas auxiliares ¿Les ha causado algo? ¿Se han puesto a pensar lo violento que es seguir trabajando bajo una jefatura a quien se le teme, de alguien acusado de querer ir contra la voluntad sobre el cuerpo de una mujer, una trabajadora?
Sus respuestas son nulas y hasta la fecha lo único que hacen es justificar su actuar. Por más de un año se encuentran abiertas estas denuncias, que incluso han llegado a espacios legales. Han hecho un desconocimiento incluso de lo que hoy a nivel internacional el movimiento de mujeres ha puesto en el centro, poner freno la violencia machista hacia las mujeres.
La necesidad de contratación de más funcionarias en el estamento del cual yo soy parte es una realidad que se evidencia, la sobrecarga laboral, las enfermedades que consumen los cuerpos de quienes hacen la limpieza en las dependencias del Ex Pedagógico, es algo insostenible.
¿Acaso es justo que quienes damos un orden en la universidad sigamos ganando sueldos miserables, que no superan los 327 mil pesos, mientras el Rector gana más de 5 millones de pesos mes a mes?
Sus respuesta vuelven a ser nulas, la preocupación de los funcionarios también. Hoy con un plan de “distribución laboral” apuestan a que cada auxiliar podamos tener 700 metros cuadrados de limpieza bajo nuestra responsabilidad, redistribuir el trabajo a las auxiliares, no así contratar más personal. ¡Pues es impresentable, nuestras vidas señor Espinoza, Señor Duran, valen más que sus ganancias !
¿Qué se hace a la hora de ver como los jardineros comienzan a levantar licencias médicas porque ya no sostienen la explotación de su trabajo, acaso 6 jardineros dan abasto para toda la universidad? Un “pulmón verde” que llena de orgullo a toda la Umce, que sirve de hablar de cuidado del medio ambiente, desde las paredes de la universidad hacia afuera, pero que la gente no sabe que si ese “pulmón” existe es porque se mantiene a partir de los “golpes” a los pulmones de sus propios trabajadores.
El centro de salud médico de los estudiantes, no está ajeno a estas complicaciones, hoy la mayor parte de sus funcionarios se encuentran con licencia, y las disputas entre sus jefaturas, malos tratos es el pan de cada día.
¿Qué dice el Rector de esto, que dice Leonel Duran? ¿acaso sus intereses personales ahí también están en juego?
Existen colegas con más de 30 años de servicio en la Universidad, hombres y mujeres que han dado una vida entera. El paso a planta sigue siendo una demanda no cumplida para aquellos que han levantado la UMCE por años, que han puesto en marcha un proyecto educativo. No solo desde las aulas, sino del propio funcionamiento de ésta, secretarias, técnicos, administrativos que hoy están a punto de jubilar, todos con pensiones miserables, paupérrimas, que temen por su porvenir.
Ven con frustración muchas veces que asignaciones a sus propios colegas sean dados por el “vínculo personal” desde la visión del Rector, que lo único que fortalece es la división entre los funcionarios. Así como se comenta a voces fuertes al interior de la Universidad del paso a planta de más de 50 profesores en pleno proceso de su campaña a Rector el pasado proceso de elección, lo que muestra que la universidad o tiene los recursos para contratarnos a todos y darnos condiciones laborales estables, o los recursos se destinan con otros fines.
La precariedad es parte también de quienes educan, profesores a honorarios y a contrata, con una inestabilidad permanente laboral, con condiciones para desarrollar su labor muchas veces paupérrimas.
Y es que el negocio de la educación no es solo un golpe para los contenidos de cómo se forman los estudiantes en Chile, sino también un ataque para las condiciones de los y las trabajadoras de las universidades, la UMCE es parte de esto. Las autoridades de la universidad podrán hoy expresar el rechazo a las modificaciones que el Tribunal Constitucional realizó días atrás hacia la apertura del lucro, desde el reciente gobierno de Piñera que asumió y que ya comienza a mostrarnos sus reales intenciones, pero la práctica diaria de estos, de las autoridades en la universidad escapa abismalmente de ese rechazo con que se revisten de defensores de la educación pública, pues al interior del Ex Pedagógico hoy lo que se fomentan son las prácticas de empresas privadas.
Este año con la aplicación de la Ley de Universidades Estatales, como ya lo previmos a partir de la movilización y las discusiones que realizamos juntos a estudiantes y profesores el 2017, nos empuja a vernos expuestos a mayores condiciones de precariedad en nuestros espacios de trabajo.
Esta ley permite a las autoridades de la universidad disponer libremente de la planta de funcionarios, por tanto ajustarla y despedir para hacer frente a la crisis de la universidad. Una ley que por lo demás decidimos triestamentalmente rechazar, pero con el paso de los meses, nos dimos cuenta que las palabras de rechazo de ésta por parte del Rector solo fueron palabras al vacio, ya que a la luz de la remoción reciente del contralor interno nos percatamos, que solo fueron dichas para aparentar.
Para esta compleja situación, una situación de crisis abierta en la UMCE, que incluso pone en juego su existencia como universidad producto de las millonarias deudas que hoy existen,nos llama a que a los funcionarios esta situación no nos pase por encima, quién más que nosotros, quienes damos vida a la universidad podemos dar respuesta a esta crisis, pero esta no puede ser solos, los profesores, los estudiantes también están siendo afectados.
¿Acaso debemos seguir mirando lo que pasa a nuestro alrededor, sin buscar maneras para resolver? ¿Debemos seguir confiando?, la invitación es a organizarnos junto a los estudiantes y a la comunidad del pedagógico, para afrontar unidos esta crisis que nos afecta a todos y todas, a tomar las decisiones en torno a nuestras propias necesidades, y no sobre los interés mezquinos de unos pocos. Es un primer paso importante que ante el cuestionamiento de los recursos de nuestra universidad y su utilización, seamos capaces de crear una comisión triestamental efectiva de investigación, que esté alejada de los intereses de las autoridades y que busque dar una respuesta eficaz y clara ante el actual estado de crisis financiero que vivimos, respuesa que podemos elaborar de tal manera que las cosas en nuestra universidad funcione de manera diferente.

Joseffe Cáceres
Trabajadora UMCE y vocera de Pan y Rosas Chile