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Red Internacional
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Tribuna Abierta. ¿Por qué hay desempleo y se precariza el trabajo en el capitalismo del siglo XXI?

¿Cómo obligar a que los trabajadores acepten tareas peligrosas o degradantes si no con la amenaza del despido? Ya sea como desempleados o con trabajos precarios por lo exiguo de sus salarios o prestaciones, el capitalismo requiere de un ejército de reserva que pueda trasladarse rápidamente a donde la acumulación lo requiera.

Martes 23 de agosto de 2016

En un artículo anterior describimos que los trabajadores enfrentamos crecientemente desempleo y precarización de nuestros trabajos en todo el mundo. No sólo en los países capitalistas pobres como el nuestro sino en países ricos como los Estados Unidos, gran parte de los trabajadores sufren un empeoramiento de las condiciones de trabajo. Esto ocurre a pesar de que la productividad ha seguido aumentando.

Un solo ejemplo ilustra los aumentos de productividad: un teléfono celular típico posee un poder de cómputo miles de veces superior al de las primeras computadoras. ¿Por qué entonces, si hoy la productividad es mayor que en el pasado, hoy hay mayor desempleo y han empeorado muchos de los trabajos existentes?

En el capitalismo, como en otras sociedades hay explotación: todos los ingresos de los capitalistas provienen del producto generado por los trabajadores, esto es la plusvalía. Los trabajadores producen tanto para ellos, trabajo necesario, como para los capitalistas: trabajo excedente o plusvalía. Pero a diferencia de sociedades explotadoras anteriores buena parte de la plusvalía se dedica a producir más: se acumula o se transforma en capital.

Acumulación es la transformación de la plusvalía en medios de producción que ocupen trabajo asalariado. Esa es una de las fortalezas del capitalismo a la que se une otra: hay una tendencia a que el capitalismo eleve la productividad.

Ya sea como desempleados o con trabajos precarios por lo exiguo de sus salarios o prestaciones, el capitalismo requiere de un ejército de reserva que pueda trasladarse rápidamente a donde la acumulación lo requiera.

Marx afirmó que el capitalismo precisaba de un contingente de trabajadores disponibles para facilitar la acumulación, contener los salarios y disciplinar a los trabajadores empleados. Si los capitales se enfrentaran a escasez de fuerza de trabajo tendrían que ofrecer salarios más altos para atraer trabajadores empleados.
¿Cómo obligar a que los trabajadores acepten tareas peligrosas o degradantes si no con la amenaza del despido? Ya sea como desempleados o con trabajos precarios por lo exiguo de sus salarios o prestaciones, el capitalismo requiere de un ejército de reserva que pueda trasladarse rápidamente a donde la acumulación lo requiera.

Un(a) trabajador(a) muy pobre del campo en el Sur irá al Norte de México o a EUA si hay oportunidad de mejorar su ingreso o de tener un empleo estable. Si el desempleo y los trabajos precarios fueran pocos habría proyectos capitalistas que se retrasarían y aumentos “excesivos” de salarios y prestaciones.

Los capitalistas frenarían entonces la acumulación y sustituirían trabajadores por máquinas hasta retomar los niveles aceptables de ganancias. Desempleo y precarización de una parte considerable de la fuerza de trabajo son un producto capitalista tan necesario como la energía eléctrica o el acero. El hecho de que en muy raras ocasiones se presente escasez de trabajadores en el capitalismo le da la razón a Marx.

Los datos mexicanos suministrados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre ocupación ilustran algo de la difícil situación de los trabajadores en el capitalismo actual:

Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Nacional de Empleo realizada por INEGI.

Las cifras oficiales muestran un reducido desempleo, 3.9% de la fuerza de trabajo, casi 4 de cada 100 trabajadores son desempleados. Esto es porque el desempleo es un lujo que los trabajadores mexicanos no se pueden dar.

Muchos de ellos no aparecen como desempleados porque para la estadística oficial si la persona trabajó al menos una hora la semana anterior a la encuesta aparece como empleada. Por eso hay que ver a los 7.8 millones de personas quienes trabajan en condiciones “críticas” según el INEGI y que nosotros etiquetamos como malas condiciones.

Ahí encontraremos a quienes “trabajan más de 35 horas semanales (7 horas diarias de lunes a viernes) y ganan menos de un salario mínimo al mes; laboran más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos o trabajan menos de 35 horas a la semana por razones ajenas a ellas.”

Parece claro que estos 7.8 millones son parte del ejército de reserva del capitalismo mexicano al que habría que agregar buena parte de los 11.4 millones de trabajadores autónomos y de los 5.9 millones de personas que trabajarían pero no buscan trabajo porque saben que no hay o dejaron de hacerlo por fracasar en sus intentos. Muchos de los mexicanos que figuran entre los autónomos desempeñan labores de sobrevivencia. Otros emigraron a los EUA (5.6 millones de indocumentados se estima).

El ejército de reserva mexicano supera con facilidad el 20% de la fuerza de trabajo. Esto significa que el capitalismo mexicano ha sido exitoso para desemplear o precarizar a los trabajadores pero no ha podido explotarlos debidamente pues no obtiene plusvalía de ellos. Algo semejante está pasando en todo el capitalismo del siglo XXI.

Veremos en un siguiente artículo lo que esto significa y cómo lo está logrando el capitalismo de hoy. Veremos qué significa un ejército de reserva tan grande y cómo lo produce el capitalismo.