A un mes de arrancar la llamada Megafarmacia del Bienestar, los derechohabientes de las instituciones públicas de salud siguen padeciendo el desabasto de medicamentos.
Lunes 5 de febrero de 2024

Desde su inauguración, el pasado 29 de diciembre de 2023, la Megafarmacia del Bienestar, proyecto del gobierno de la 4T que planteó terminar con el desabasto de medicamentos en el país, no ha cumplido con el objetivo de surtir a la población de medicamentos, de manera oportuna y eficaz, como se prometió.
Actualmente la Megafarmacia del Bienestar sólo opera con el 0.9 por ciento del total de medicamentos que puede almacenar; es decir, sólo puede surtir uno de cada 100 medicamentos solicitados.
Según datos de Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), la Megafarmacia tiene una capacidad estimada de almacenamiento de 280 millones de piezas, pero la Megafarmacia inició sus operaciones sólo con 2 millones 465 mil 975 piezas, de un valor de 119 millones 81 mil 248 pesos. Estos fueron datos detallados por Jens Pedro Iturburu, director de la empresa estatal, el pasado 19 de enero durante la conferencia de prensa en Palacio Nacional.
El presidente y el titular del IMSS, Zoé Robledo, afirman que la Megafarmacia está cumpliendo con el objetivo y expresan que todo marcha bien. Sin embargo, Birmex informó que, hasta el 19 de enero, sólo se habían surtido 67 recetas en 21 días, y que alrededor de 6 mil 364 llamadas solicitaron fármacos desde su inauguración, mientras que 4 mil 69 llamadas de personas que solicitaron medicamentos fueron rechazadas al no contar con receta o con los datos suficientes para iniciar el trámite, como la CURP.
La indicación es que, si en la clínica no se encuentra el medicamento solicitado, el paciente debe llamar a la Megafarmacia dentro de los primeros tres días de expedida la receta; si no se realiza en este lapso de tiempo, los operadores de la Megafarmacia consideran que la receta está vencida y por lo tanto ya no podrá surtirse.
Como vemos, esto continúa siendo un proceso burocrático que pone trabas a los pacientes para obtener de manera oportuna sus medicamentos. La misma historia se repite en los hospitales públicos. No solo en estos tiempos, esto viene arrastrándose por décadas y se agudiza más y más.
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El incrementado del número de recetas no surtidas año tras año es grande. Según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), del 2019 al 2022 no se surtieron 42.7 millones de recetas a los derechohabientes. En 2018, no se surtieron 953 mil 919 recetas.
Más allá de los discursos y cambio de nombres, sigue sin combatirse el problema desde la raíz. En el país se tiene que aumentar el presupuesto a los sistemas de salud públicos de manera urgente.
El desmantelamiento del sector salud empeora cada vez más debido a la poca importancia que se le da y al “olvido” en las agendas políticas de los gobiernos. Al cierre del año pasado, México destinó recursos por 2.9% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a los países ejercer un gasto en salud de, al menos, 6 por ciento del PIB.
El abandono al sector salud es indudable, el gasto público en este rubro tuvo una caída histórica entre enero y mayo del año pasado, ya que representó solo el 11%, ello en medio de una debilidad de los ingresos públicos reportados en la Secretaría de salud (Ssa).
En el 2023, se observó que el gasto en salud se encontraba en su menor nivel en más de una década. Los datos de Hacienda mostraron que van tres años consecutivos en donde el gasto en salud se reduce, por lo que de enero a mayo alcanzó su menor nivel desde el 2010.
Todo esto ha conducido al desmantelamiento del sector y se percibe con cada gobierno en turno al aplicar políticas neoliberales que lo han deteriorado paulatinamente. Es la falta de financiamiento lo que ha hecho que prevalezca el problema del desabasto de medicamentos, entre otros problemas como la falta de hospitales, de personal de la salud, especialistas, o el acceso a la salud.
Por esta razón, maestras y maestros que integramos la Agrupación Nuestra Clase consideramos que deben destinarse todos los recursos que hagan falta a las necesidades elementales de la vida, como son educación, salud, cultura, vivienda y otras que son de primer orden. Esto puede provenir de reorientar los recursos que hoy se destinan a la Guardia Nacional, la militarización del país y los mega proyectos, así como del cobro de impuestos a las grandes fortunas y del no pago de la deuda externa.
Las farmacéuticas y laboratorios que se opongan a las medidas en beneficio de la salud pública, deben ser expropiadas y puestas al servicio de la sociedad, para que ya no se lucre con las necesidades elementales como la vida y la salud. La salud no debe ser un negocio ni una mercancía, sino un derecho humano para la clase trabajadora y todo el pueblo.