Este #8M en Bolivia y el mundo el movimiento de mujeres, feministas y de las diversidades y disidencias sexuales y de género toman las calles. Compartimos el pronunciamiento de Pan y Rosas, por un #8M combativo y con toda la fuerza de las mujeres, de la juventud y de la clase trabajadora, del campo y la ciudad. ¡Contra el avance de la ultraderecha y sectores antiderechos en Bolivia y toda América Latina!, repudiamos el golpe de Estado parlamentario en Perú #AbajoDinaBoluarte. ¡Fuera la transfobia en el movimiento feminista! ¡Educación sexual integral Ya! #IglesiaYEstadoAsuntoSeparado
Miércoles 8 de marzo de 2023

Tres años han pasado desde la masiva marcha del 8M del 2020, tres años en los que aún seguimos luchando por justicia por las masacres de Senkata, Sacaba y Ovejuyo, tres años desde que la pandemia del Covid-19 ha evidenciado la precariedad en la que funciona la salud pública, a la par de haber inmerso al 36% de la población en la línea de pobreza (según cifras del Banco Mundial). En este escenario desde Pan y Rosas este #8M salimos a las calles con independencia política frente al Estado y todos los partidos patronales del régimen.
Marchamos en contra del avance de la ultraderecha, que es parte de un escenario internacional, la guerra entre Ucrania y Rusia, no solo ha acelerado la recesión económica que se venía pronosticando desde la crisis sanitaria, sino que, además, agudizó la polarización política, teniendo como resultado que representantes de partidos de ultraderecha como Georgia Meloni en Italia, Le Pen en Francia, se encuentren en posiciones de poder importantes.
Así también, en la región vimos cómo los militantes bolsonaristas invadieron las sedes del Congreso Nacional, del Tribunal Supremo y Presidencial de Brasil, exigiendo a militares la destitución de Lula. En los últimos meses el golpe parlamentario en Perú, que puso en el poder a Dina Boluarte, representante de los intereses de las élites de la derecha y el fujimorismo, y quien concedió vía libre al ejército para disparar de forma cruenta e inhumana a los y las compañeras obreras, campesinas, indígenas y estudiantes que salieron a reclamar a las calles en contra del gobierno de Boluarte, dejando más de 60 muertos, y cientos de personas heridas. Esto genera un contexto en el que se ven amenazados los derechos conquistados históricamente por las mujeres, y que evidencia que más allá de que Le Pen, Meloni o Boluarte sean mujeres: ¡El género nos une, pero la clase nos divide! Por eso hoy, seguimos gritando ¡Dina Asesina!¡Abajo el golpe parlamentario!¡Toda nuestra solidaridad con el pueblo peruano que ha venido enfrentando el golpe de Estado!
En Bolivia la ultraderecha impulsada por empresarios de la gran agroindustria, sectores conservadores, anti derechos, clericales y también por los comités cívicos, y organizaciones paramilitares como la Unión Juvenil Cruceñista, han aumentado su protagonismo en el escenario político envalentonándose y estrellándose contra nuestras conquistas. En los 36 días de paro y posteriores manifestaciones en apoyo al golpista Luis Fernando Camacho, han instaurado un régimen en base a una violencia sistemática y hasta militante en contra de mujeres y la población LGBTIQ+, actuando en el territorio cruceño con total impunidad. Al mismo tiempo, organizaciones femeninas como las mujeres del comité cívico pro Santa Cruz, con la biblia en mano, se mueven en manifestaciones a favor de la liberación del golpista Camacho, quien aun siendo Gobernador de Santa Cruz, garantiza la impunidad en los casos de la violación grupal en pleno paro, los azotes y quema de viviendas de las mujeres ayoreas, ataques a centros de atención a víctimas de violencia machista como la Casa de la Mujer, y amedrentamiento a compañerxs de las diversidades y disidencias sexuales y de género, constituyéndose estas organizaciones en una amenaza al avance del movimiento de mujeres, feministas y de las disidencias. Por lo que decimos ¡Basta de violencia machista, racista, empresarial y clerical! ¡Justicia para las víctimas de los actos de la ultraderecha patriarcal!
Sin embargo, el MAS acaba negociando con estos sectores y fortaleciendo las instituciones represoras como el aparato judicial y la policía, sobre quienes ha cargado las demandas populares de justicia por las masacres, mientras rechaza las movilizaciones que se organizan para parar el avance de la ultraderecha. Es así que luego de años recién se inicia el proceso contra Áñez por genocidio, después de 3 años y 4 meses de impunidad por las masacres de Senkata, Sacaba y Ovejuyo ejercidas por el ejército contra más de una treintena de personas con total impunidad. Hoy, seguimos exigiendo ¡justicia para las víctimas de Senkata, Sacaba y Ovejuyo!¡Juicio y castigo a todos los responsables políticos y materiales de las masacres!
En este contexto la violencia patriarcal no solamente no ha disminuído, sino ve un incremento con hechos ya mencionados, pero también hemos visto que se ha incrementado en los últimos años siendo que desde 2020 hasta 2022 se han registrado 315 feminicidios y solo en el primer mes de este año se ha arrebatado la vida de 12 mujeres, mientras el aparato judicial mantiene en una constante peregrinación y revictimiza a los familiares de las víctimas de violencia patriarcal. Por esto y más denunciamos al sistema judicial y la policía, la misma policía responsable del feminicidio de María Fernanda Paucara en la EPI de Chasquipampa y las múltiples violencias ejercidas contra las personas detenidas en el golpe de Estado y en el día a día, pero que tienen bajo su cargo la FELCV, que constantemente se niega a recibir denuncias y cuando lo hace revictimiza.
Estas, son instituciones machistas y mercantilistas, encargadas de mantener un sistema capitalista y patriarcal que se basa en la explotación y opresión de los amplios sectores populares y con más fuerza contra las mujeres y la población LGTBIQ+. Por esto exigimos y luchamos para ¡justicia para todas las víctimas de violencia patriarcal!¡Plan de emergencia contra la violencia patriarcal!¡Desfinanciamiento de la policía y que se conforme una comisión independiente de investigación de la violencia machista con representantes de familiares de víctimas de violencia, derechos humanos y de organizaciones feministas y que esta cuente con presupuesto estatal!
El avance de la ultraderecha empresarial y agroindustrial, también golpea más a las mujeres en el ámbito laboral, porque del 80% de la población que trabaja de forma informal, es decir sin contrato de trabajo o por cuenta propia, nosotras representamos el 87% de estas trabajadoras, de las cuales 6 de cada 10, son empleados de tiendas, restaurantes, o se encuentran tercerizadas sin contrato laboral escrito, con sueldos que rara vez logran llegar siquiera al mínimo nacional, que además en Santa Cruz han tenido que cargar con 36 días obligatorios y a punta de amenaza del reaccionario paro, siendo impedidos de trabajar para su sobrevivencia, mientras los empresarios movían y encerraban a las y los trabajadores en sus fábricas para continuar con sus ganancias. Parte de esta fuerza laboral precarizada se debe a la política neoliberal que Evo Morales continuó, y que Jeanine Áñez y Luis Arce mantuvieron. Estas políticas obligan a las empresas estatales al cambio de régimen laboral pasando del código de trabajo al estatuto del funcionario público, que se traduce en despido masivo de trabajadores y flexibilización laboral, cuyas principales afectadas siempre son las mujeres trabajadoras, quienes además suman las dobles jornadas de explotación, por todas las tareas de cuidados no remuneradas, desde el trabajo del hogar hasta todas las tareas de la vida reproductiva de las que los capitalistas se benefician. ¡Igual trabajo, igual salario! ¡Las mujeres trabajadoras nos organizamos contra toda explotación y las dobles y triples jornadas!
Estos mismos sectores golpistas, estos meses, articulados tras el rechazo a la malla curricular se oponen a cualquier acceso a la educación sexual para las y los estudiantes, incluso a la insuficiente propuesta gubernamental. Esto, nos pone en alerta, porque el avance de estos sectores conservadores atenta cada vez más contra nuestros derechos, al igual que nos tienen sin acceso al derecho tan básico de decidir sobre nuestros propios cuerpos, como es el derecho al aborto, que quita la vida a 480 mujeres anualmente, a causa de la ilegalidad a la que nos orillan. En esta situación denunciamos también el rol de las iglesias, centrales actores en el golpe de Estado, que hoy buscan imponernos su religión y mantenernos sin acceso a la educación sexual integral y que tienen bajo su control escuelas privadas y de convenio. Por esto luchamos por ¡Educación sexual para prevenir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir!¡Separación efectiva de la Iglesia y el Estado!¡Educación pública, gratuita, laica y de calidad! #EducaciónSexualIntegralYa
Desde Pan y Rosas nos posicionamos en contra del avance de la ultraderecha, y en contra de la pasividad que se pretende imponer desde la institucionalidad estatal, por eso este 8M nos organizamos y junto a muchas otras organizaciones y activistas impulsamos un gran movimiento de mujeres, feministas y de las disidencias y diversidades sexuales y de género, con independencia política de partidos burgueses y patronales. Estamos seguras que solo la alianza de un nutrido movimiento de mujeres, feministas, LGBTIQ+, con el movimiento obrero, campesino, indígena-originario y sectores populares vamos a lograr conquistar nuestros derechos y avanzar por más, por eso gritamos: ¡Ningún espacio a sectores antiderechos, conservadores y reaccionarios!¡Con la ultraderecha no se negocia, se la combate!¡Exigimos la separación efectiva de la Iglesia y el Estado!
Te invitamos a organizarte con nosotras, desde la independencia política y de clase luchamos por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes pero realmente libres como decía Rosa Luxemburgo. ¡Lucha y organízate con nosotras!