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Red Internacional
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Juventud. Por un movimiento estudiantil autoorganizado, que tome las luchas de trabajadores de la educación, secundarios y pobladores

Marzo ha sido como un terremoto de realidad, pura y dura. El término de las vacaciones y el comienzo de clases significó enfrentarse a las condiciones en que está la educación pública.

Sábado 30 de marzo de 2024

Profesoras/es de Atacama partieron el año haciendo huelga de hambre para que las autoridades les tomaran en cuenta. El año pasado estuvieron hasta 70 días en paro, y el gobierno de Boric y las autoridades del Servicio Local de Educación Pública (SLEP) de Atacama no resolvieron nada. Las demandas siguen siendo mejorar infraestructura, más recursos para cada escuela, participación de la comunidad en la toma de decisiones y en última instancia, fortalecer la educación pública.

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El 8 de marzo, cuando se conmemora el día de la mujer, se supo del suicidio de la profesora Kathy Yoma en Antofagasta, lo que despertó la indignación y rabia de la comuna ante los efectos de la misma crisis que se arrastra. El autoritarismo del sistema educativo y del Estado es responsable del agobio y de la desesperación de las y los docentes ante las nulas respuestas que les entregan si es que denuncian la violencia que reciben, las dificultades para hacer clases, las precarias condiciones de las escuelas y liceos, etc.

La muerte de Kathy Yoma era totalmente evitable, porque desde el 2022 que los colegas alertaban al alcalde en consejo municipal que las condiciones en las que estaban tarde o temprano iban a llegar a que alguien terminara suicidándose, ya que aquello se comentaba entre algunas/os profes.

La indignación no se hizo esperar: el lunes 25 de marzo más de 10.000 profesores, estudiantes de liceos y universidades, trabajadoras de INTEGRA, apoderadas/os, e incluso trabajadores que viajaron desde Mejillones, se movilizaron en Antofagasta y Tocopilla, por justicia para Kathy Yoma y para resolver la crisis que también se arrastran hace años en la región. Pero como vemos, este es un problema de fondo que en todo Chile se expresa de distintas formas.

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En Valparaíso, trabajadoras manipuladoras de alimentos de la empresa Aliservice, han estado movilizadas denunciando finiquitos impagos, deudas en el sistema de salud, retraso en pago de créditos sociales, despidos, la no contratación de más personal requerido, entre otros.

Esto es un reflejo más de la crisis educacional, ya que es una de las tantas empresas que con el sistema de subcontratación hacen sus negocios a costa de malas condiciones para las trabajadoras y mientras cobran dinero del Estado.

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En Santiago, el liceo 1 está en toma ya que sus estudiantes denuncian que las condiciones son terribles, hasta se encontraron ratas muertas donde estudiantes comen, más de 30 palomas muertas, y que no están todas las salas en condiciones para usarse, lo que conlleva el problema de hacinamiento. No es el único liceo en la capital con problemas de infraestructura, alimentación, malas condiciones laborales, etc.

Las universidades públicas, por su lado, han aumentado los aranceles en un promedio de 10% en los últimos años, encareciendo aún más el derecho a educarse. Este aumento no ha implicado mejoras en las condiciones de las facultades, sino que hanempeorado año a año, arrastrando la crisis pero no superándola.

Cada semestre hay dificultades con las salas, quedan estudiantes y académicas/os sin poder tener clases o deben realizarlas en patios o espacios no aptos para tener clase. En la Universidad de Chile hay problemas de infraestructura histórica, déficit de casinos y problemas de alimentación. Luego de la pandemia sólo abrieron algunos de los casinos que antes vendían alimentos, y con precios elevadísimos que solo los algunos pueden pagar.

Las autoridades no han dado respuestas, aunque haya habido movilización y/o diálogo, ya que para ellas el mercado tiene que regularse solo y si para las empresas de alimentación no es un negocio abrir en las universidades, entonces no hay “nada que hacer”. Por otro lado, han buscado prohibir que estudiantes puedan vender alimentos, ropa o incluso cortar el pelo dentro de la universidad para poder ganar algo de dinero y mejorar su situación económica, esto como parte de distintas medidas autoritarias que quieren implementar.

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Otros ejemplos de la crisis de la educación pública en general son el endeudamiento: la falta de “oferta laboral” para algunas profesiones, el bajo pago que reciben algunas, como las y los docentes y TENS; que 3000 estudiantes no tengan asegurada la matrícula queriendo estudiar, o por último que cerca de 227.000 jóvenes y niñes no estén estudiando porque desertaron estando en edad de hacerlo, ya que muchos, sobre todo durante y luego de la pandemia, tienen que dedicarse a trabajar, cuidar familiares, o “pateando piedras”. Este dato es realmente preocupante, porque en términos de exigencias para poder iniciar la vida laboral, se exige tener 4to medio, o sino estarás condenado a trabajos mal pagados y sin derechos laborales, como con subcontrato.

¿Y qué respuestas ha dado la derecha y el gobierno?

La derecha sigue defendiendo la educación de mercado, tal como está, y buscan fortalecer ese mercado para que los empresarios (ellos mismos, sus familiares, amigos, o simplemente empresarios que les pagan para que defiendan sus intereses) sigan lucrando con el sistema de educación que nos heredó la dictadura, y que los 30 años de gobiernos de la Concertación y de la derecha solo perfeccionaron perjudicando a las mayorías populares del país. Y ante las protestas de estudiantes y docentes les criminalizan, hacen oídos sordos y buscan apagar el conflicto con guanacos, gases lacrimógenos y detenciones.

El gobierno ha llegado a un acuerdo en la práctica con la derecha sobre como responder, o no responder, mejor dicho, ante la crisis educativa. Dicen a coro que no hay recursos, que necesitamos mayor inversión, y para eso hay que darle seguridad a los empresarios nacionales e internacionales para que inviertan en Chile y así las ganancias de ellos en algún momento puedan chorrear al resto del país con los porcentajes de impuestos (bajísimos) que cobra el Estado.

La burguesía, desde la CPC, y con ella el ministro de Hacienda, Mario Marcel, se han mostrado firmes en mantener el modelo tal como está. Maquillaje por aquí, maquillaje por allá, pero el mismo rostro neoliberal al fin y al cabo. Por lo tanto, los bajos impuestos para grandes empresarios se mantienen, o algunos incluso se bajan, para atraer inversión extranjera-imperialista para seguir produciendo y exportando materias primas, y seguir el negocio.

Un ejemplo muy gráfico de la política que están siguiendo ambos bloques del régimen, “oficialismo” y “oposición”, se puede ver también en la “cuestión de los campamentos”. La grave crisis habitacional afecta a más de medio millón de familias, donde al menos habría 114 mil familias viviendo en campamentos. Los pobres no elegimos donde vivir, y el Estado no da respuestas, sino que lo deja en manos del negocio de las inmobiliarias. Y en la historia de Chile y otros países, la principal manera en que se han constituido barrios populares ha sido con tomas de terrenos en desuso, abandonados por los especuladores para que aumente el valor del suelo para venderlo. El siglo pasado Santiago se constituyó como la metrópolis que es hoy fundamental por las “poblaciones callampas” que se levantaban año tras año, y que con organización y movilizaciones las y los pobladores arrancaron al Estado el derecho a tener donde vivir.

Rodolfo Carter, el Bukele fruna que es alcalde de La Florida, amenazó de desalojar al campamento Dignidad, donde hay 1000 familias, dejando sin techo a miles y, además, afectando las condiciones educativas de les niñes, que de efectuarse el desalojo y destrucción de sus casas, tendrán que de seguro dejar la escuela o liceo para resolver el problema vital de donde vivir, y/o trabajar para aportar y no morirse de hambre con sus familias. La política de la derecha entera demuestra que solo funcionan en base al dinero y la represión.

Aunque no solo la derecha está en esta parada anti campamentos, ya que en todo Chile se han hecho desalojos en estos últimos años. La alcaldesa Ripamonti de Viña del Mar también ha tomado medidas anti pobres, como desalojar al campamento Marichiweu con las Fuerzas Especiales de Carabineros.

Nada nos hace dudar de que el futuro nos traerá mayor estigmatización de las y los pobladores de tomas de terrenos, que se usará la xenofobia para argumentar los desalojos, o que usarán el discurso anti narcotráfico para entrar a las poblaciones o incluso volver a sacar a los militares a las calles. Lo que traerá resistencia, que es lo único que queda para el pueblo trabajador y para los marginalizados.

¡Hagamos que este 2024 sea de organización y lucha!

La crisis educativa solamente es arrastre de este sistema de educación de mercado que mantienen desde la dictadura, que ha precarizado la educación pública por años mientras que grandes empresarios se llenan los bolsillos de dinero. Es necesario seguir el ejemplo de la comunidad educativa movilizada en Antofagasta, buscar la unidad entre trabajadores de la educación, profesores, apoderados, estudiantes de liceos y universidades, pobladores, etc., para organizarnos y movilizarnos en conjunto por un pliego unificado de demandas y un programa común que retome las demandas de la rebelión del 2019 que siguen absolutamente vigentes: Peleemos en conjunto en contra del negocio de las AFP, por un plan de vivienda gestionado por los comités de vivienda, por educación gratuita, de calidad, democrática y no sexista, etc.

Al contrario del camino que eligieron las burocracias sindicales y estudiantiles, que convocaron a un paro “nacional” para el 11 de abril, el que no han organizado en ningún lugar de trabajo y que solamente busca sentarse con los grandes empresarios a negociar un par de migajas, como el simple hecho de que el gobierno les escuche un poco más y les tome en cuenta al igual que a los empresarios. Mientras tanto la Fech y la Confech tienen reuniones por arriba con los burócratas sindicales, como por ejemplo llevando a un pleno de la FECH al presidente del sindicato del Metro Eric Campos (PC), pero sin organizar ninguna asamblea en la universidad ni buscar la unidad real con las y los trabajadores.

Las cartas ya están echadas: la crisis sigue abierta y se profundiza, la derecha busca mantenerla y el gobierno de Boric ya demostró no cumplir sus promesas con las que encantó a algunos y que prefieren adoptar las recetas de los 30 años del Chile neoliberal pactando con la derecha. El camino para resolver y superar esta crisis no caerá del cielo ni de leyes en el parlamento, sino que se conquistarán con la propia organización de la clase trabajadora, la juventud estudiantil y de lxs oprimidxs.

Como estudiantes debemos retomar lo mejor de la tradición de las generaciones anteriores, de la revolución pingüina y del 2011, que con organización y protestas masivas lograron mostrar la crisis y proponer demandas aún irresueltas. Aunque debemos aprender a que como estudiantes necesitamos el poder y la potencia de las y los trabajadores, “nacionales” y migrantes, de Chile y del mundo entero, ya que es la clase que hace funcionar el sistema completo. Por ejemplo, el movimiento estudiantil en Chile no podrá conquistar sus demandas y transformar la educación pública si no es con la unidad en asambleas y en movilizaciones con las y los trabajadores de la educación, con las manipuladoras de alimentos, con “las tías” de los jardines infantiles, funcionarias/os administrativos y del aseo, entre tantos otros. Y qué decir de financiar la educación, o la salud sin los recursos de la minería o del agro, que se necesitan expropiar y que sean propiedad social y gestionados por sus propios trabajadores y las comunidades.

Esta es la lucha que desde la agrupación VENCER estamos dispuestos a dar. Levantemos una agrupación de jóvenes anticapitalistas, dispuestos a enfrentarse al autoritarismo, la burocracia y la derecha, por un futuro que de verdad valga la pena. Si acuerdas con estas ideas y quieres organizarte, ¡súmate! Háblanos al instagram @vencer_santiago.


Yuri Peña

Licenciado en Historia. Estudiante de pedagogía en la U de Chile. Militante de VENCER y del Partido de Trabajadores Revolucionarios