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Sábado 18 de noviembre de 2017

El Encuentro Nacional Feminista en Puebla se realiza a dos meses del feminicidio de Mara, estudiante asesinada en esta ciudad, cuyo caso estremeció al país, con movilizaciones de repudio en varios estados. El asesinato de Mara, tan sólo aquí, se suma a una larga lista de 97 feminicidios en 2017: Lesvy, Victoria, Erika, Diana...
Una larga lista de ataques contra las mujeres, muestra un reflejo de la constante en el país, que se expresa en el aumento de la violencia, el fortalecimiento de las redes de trata y prostitución al amparo de la militarización y la presencia militar o policial, y que también por otro lado en la superexplotación a la mujeres.
También se realiza este Encuentro a dos meses de los sismos que estremecieron al país, donde perdieron la vida decenas de personas en su mayoría mujeres, y miles de personas fueron afectadas. Este desastre demostró que para el gobierno y los empresarios, las vidas de las mujeres trabajadoras no valen nada. Casos como el de la fábrica textil de Chimalpopoca o la escuela Rebsamen, son muestra del peligro mortal que representan las precarias condiciones de los centros de trabajo, impuestas por la patronal y solapadas por los gobiernos.
¿Qué tipo de encuentro necesitamos las mujeres?
En México los Encuentros Nacionales Feministas (ENF) fueron interrumpidos durante 18 años, hasta 2010 cuando se realizó la VIII sesión en la ciudad de Zacatecas y que contó con la participación de más de 2 mil 400 mujeres de 29 estados del país.
La necesidad de espacios para compartir experiencias y visiones sobre la violencia cotidiana que vivimos las mujeres, hacen de los ENF, espacios políticos muy importantes en el escenario nacional y que cuentan con gran capital político al que los partidos del régimen no son ajenos.
Este año el ENF y la sede de su realización marcan una impronta política para las discusiones y debates que en él se realizarán. Por un lado, la antesala al próximo año electoral y los compromisos institucionales que cada organización feminista tenga con el partido u organización no gubernamental (ONG) al que pertenezca. Por otro lado, el aumento brutal del feminicidio en Puebla y en ese marco, la discusión sobre la exigencia de la declaratoria de la Alerta de Violencia de Género por parte de organizaciones de Derechos Humanos, como una salida inicial al problema del feminicidio.
Las mujeres de Pan y Rosas nos sumamos al debate político, como hemos hecho en anteriores encuentros, sobre la necesidad de que los Encuentros de mujeres sean masivos, gratuitos y accesibles para las millones de mujeres y trabajadoras que enfrentamos dobles cadenas de opresión y explotación.
Para luchar contra una realidad mucho más a reaccionaria, que nos quieren imponer el régimen y sus partidos, necesitamos transformar este Encuentro Nacional Feminista en un espacio verdaderamente representativo, que cuente con la participación de mujeres de todos los estados del país y aglutine a las miles de trabajadoras que cada día viven la violencia patriarcal y la explotación capitalista en sus centros de trabajo.
Para enfrentar el cáncer social del feminicidio y la precarización que carcome nuestras vidas e integridad, necesitamos que los encuentros sean espacios de discusión democrática, en donde votemos un Plan Nacional de Lucha que nos permita regresar a nuestros estados, escuelas, barrios y centros de trabajo con política para seguir organizadas y llamar a miles a sumarnos a esta lucha.
Frente al ataque reaccionario que expresa la situación nacional para las mujeres con el recrudecimiento de la violencia en su expresión más cruenta, con los feminicidios y la precarización, necesitamos construir un potente movimiento nacional de mujeres, formado por jóvenes, trabajadoras, desocupadas, precarizadas, sindicalistas, estudiantes, migrantes, indígenas, campesinas, diversidad sexogenérica y amas de casa, que se ligue al conjunto de las y los trabajadores que viven día a día la explotación, para poner freno a la violencia y luchar contra la explotación y opresión.
Ante la percepción de un importante sector del feminismo, de que las instituciones, fiscalías, procuradurías, ministerios y otras instancias del Estado, con la presión del movimiento social y de mujeres o bajo una “perspectiva de género”, se podrán reformar las instituciones para aminorar el feminicidio. Al menos 20 años de impunidad, bajo la alternancia de todos los partidos de este régimen podrido, han demostrado que es el Estado el que sostendrá la violencia contra las mujeres, en el camino por perpetuar su dominación política y sus planes económicos.
La fuerza de las mujeres se mostró en el #ParoInternacionalDeMujeres el pasado 8 de marzo en más de 56 países.
Esa consigna no cayó del cielo: se fue forjando en las recientes y masivas luchas de las mujeres contra la violencia machista y los femicidios como en Argentina, Chile, México e Italia; por los derechos reproductivos y el derecho al aborto como en Polonia, Irlanda y Corea del Sur; contra la brecha salarial entre mujeres y hombres como en Francia e Islandia o en las movilizaciones contra la misoginia de Donald Trump, recientemente electo presidente de Estados Unidos, que no sólo fueron multitudinarias en diversas ciudades norteamericanas, sino también en ciudades europeas como Londres, Barcelona, Berlín, Ámsterdam, Budapest y Florencia.
Estas luchas de las mujeres expresaron, también, la resistencia a la crisis capitalista en curso que la clase dominante y sus gobiernos pretenden descargar sobre el pueblo trabajador, atacando las condiciones de vida de la clase trabajadora y los sectores más pauperizados, donde la mayoría son mujeres.
Este debe ser el punto de partida para el movimiento de mujeres y la necesidad de preparar un nuevo paro internacional en el 2018, que permita la participación de millones de trabajadoras. No debemos tener ninguna confianza en las instituciones del Estado y toda la seguridad en nuestras propias fuerzas, en esta perspectiva luchamos las mujeres de Pan y Rosas.
Es importante discutir por qué este movimiento tiene que ser independiente del Estado, sus instituciones y sus partidos patronales, ya que en los últimos años han demostrado, que lejos de velar por nuestros intereses, votan y aplican leyes que atentan contra nosotras y nuestros derechos y son los mismos que sientan las bases estructurales para que la violencia en contra de nosotras se perpetúe.
Este 25 de noviembre, en el marco del día de lucha contra la violencia hacia las mujeres, se debe expresar nuestro repudio de manera masiva y organizada en las calles, para gritarle a este gobierno asesino que no estamos dispuestas a que ninguna mujer más sea asesinada y que sigamos viviendo en condiciones de miseria.
Contra la impunidad y el feminicidio, seamos miles de mujeres en las calles este 25 de noviembre ¡Si tocan a una, nos organizamos miles!
Por un movimiento nacional contra el feminicidio