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Red Internacional
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Movimiento Estudiantil. Por una alternativa de la juventud independiente al gobierno y anticapitalista: Vencer y un debate estratégico con ECP

En esta nota buscamos polemizar con Estudiantes por la causa popular (ECP) respecto a como dar una pelea contra la educación de mercado, aspectos en que acordamos y desacordamos, analizando aspectos estratégicos y teóricos, desde una perspectiva marxista de la revolución. Este es una primera nota de una linea de debate y elaboración dirigida a movimiento estudiantil que nos gustaría proponer, fraternamente, entre corrientes clasistas que confluyen en el movimiento estudiantil y disputamos la política con que llevar adelante la lucha contra la educación de mercado.

Martes 23 de agosto de 2022

Balance de la revuelta y el proceso constituyente

Después de la revuelta, iniciada por secundaries manifestándose contra el alza del pasaje del metro para las y los trabajadores, la lucha contra este régimen político de los últimos 33 años se ha extendido en la conciencia de masas. Desde entonces, se han marcado distintas perspectivas, encarnadas por colectivos, agrupaciones, prensa independiente, etc. Desde Vencer somos abiertamente una agrupación internacionalista y anticapitalista impulsada por jóvenes militantes del PTR, junto con personas independientes que acuerdan con levantar un movimiento estudiantil independiente al gobierno, sin confiar en la derecha, la centro izquierda y su plan de restauración de un régimen que han mantenido desde la dictadura de Pinochet en lo esencial. Dirigimos esta alternativa estudiantil de izquierda hacia lxs estudiantes secundaries, universitaries y juventud precarizada con trabajo inestable y de salario miserable.

No confiamos en la cocina constituyente, ésta es un lavado de cara a todo lo que fue la revuelta, moderando las demandas que se pusieron al centro en ese entonces. La convención constitucional y los constituyentes se mantuvieron al margen de tomar demandas incluso mínimo democráticas para cualquier transición justa, como es la de libertad a los presxs políticxs; el derecho al aborto legal seguro y gratuito; la educación gratuita en todos sus niveles; o la nacionalización de los recursos naturales.

Incluso habiendo sectores más de izquierda planteando estas exigencias antes del inicio de la convención y llamando a desbordarla con movilización en las calles, como la fragmentada lista del pueblo, el Movimiento Internacionalista de los Trabajadores o el PC. Pero una vez dentro no mantuvieron esta postura, demostrando así la insuficiencia de la salida institucional que nos ofrece el régimen y la superficialidad de la estrategia de estas agrupaciones y partidos, en quienes el pueblo confió sus demandas y que ahora varios de ellxs conforman movimientos sociales constituyentes o el oficialismo.

Debate de corrientes de la juventud. La estrategia por sobre la táctica.

Con la agrupación de Estudiantes por la Causa Popular (ECP) buscamos debatir fraternalmente como corrientes clasistas que confluyen en el movimiento estudiantil. Con ECP compartimos la visión de que la convención constitucional es un nuevo aparato burgués que busca resolver una crisis orgánica de largo aliento en Chile, y que esta no asegura ninguna de las demandas por las que nos movilizamos en octubre, solo intenta recomponer la legitimidad de la institucionalidad Chilena mediante un dialogo a las masas. También compartimos algunos ejes de su programa para el movimiento estudiantil, pero con reparos que creemos claves. Nuestra principal diferencia con ECP es estratégica y teórica.

Tomaremos algunos elementos de la entrega N° 1 del boletín Clase y Combate, los cuales nos permitirán esbozar y discutir su estrategia. ECP llama a combatir la educación de mercado y al sistema capitalista, para ello sostienen que es necesario: “construir una corriente clasista que integre y movilice a las mayorías estudiantiles marginadas por el reformismo y capital”. Y en el marco de la lucha contra el capitalismo ponen énfasis en “impulsar una huelga general que integre al conjunto del pueblo pobre y la clase trabajadora bajo un sólo programa de lucha”. En esto podemos tener acuerdo, sin embargo, en el boletín hay una serie de formulaciones, que llevadas al plano político, terminan siendo un lastre en la concreción de dichos objetivos, un desarme político. Partiendo por su posición frente a la democracia burguesa.

A raíz del desvío electoral de revuelta sostienen que:
“la farsa electoral sólo sirve para reprimirnos y acallar nuestras protestas por demandas justas, la democracia burguesa y el modelo capitalista neoliberal está caduco frente a la aplastante realidad que evidenció el alzamiento popular y los últimos resultados en términos políticos y prácticos”

Compañeres, es evidente que la constituyente fue la estrategia del régimen para encauzar la movilización en canales institucionales y recomponer así la estabilidad del gobierno, pero de ahí a sostener que la democracia burguesa está caduca políticamente es un salto enorme. Para nosotres, que nos reivindicamos marxistas, los problemas que aquejan a la clase trabajadora no pueden ser resueltos en los márgenes de esta democracia, que es necesario expropiar a los empresarios que monopolizan la economía mundial a través de una revolución violenta, pero para el grueso de la población, la revolución socialista no está ni siquiera a la vuelta de la esquina. La fuerza de la democracia burguesa se encuentra precisamente en el peso del hábito.

El parlamentarismo, las elecciones, los partidos y organismos de autoorganización como sindicatos y federaciones, son la única forma de representación y participación política que millones de personas conocen, con independencia de que participen o no. De hecho, el desvío mismo fue orquestado desde las tribunas parlamentarias, sindicales y estudiantiles, demostrando la utilidad política-práctica que tuvo para el reformismo en su maniobra de desmovilizar y plantear como única alternativa a la constituyente.

Para les revolucionaries, estos organismos de participación democrática tienen otra utilidad, pensamos que hay que disputarlos de las manos de los partidos de la burocracia y tener una práctica política de exigencia a dichas instituciones. No porque creamos que desde ahí se pueden lograr los cambios estructurales, sino porque es indispensable para que las luchas políticas que le hacemos a la derecha, la denuncia a las traiciones del reformismo y sobre todo el programa revolucionario, llegue efectivamente a las masas, esto es una lógica de “tribunos populares y obreros”. De lo contrario, podemos tener un buen pliego de demandas, como de hecho lo es el Pliego del Estudiante Clasista, podemos tener métodos radicales de acción política, pero tanto en el programa como dichos métodos se verán reducidos a una vanguardia consciente y no bastaran para conquistar la simpatía política de las masas para hacer que se decidan a derrumbar el Estado, o incluso para golpear a la educación de mercado como agitamos tanto ECP como nosotros desde Vencer.

Con esto nos referimos a que los organismos estudiantiles y de trabajadores (organismos con influencia de masas), no pueden ser abandonados para hacer política u organismos paralelos, por más que sean dirigidos por el FA en el caso de la CONFECH y el PS en el caso de la CUT. Por el contrario, creemos que tenemos que dar una pelea política en esos espacios para que no sean dirigidos por la burocracia gremialista de los partidos recién mencionados, que hoy en día representan a las juventudes del gobierno y apoyan la restauración. Para Gramsci, la burocracia en la sociedad civil y sociedad política, funcionan como policía política y, actúan en la superestructura siendo gobierno (como hoy dirigiendo el estado, sindicatos y federaciones con el PC y FA) y buscan intervenir en los organismos de autoorganización, como asambleas, coordinaciones, etc desde donde pueden adquirir una influencia de masas si es que no les hacemos luchas políticas para desvelar su política reformista conciliadora y traidora.

La teoría como orientador, más allá del análisis político coyuntural

La definición de burocracia en las corrientes revolucionarias y la corriente con más experiencia en la lucha de la clase trabajadora, el marxismo, ha adquirido distintas características en el proceso mismo del desarrollo de la lucha de clases. Nos detendremos en las experiencias del siglo XX, ya que dejaron lecciones invaluables para quienes nos reivindicamos revolucionarixs.

Tomaremos la definición de Trotsky (general del ejército rojo que comandó la revolución bolchevique en Rusia, 1917) quien a mediados del siglo 20, identificaba una burocracia mucho más clara y fortalecida en las organizaciones obreras, con un rol específico dictado por los estados burgueses que buscaban restablecer a toda costa su dominación, veamos; “En las reflexiones de Trotsky, desde 1920 a 1940, puede encontrarse la idea de un estado “basado en algo más” que el propio aparato estatal, tanto con la ampliación de la represión a través de la violencia paraestatal como con la estatización de los sindicatos, que es una combinación de concesiones y represión; En su informe presentado al 4 congreso de la Internacional Comunista, que Gramsci tomaba críticamente como referencia respecto a la cuestión de Oriente y Occidente, Trotsky señalaba; “La Burguesía de Occidente prepara su contragolpe por adelantado. Sabe, más o menos, de qué elementos dependerá este contragolpe e instruye por adelantado a sus cuadros contrarrevolucionarios. Somos testigos de ello en Alemania, y quizás, sino totalmente en Francia. (...) El proletariado revolucionario, encontrará por consiguiente en su marcha hacia el poder no solamente a las vanguardias de combate de la contrarrevolución sino también a las fuerzas de reserva. Solamente aniquilándolas, destruyendo y desmoralizando a las fuerzas enemigas, el proletariado será capaz de tomar el poder del estado.”

Con ECP acordamos en algunos aspectos en el análisis político del proceso actual que vive el país, la nueva constitución constituye un desvío de las movilizaciones y del cuestionamiento al régimen abierto el 18 de octubre. Sin embargo solo esa caracterización es insuficiente si no se toman en cuenta las dos formas de intento de restauración de la hegemonía burguesa, sumado a la cocina parlamentaria. Las y los compañeros del ECP solo ven "una farsa", de manera abstracta y se posicionan abtencionistamente sin hablarle a los sectores críticos del apruebo.

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En este contextó, es necesario también ver cómo han aportado las fuerzas del Estado para restaurar su dominación. En el plano estudiantil, el ejemplo de la CONFECH y de la ACES, ha sido revelador.

El organismo “oficial” del estudiantado ha colaborado a pasivizar las movilizaciones y apresuradamente ha definido (por arriba, sin consultarle a nadie) que el objetivo inmediato del movimiento estudiantil, ha de ser colaborar abiertamente con el gobierno para instalar su programa educativo y defender a la nueva constitución. Un gobierno que se ha preocupado de mantener la educación de mercado e, incluso lo más evidentemente reprochable, la represión sistemática hacia estudiantes que se movilizan en contra del sistema educacional o aspectos del mismo.

Si observamos el movimiento secundario, no vemos una dirección “burocrática propiamente tal”, sino la desarticulación forzada por dirigencias populistas, podemos ver como la Asamblea Coordinadora de Estudiante Secundarios (ACES), desde su fundación en los 2000 y su reactivación en 2011 al calor de la lucha por la educación gratuita, ha perdido progresivamente la representación de secundarixs, por el hecho de apostar a levantar consignas alejadas de las luchas que se plantean en el movimiento estudiantil, para que decir, que convocan a asambleas intermitentemente y se han abstenido del debate educacional más profundo, más no del debate nacional como los derechos humanos o genero.

Ambos organismos impulsan política y campañas en base a lo que creen necesario quienes integran sus direcciónes, sin consulta a las bases estudiantiles, de donde deberían basarse para impulsar la política secundaria y universitaria.

Organismos, vanguardia y retaguardia. Por un movimiento estudiantil clasista y en alianza con las y los trabajadores

En el caso de la CONFECH, siguen ciegamente el programa del gobierno, conformaron una mesa de trabajo permanente con el mismo, sin mayor política o exigencia, pero se mantienen al margen de su línea represiva y, en última instancia, la justifican en televisión nacional. De esta forma separan a la vanguardia de las masas, plantean una salida abstracta y unilateral subordinada al programa educativo del gobierno y dejan al movimiento estudiantil condicionado al mismo programa moderado de Boric.

La ACES, en cambio, termina separando estos sectores con una política vanguardista, donde quienes la integran mantienen una militancia fraterna de una corriente como lo es la Juventud Rebelde y terminan sin coordinar a secundaries con otros sectores y sin lograr convencer a amplios sectores en función de una pelea contra la educación de mercado. Por ejemplo, la política que llevaron en 2019-2020 con la toma de la sede del instituto de derechos humanos, fue la que sus direcciones creían correcta; podemos acordar con la política de defensa de los derechos humanos y contra la impunidad, pero esta no fue una demanda que saliera desde las bases estudiantiles, ni tampoco convencieron a las mismas bases de tomarlas en sus manos para armar una gran coordinación en su defensa o la ligaron al problema de la educación de mercado.

Es de aquí la importancia de disputar estos espacios de organismos, aun dentro de los marcos del Estado burgués, a las burocracias sindicales y estudiantiles, con el fin de que dejen de ejercer la función de polícia política, con la que desde la CONFECH divide al movimiento estudiantil, moderan sus demandas y lo pasivisan.

En cambio, los métodos que utiliza la ACES y también el ECP, son propios del movimiento estudiantil y han sido adquiridos a través de la experiencia de resistencia ante las políticas represivas, destacando entonces su actitud combativa y clasista. Se caracterizan por no disputar los organismos a la burocracia, y su lucha política a la misma va de la mano de levantar organismos paralelos en muchos casos, también por tener un sentido de lucha muy de calle pero sin diálogo a las masas y sin un programa político lo suficientemente filoso para disputar espacio y fuerza a la misma burocracia.

Estos métodos por sí solos, son insuficientes para empezar a romper los marcos burgueses del estado. Para construir una fuerza que le doble la mano a los dueños del país y del capital, nosotres apostamos por fortalecer al movimiento secundario, su convocatoria e ideas y en el camino buscamos construir un partido revolucionario de vanguardia con influencia de masas y con independencia de clase.

Disputar los organismos de organización con influencia de masas a la burocracia estudiantil; hacer la experiencia de asambleas deliberativas de base con profesores y funcionarios, además con otros establecimientos y en términos de libre discusión; buscando alianzas con la clase trabajadora y la vanguardia movilizada como puede ser el movimiento de mujeres. Esto significa, buscar el diálogo de masas en línea con la construcción de una mejor educación y condiciones de vida, en la lucha contra la opresión, con una vanguardia integrándose a sectores más desmovilizados o de retaguardia, influenciándoles y luchando en conjunto. La conclusión de que así se construye una mejor sociedad y que la educación se puede pensar de mejor forma solo se sacará a través de la experiencia colectiva y la lucha política.

La vanguardia aislada es impotente ante el aparato coercitivo del estado (militar y burocrático), incluso para demandas tan mínimas como un pleno derecho a la educación. Por esto, necesita hacer alianzas con otros sectores de la sociedad convenciéndolos de movilizarse no sólo por mejores condiciones de vida o estudio en este caso, sino que por una mejor sociedad. Para acabar realmente con la educación de mercado, es necesaria la unidad entre todos los actores de la educación, con los métodos conquistados de democracia directa en asambleas, con delegaturas y comisiones, que permiten contener tanto a la burocracia como a las policías y que las decisiones sean tomadas de manera justa y democrática. En la universidad de Chile por ejemplo, la lucha contra la precarización laboral fue organizada en asambleas bi-estamentales (entre estudiantes y funcionaries), donde además la burocracia sindical y estudiantil del campus Juan Gómez Millas pudieron ser desenmascaradas en su total desconfianza y menosprecio del poder de las bases organizadas, frente al cual, las autoridades universitarias tuvieron que ceder.

La vanguardia estudiantil sólo puede encontrar su camino en alianza con la clase trabajadora, que mueve el sistema económico con su fuerza de trabajo y que a la vez que se alía del movimiento estudiantil, debe buscar alianzas con el movimiento de mujeres, sectores oprimidos y el ambientalismo. Por una salida revolucionaria e independiente a las opciones del gobierno, la centro izquierda y la derecha, los estudiantes hijxs de obrerx deben ponerse a disposición de luchar por su clase para en conjunto construir una alternativa viable de sociedad, en donde todas las demandas históricas sean resueltas.

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