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A 40 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN PORTUGUESA. Portugal: Otro país

Elizabeth Yang

Elizabeth Yang @Elizabeth_Yang_

Lunes 6 de octubre de 2014 10:36

La Revolución portuguesa (1974-75) vista a través de la mirada de algunos de los más importantes fotógrafos y cineastas que dieron testimonio de los hechos. ¿Cuáles eran sus sueños y expectativas?, y ¿qué quedó del sueño de la revolución? son preguntas que recorren todo el documental que reúnen archivos históricos excepcionales, y también muestran la potencialidad y organización que se desató en los trabajadores, los campesinos, los estudiantes, los moradores de la ciudad y un actor muy particular, el Movimiento de las Fuerzas Armadas.

Varios de los documentalistas y artistas que van a Portugal en aquel momento atraídos por la revolución estaban sorprendidos por el papel jugado por el ejército. Ellos venían de ver el golpe militar en Chile en 1973 y no podían creer que existieran unas fuerzas armadas que no enfrentaran a las masas sino que apoyaran y hasta lideraran la revolución. Los que fueron desde Brasil, ya vivían en dictadura militar desde hacía diez años.

El marco general está dado por la oleada de luchas obrera y estudiantiles que comenzó con el Mayo francés en 1968, y en el caso de Portugal se agrega el proceso de lucha de liberación nacional de sus colonias en el norte de África, Angola y Mozambique. Los oficiales del ejército colonial, cansados de la guerra, y en situación prácticamente de derrota, no querían seguir con la lucha. “¿Quiere que la guerra termine?” interpela locamente Galuber Rocha a soldados en las calles. Esta rebelión terminó resquebrajando al ejército y permitiendo que se expresaran las fuerzas revolucionarias de los trabajadores, campesinos, jóvenes y estudiantes, cansados de tantos años de dictadura, represión, presos políticos, e incentivados por los movimientos del Mayo Francés, salen a las calles a tomar la revolución en sus manos.

Esta fuerza revolucionaria aparece en las imágenes del documental en el campo con el proceso de la reforma agraria y en la ciudad con las tomas de fábricas y establecimientos. También en las formas de organización, se ven dirigentes discutiendo alrededor de las cooperativas, y de como las herramientas de trabajo de la tierra ya no serían individuales sino colectivas. En una fábrica la comisión interna y los obreros deciden dejar de fabricar autos lujosos, Alfa Romeo y Mercedes Benz, para fabricar heladeras, y declaran que la decisión se debe a que el pueblo necesita heladeras y no autos de lujo. Unas mujeres, obreras de lavanderías industriales, plantean que sin patrón está mucho mejor. Que ganan más y trabajan mejor. El documental va recorriendo con entusiasmo el proceso revolucionario, y los artistas hasta entablan relación de amistad con sus entrevistados.
Este registro que duró dos años, 1974-75, está condensado en esta película-documental de 70’, de Sérgio Tréfaut con imágenes de Glauber Rocha con un micrófono desafiante conquistando respuestas por las calles revolucionadas de Lisboa, con claveles en los tanques y fusiles, era la Revolución de los Claveles, como es conocida. Otros artistas también participaron: Robert Kramer, Thomas Harlan, Pea Holmquist, Sebastião Salgado, Guy le Querrec, Dominique Issermann.
Al concluir la revolución varios de ellos regresaron a ver en que condiciones había quedado Portugal. Se encontraron con que ya no había dictadura, que efectivamente había democracia, pero que no quedaban ni restos de la reforma agraria, ni de la autorganización de trabajadores, campesinos, jóvenes y moradores, de comités elegidos en la base.

El documental muestra todo el entusiasmo revolucionario de las masas en la conquista de libertad y de lucha por una vida mejor, pero no puede explicar porque no avanzó en ser una revolución socialista. El partido Socialista, al que pertenecería el presidente en democracia, con la ayuda del Partido Comunista estalinista, junto a los oficiales del MFA que estaban a la cabeza de la revolución conseguirían desviarla para preservar el poder burgués, aunque mantuvieron las libertades democráticas formales. La Revolución Portuguesa fue un cierre del ciclo de luchas abierto con el mayo francés que a diferencia de Europa, en Latinoamérica, en especial en el cono sur, será derrotado con sangre y genocidio.

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Elizabeth Yang

Profesora de Lengua y Cultura portuguesa. Fundadora del PTS y columnista de la sección Cultura de La Izquierda Diario.

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