×
×
Red Internacional
lid bot

NEUQUÉN. Postales de la precarización laboral en la provincia de Vaca Muerta

Sábado 4 de octubre de 2014

Vaca muerta es el mega yacimiento de gas y petróleo ubicado centralmente en la cuenca neuquina. La "joya" a la que apuestan muchos empresarios. El boom petrolero que se montó a su alrededor, es vertiginoso. Un 95% de las empresas que buscan radicarse en la localidad de Centenario, serán absorbidas por la demanda de Vaca Muerta. Hay desde pequeñas metalúrgicas, empresas de servicios de limpieza y todas las que se nos puedan ocurrir. Pero la alfombra roja es para las petroleras transnacionales. De forma directa o indirecta, todo el resto trabajan para ellas. ¿Qué decimos cuando hablamos de forma indirecta? Una parte importante de estas empresas, tercerizan el trabajo de las petroleras, otorgando contratos basura y fuera del convenio petrolero.

Los ojos del mundo están puestos en Neuquén. Las multinacionales, sedientas de petróleo. Pero los millones de las petroleras, contrastan con las condiciones de vida de la gran mayoría de la juventud.

En la provincia de Neuquén, según datos relevados por la Delegación Regional del Ministerio de Trabajo de la Nación, se registró un 49% de trabajadores “en negro” durante el 2013. Decenas de miles de personas que no tienen garantizados ni los derechos más elementales.

La Izquierda Diario te muestra en primera persona lo que viven la juventud de Neuquén:

Adam tiene 16 años. Vive en la localidad de Centenario, la principal ciudad de la ruta petrolera. Nos cuenta: “Salís en busca de trabajo y te encontrás que los dueños de los negocios te dicen que buscan personal... Hasta escucharte decir de dónde sos. Ahí ya te empiezan a estigmatizar. Es difícil encontrar trabajo si sos de un barrio precario. Te discriminan. Con el gobierno de Cristina los jóvenes de 16 años ya podemos votar, pero conseguir trabajo digno es imposible. El intendente Bertoldi, del FPV, viene habilitando la apertura de casinos, cuando casi no hay espacios de dispersión para la juventud. Lo único que nos queda, por ahora, son las plazas. Pero tampoco podés estar tranquilo porque te persigue la cana. Estoy buscando trabajo desde julio. La opción que me queda es negar el barrio del cual pertenezco para que no me estigmaticen. Necesito el trabajo porque soy de una familia de bajos recursos económicos. Mi padre trabaja en gastronomía y mamá es docente. No alcanza su sueldo para las cosas que necesitamos”.

En Centenario viven aproximadamente 40.000 personas, y hay solo dos espacios de dispersión para la juventud.

Belen tiene 21 años. Es de Neuquén Capital. "Trabajo en una casa de comida y cubro todo lo que haga falta. Estoy 9 horas. Seis días a la semana. Franco entre semanas, sin un día fijo. No tengo recibo de sueldo, me pagan por día. Trabajo desde hace 9 meses y no he conseguido nada mejor. Desde que entré a trabajar tuve que amoldarme a un ritmo de vida agotador. Jornadas largas y extenuantes para mantener un alquiler. Es desgastante. Hago un esfuerzo para no abandonar los estudios, pero la realidad es que cuando llego a casa solo quiero aprovechar el poco tiempo de ocio que me queda. Me acuerdo que cuando empecé a trabajar me tuve que bancar al encargado que me imponía que cumpla ese ritmo imparable de trabajo en el cual no te dan ni unos minutos de descanso. El local queda en el centro de Neuquén. Mi jefa es muy reconocida entre los funcionarios de la provincia. Es dueña de tres restaurantes y un hotel. El intendente de la provincia, Quiroga, suele pasar a saludar a su amiga y está muy al tanto de las condiciones en las que trabajamos”.

Romina tiene 22 años. "Trabajo cuidando una persona mayor, tras haber renunciado mi último empleo. Renuncié porque mi patrón me acosaba... Se me "declaró" creyendo que por ser su empleada tenía que estar con él. Hace cinco años que trabajo. Tuve 15 trabajos, y nunca vi un recibo de sueldo. Por mi experiencia laboral, tengo un curriculum amplio. Pero como experiencia personal, de lo único que me he convencido es que a los jóvenes nos toca la peor parte del trabajo. De los millones que se llevan las petroleras nunca vamos a ver un peso. Hoy aumentan los costos de vida. Son costos "petroleros". Pero nuestros sueldos con suerte llegan a los 3.000 pesos, cuando la canasta familiar en la provincia ronda los 12.000"

El trabajo precario y en negro aumentan al ritmo de Vaca Muerta. El resultado: mayores ganancias a la patronales y precarización de la vida de la juventud.

Romina concluye: "Las largas horas que nos consume el trabajo, nos desgastan el cuerpo y la mente. No tenemos acceso al estudio. ¡Menos al arte o la cultura! Si no nos otorgan nuestros derechos, pelearemos por ellos. No tenemos nada que perder. Tenemos todo por ganar".