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Rebelión Popular en Chile. Precarizados de Chile unidos: trabajadores de McDonald’s, Burger King y Starbucks lucharán juntos

La rebelión que recorre Chile desde hace más de dos meses sacudió los cimientos del país. Junto con el cuestionamiento a 30 años de pinochetismo, llegó también la crítica a la precarización y las condiciones laborales. En un hecho histórico, trabajadores de McDonald’s, Burger King y Starbucks se unirán para pelear por salario digno entre otras cosas.

Martes 31 de diciembre de 2019 12:00

Imagen de archivo: estudiantes protestan en Santiago contra el intento de pasar una ley laboral precarizadora. Julio de 2018. Christian Iglesias/Aton Ch.ile

La rebelión chilena que vino a cuestionar los cimientos profundos de la herencia pinochetista en el país llegó mucho más lejos que las conocidas imágenes de las decenas de marchas, huelgas y cientos de "batallas", en las que los manifestantes enfrentaron la brutal represión policial. Ese cuestionamiento al neoliberalismo salvaje y la desigualdad de años tocó una fibra sensible en todas las áreas de la vida social y laboral.

Es así que en los "bordes" de la rebelión, saliendo de los combates callejeros, en el día a día de millones de jóvenes precarizados con trabajos basura, algo se empezó a poner en movimiento. Así vimos imágenes de trabajadores de comercio de los más exclusivos shoppings de Santiago protestando en los pasillos de los centros comerciales o paralizando la linea de cajas de supermercados como Jumbo, en medio de las compras navideñas, para reclamar contra los extendidos horarios de trabajo, la falta de transporte de vuelta a sus hogares, y las precarias condiciones de trabajo.

El otro ejemplo es aún más importante porque se trata de algo histórico. Las dos grandes franquicias de comida chatarra, McDonalds y Burger King que llevan adelante una feroz competencia a nivel empresarial encontraron un punto de contacto cuando se trata de sus trabajadores. Por primera vez empleados de ambas empresas decidieron establecer un sindicato común para pelear contra las condiciones precarias de trabajo en ambas cadenas. A esto se sumó el sindicato de trabajadores de Starbucks (que les había dado apoyo para planificar y armar el proyecto de sindicato de fast food), para pelear todos, en común, por un sueldo mínimo de 550.000 pesos chilenos (740 dólares).

Trabajadores precarios unidos

Es de conocimiento público que trabajar en las grandes cadenas de comida rápida implica bajos sueldos, jornadas extenuantes y alta rotatividad, todo concentrado en un sector de la sociedad: la juventud.

Así lo evidencia Kelly Torres, de 21 años y parte de la directiva del sindicato unificado, en entrevista para Publimetro: “esa es la consigna, son jóvenes así que tienen que estar dispuestos a hacer todo. Pero no es así, uno se cansa, el trabajo te deja muerta"

Y es que las condiciones de trabajo en todo el rubro son realmente indignantes. En Starbucks hace no mucho obligaban a los trabajadores a pagar ellos mismos su uniforme, es decir, los obligaban a tener que pagar por trabajar, en Burger King, la hora de trabajo se paga a $1625 (2 dólares), con lo que, por 45 horas de trabajo semanales, se recibe a fin de mes miserables $295.000 (400 dólares), y en McDonal’s, se denuncian jornadas laborales de hasta 15 horas en un solo día.

Esa misma juventud que fue la chispa para encender la llama de las históricas movilizaciones que vive el país, ahora comienza a organizarse en sus lugares de trabajo. Para Antonio Paez, secretario del sindicato de Starbucks “Al no existir organización en este tipo de empresas, las condiciones laborales y abusos que se cometen son muy similares. Pero ya fue demasiado, hoy nos obligan a dejar la vida en el trabajo por un sueldo miserable, y la única forma de superar esa realidad es uniéndonos entre trabajadores, por eso nos estamos organizando, si luchamos cada uno por su lado, no sirve”

Un ejemplo a imitar en todos los lugares de trabajo

Le legislación laboral vigente, heredada de la dictadura con el Plan Laboral de José Piñera (hermano del actual presidente), se encargó de atomizar lo más posible la fuerza y organización de los trabajadores. Una de las herramientas centrales para lograrlo fue limitar los sindicatos y la negociación colectiva únicamente a una empresa. El objetivo era (y es) que los trabajadores se dispersen y luchen de manera aislada, cada uno en su lugar de trabajo, coartando toda posibilidad de unificación.

Por eso esta acción de unidad es tan relevante, porque va en el sentido contrario al que pretenden imponer los empresarios y su legislación. Pero las posibilidades que abre este ejemplo van más allá de formar sindicatos más grandes o tener mejores negociaciones colectivas. Si las y los trabajadores multiplican esta unidad y entran en la escena de las movilizaciones, pueden ser el factor clave que permita cambiar estructuralmente el modelo. No por nada fue dos días después del paro del 12 de noviembre, donde entraron en acción importantes “batallones” de la clase obrera, que todo el régimen político se vio obligado a proponer una nueva constitución. Solo ese día de paro junto a millones que se movilizaban en las calles, permitió ir más lejos que nunca antes en 30 años, dejando en evidencia el potencial transformador que reside la acción unitaria del conjunto de la clase trabajadora.

Multipliquemos este ejemplo de unidad en todos los lugares de trabajo y desarrollemos la fuerza que nos permita derrotar a piñera y toda su represión, luchar por una asamblea constituyente realmente libre y soberana, y terminar con todo este régimen de opresión y explotación.