La semana pasada se conoció la noticia de que el ex comisario de la Comisaría 7ma de Rosario, Diego Álvarez, uno de los principales responsables desaparición y asesinato del el joven Franco Casco, fue premiado con la jefatura de la Seccional 13° de General Lagos.

Laura Bogado Trabajadora Hospital Posadas. Integrante del CDP de la Cicop por la Lista 5
Martes 3 de noviembre de 2015
La noticia aparecía, medio escondida medio feliz, sin hacer alusión al prontuario del policía premiado.
Una mancha más a un tigre. Santa Fe es una provincia donde el jefe del narcotráfico era el ex jefe de la policía -Hugo Tognolli- y tiene una magra pena de 6 años; a los asesinos de Jere Mono y Patom se les baja las pena; Paula Perassi sigue sin aparecer y a los pibes asesinados por las policías bravas los tiran al río con total impunidad.
Hace un año que distintas organizaciones nucleadas en la Multisectorial por Franco Casco, de la cual somos parte desde el CeProDH y el PTS, venimos denunciando la complicidad del Partido Socialista con la impunidad policial para, entre otras cosas, encubrir a los verdugos de Franco. Las declaraciones de Del Vecchio, el silencio de Bonfatti, ni un sólo policía fuera de funciones: la Séptima sigue funcionando como si nada hubiese pasado, y su ex jefe (quien en su momento no se lo separó del cargo sino que se le dió licencia) ahora recibe el premio de Jefe de la Seccional de General Lagos.
Sin novedades en la causa
Luego de una ardua lucha conseguimos que la justicia reconozca que hubo Desapacición Forzada, momento en el cuál la causa pasó al fuero federal. Desde allí los avances han sido pocos, sin tener hasta el momento ningún imputado a más de un año de su desaparición y asesinato. Cabe señalar el desastroso accionar de la justicia santafecina, plagada de irregularidades que “protegían” a la fuerza de seguridad.
Es que Poder Judicial nunca es benevolente. Al igual que el Estado capitalista (ese que Marx definía como administrador de los negociados de la burguesía) es una justicia de clase, por lo que jamás será garante de una justicia real ya que defiende intereses muy distintos a los del pueblo trabajador y pobre.
Por mas reforma cosmética que se pretenda, mientras se endurecen penas a los ladrones de gallinas y se agita la baja de edad de imputabilidad, vemos que en todo el país hay una larga cadena de complicidad estatal para garantizar la impunidad de las clases dominantes y sus fuerzas represivas indistintamente del fuero judicial que se trate.
Progresismo de mano dura
En la Provincia vemos desde el año pasado el avance de la militarización de Rosario trayendo cientos de gendarmes a la ciudad.
Hace unas semanas nada más Berni y Bonfatti anunciaban la llegada de dos mil efectivos federales más, entre gendarmes y policías. Esto no sólo implicará mas agravios hacia la juventud. Responde también a la necesidad de fortalecer a quienes quieran derrotar a fuerza de palazos a la clase obrera cuando quiera salir a pelear para que no le quiten lo poco o mucho que en estos años logró conquistar. Le pese a quien le pese, tal como lo dijo el Frente de Izquierda durante toda su campaña, se preparan para el ajuste ya sea desde el Frente Para la Victoria o el mismísimo PRO.
Enfrentar en las urnas y en las calles la avanzada represiva.
Ante el planteo de “inseguridad” que bombardean desde los medios cada candidato de la derecha (aunque la boleta se disfrazase de progresista) ponía el eje en el fortalecimiento de las fuerzas represivas al punto de que el massismo se animó de hablar de milicos en las calles nuevamente. Es que la política del kirchnerismo en el último tiempo de reconciliación con las Fuerzas Armadas caló hondo y ayer el propio Scioli ya anunció que en caso de llegar a la presidencia, pintará las fronteras de verde oliva.
Sabemos que tanto Scioli como Macri, quienes este 22 de noviembre se disputarán la conducción del país, quieren fortalecer la política represiva que es la verdadera “inseguridad” de los que luchan y de los sectores más humildes que poco y nada obtuvieron en la década ganada. Es por esto, que quienes peleamos día a día contra la represión no podemos dar nuestro apoyo a ninguna de estas dos variantes: aquí no hay mal menor.
Ayer nos fuimos con la noticia, de que un nuevo pibe apareció flotando en el río Paraná. Nuevamente todas las miradas apuntan a la policía. Es una de las tareas de primer orden, de las organizaciones de derechos humanos, sociales y políticas dejar de lado mezquindades propias para fortalecer un gran frente único democrático, y empezar a poner en pie una verdadera coordinación que sirva para enfrentar la impunidad y represión de ayer, la actual y la que parece que socialistas, kirchneristas y los de los globos amarillos quieren que se venga en esta nueva etapa.