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Red Internacional
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Precariedad. Presentismo laboral: ¿Por qué vamos a trabajar estando enfermos?

En los últimos años los niveles de presentismo laboral han aumentado preocupantemente. Acudir a trabajar enfermo por miedo a perder salario (cada vez más bajo) o incluso el trabajo, es habitual.

Lluis Ros Trabajador de McDonald's

Jueves 7 de abril de 2016

Cada invierno los catarros, gripes y otras enfermedades tan comunes en épocas frías abundan. Pero los niveles de bajas laborales son mucho menores de lo que cabría esperar. Cada vez más trabajadores vamos a trabajar enfermos. Los motivos suelen ser los mismos. Por un lado no poder permitirse el “lujo” de perder dinero y por el otro el miedo a perder el trabajo.

Miedo nada infundado, ya que después de la última reforma laboral del PP que vino a profundizar el camino de la reforma socialista, el ausentismo laboral puede ser motivo de despido.

Económicamente hablando, las bajas afectan mucho al trabajador. En mi caso, que tengo un contrato por horas, dependo del número de horas que haga. El año pasado estuve de baja. Lo que la empresa hizo fue modificar el número de horas que hacia poniendo las mínimas. Por cada día que estuve de baja cobré sólo como si hubiera hecho el mínimo de horas. Sin embargo, después de la baja tuve que recuperar las horas reales que debería haber cobrado como baja en ese periodo.

El año pasado una encuesta reveló que más de la mitad de los trabajadores de alimentación de EEUU y Canadá van a trabajar estando enfermos. El estudio, llevado a cabo entre 1.203 trabajadores, revelaba que el 51% de los trabajadores acude siempre, o casi siempre, a su puesto de trabaja pese a estar enfermo y un 38% lo hace en ocasiones. Sólo el 5,6% aseguró no acudir a trabajar estando enfermo.

Los datos de la encuesta escandalizaron a mucha gente, pero ¿qué pasa en el Estado español? En los últimos años se han hecho varias encuestas que dan un grito de alarma. En una de estas el 45% de los encuestados manifestó acudir a trabajar siempre, o casi siempre, que está enfermo y sólo el 18% indicaban ausentarse a veces o siempre.

En mi trabajo (con comida y cara al público), he visto como en multitud de ocasiones muchos compañeros han trabajado enfermos, incluso con gripe, por miedo a posibles represalias, y por no poder permitirse el “lujo de estar enfermo”.

Cada vez que alguno de nosotros está enfermo se procede del mismo modo. Se le dice al trabajador que se ponga en la cocina. El trabajador enfermo pasa toda su jornada laboral haciendo hamburguesas. Con el peligro que eso conlleva, ya que puede llegar a intoxicar la comida que está manipulando y con el peligro de poder contagiar su enfermedad al resto de trabajadores.

Hace poco escuche el testimonio de un camionero que aseguraba haber ido a trabajar con 38,5º porque si no le descontaban el 70% del sueldo. Este camionero condujo un vehículo de un elevado tonelaje en un estado nada aconsejable, con el peligro que eso supone para él y para terceros.

La tan extendida precariedad provoca miedo. Uno de cada cinco trabajadores en activo es pobre. Por otro lado más del 90% de los contratos firmados en 2015 fueron temporales. La miseria económica provoca que miles y miles de trabajadores se vean obligados a ir a trabajar enfermos, poniendo en riesgo su salud y la de los que están a su alrededor.

Tanto la patronal como el gobierno, al igual que la burocracia sindical, son completamente conscientes de esto, pero aun así aprietan a los trabajadores al máximo. Con tantos millones de parados, el miedo crece y se recrudece. Por eso es más necesario que nunca empezarse a organizarse para combatir, entre otras cosas, dichas situaciones. Para poder borrar la precariedad, y la miseria que esta provoca, de la faz de la tierra.