Las empresas ByC Exportadores y Productos Congelados Bajo Cero ha sido cerradas ante casos de Covid-19 en sus trabajadores. Laura Bonilla es gerente y presidente de la Junta Directiva de ambas empresas, a la vez es presidenta de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (CADEXCO), una de las más poderosas cámaras empresariales y que desde abril pide que se tomen medidas para la “reapertura y normalización de la economía”. Laura Bonilla es responsable de la explotación de trabajadores migrantes, quienes son obligados a trabajar para no morir de hambre y se exponen a contagios solo con el fin de hacer más ricos a los empresarios.
Miércoles 10 de junio de 2020
Ambas empresas se ubican en Los Ángeles de La Fortuna en San Carlos, en la zona norte del país, colindante con Nicaragua y la mayoría de sus trabajadores son migrantes nicaragüenses. Es allí donde se han dado hasta la mayoría de los 86 casos de Covid-19 nuevos, al 10 de junio.
Ante esta situación la xenofobia de los políticos costarricenses no se ha hecho esperar y en diversos medios de prensa el alcalde de San Carlos Alfredo Córdoba, se ha dejado decir: “sabíamos que en cualquier momento se iba a desordenar el asunto de los nicaragüenses, para nadie es un secreto que no tiene cultura para manejar una cuarentena, ellos se amontonan en cuarterías, comparten platos, vasos y cucharas; no tienen cuidado y ellos tarde o temprano iban a provocar contagio en nuestra comunidad”
Xenofobia y políticos
El contenido xenófobo del político de Liberación Nacional es obvio. En primer lugar porque responsabiliza a los migrantes de ser pobres, por ello viven en cuarterías y comparten mucho más que los utensilios para comer. Las cuarterías en cualquier lugar del país son la posibilidad que tienen los sectores trabajadores más precarizados y explotados, que no tienen salarios buenos porque empresarios como Laura Bonilla aprovechan la ilegalidad de los migrantes para explotarles mejor.
Los verdaderos responsables de los contagios son las mafias de contratistas que de manera ilegal traen esos trabajadores al país, así como también los empresarios que mantienen a esa población con en condiciones de explotación brutales, con salarios de hambre y humillaciones permanentes.
La política del gobierno de Carlos Alvarado no es mejor, sino al contrario. Mientras que por un lado se postula como “el país que le va a enseñar al mundo” cómo lidiar con la pandemia, las y los trabajadores migrantes están sufriendo las consecuencias de una política que ha obligado a cientos de miles de personas a trabajar en condiciones de sanidad absolutamente insuficientes.
El gobierno se muestra duro contra los migrantes, incluso haciendo despliegue policial en las frontera, pero no mueve un dedo contra la raíz del contagio: los empresarios explotadores del trabajo de los migrantes. Un ejemplo de esto es la no atención en salud que brindan a migrantes en Los Chiles.
La irresponsabilidad del gobierno y los empresarios con todos los trabajadores que se han visto obligados a trabajar en estas condiciones expone a cientos de miles al contagio, al punto que todo parece indicar que vamos a una nueva ola de contagios.
El gobierno ha desatado toda una campaña contra los migrantes y contra los pueblos hermanos de Nicaragua y Panamá, pueblos a quienes está responsabilizando de la insuficiencia de las medidas que el propio gobierno gobierno costarricense ha tomado, en acuerdo con las cámaras de empresarios, entre ellas CADEXCO. Esto da cuenta de cómo el racismo está intrínsecamente ligado a la existencia del capitalismo.
Trabajadores nicas y ticos son hermanos
Las movilizaciones en el mundo exigiendo contra el racismo marcan el camino: ticos y nicas somos hermanos y estamos siendo explotados por los mismos empresarios, empresarios a quienes el gobierno protege y escucha en época de la pandemia. Mientras que trabajadores, ticos y nicas, somos más pobres, no tenemos trabajo y pasamos hambre.
Costa Rica no es una democracia de gente blanca. Es una sociedad en la que la piel morena es explotada hasta el peligro de muerte por empresarios que solo ansían más ganancias, no importa si eso implica que miles se contagien de Covid-19 o mueran. Esto ya lo sabíamos pero la pandemia lo hizo obvio.
Ante esta realidad son las y los trabajadores quienes deben tomar el control de la producción para garantizar las medidas de sanidad necesarias, especialmente en empresas como ByC Exportadores y Productos Congelados Bajo Cero, que producen alimentos para toda la población. Además de esto es necesaria una política de tests masivos que acompañen las medidas de cuarentena, que en sí misma claramente no es capaz de enfrentar la pandemia.
En este contexto de pandemia es necesario que a todos y todas las trabajadores migrantes se les concedan todos los derechos políticos, económicos y sociales, para que no puedan ser explotados de la manera inhumana en que los empresarios lo hacen.
Todas las cuarterías que estén en condiciones deplorables deben ser tomadas por sus inquilinos, suspender el alquiler y que sean los inquilinos quienes asuman las medidas de sanidad mínima.