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Red Internacional
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Medio Ambiente. Presiones al informe del IPCC sobre cambio climático para seguir contaminando

Varios países presionan al informe del IPCC sobre el cambio climático para que los empresarios sigan teniendo barra libre para contaminar el planeta.

Elías Lavín Madrid

Lunes 25 de octubre de 2021

Una filtración de documentos a la BBC así lo ha revelado. Estos 32.000 documentos revelan las presiones de todos los Estados del planeta para que los científicos de Naciones Unidas eliminen la recomendación de "dejar de usar rápidamente los combustibles fósiles". Detrás de estos países se encuentran las multinacionales petroleras, del carbón y la agroindustria que quieren continuar maximizando sus beneficios a costa de la clase trabajadora y la naturaleza.

El informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) ha sacado a la luz datos contundentes: los pocos avances en materia de mitigación del calentamiento global conducen a que vayamos a asistir a las consecuencias catastróficas para los ecosistemas y las poblaciones humanas mucho antes del umbral del 2050.

Si no se pone fin a la voracidad capitalista en los próximos años, se intensificará la frecuencia y gravedad de los fenómenos meteorológicos extremos: olas de calor, sequías, ciclones, incendios, inundaciones. Finalmente, el IPCC prevé un deterioro de la salud de las poblaciones humanas debido a la multiplicación de enfermedades (mosquitos, enfermedades mentales, pandemias, etc.).

Esta información sin embargo no es la que ha preocupado a los Estados, sino las recomendaciones de los científicos para impedirlo: la reducción de emisiones provenientes del carbón, el cierre de las centrales térmicas, la desaparición de la utilización del petróleo como combustible y la reducción de la producción de carne. A pocos días de que se celebre la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) de Glasgow, una filtración de 32.000 documentos con la firma de grandes empresas y la mayor parte de los países del mundo ha surgido a la luz. Las empresas están presionando a los científicos para que el informe quede completamente edulcorado.

Entre estos países se encuentra la OPEP y otros Estados, que buscan que las patronales del petróleo, la agroindustria y el carbón sigan contaminando sin limitaciones, ya que esto supondría limitar sus beneficios. Sirva de ejemplo la observación de un asesor del Ministerio del Petróleo de Arabia Saudí que ha exigido censurar frases como "son necesarias acciones urgentes y aceleradas de mitigación a todos los niveles". O por ejemplo el comentario de un alto funcionario del gobierno de Australia que niega que sea necesario cerrar las centrales eléctricas de carbón.

No es casualidad que Arabia Saudí sea el principal productor de petróleo y Australia el principal productor de carbón. Un gran porcentaje de las organizaciones que firman estos documentos han pedido a la ONU una mayor flexibilidad en los compromisos para frenar el cambio climático y poder incrementar por encima de los 1,5º el calentamiento global.

Suiza y Australia han calificado de un “comentario subjetivo” una sentencia del informe que afirma la falta de compromisos públicos creíbles. Brasil propone censurar la parte del informe que afirma que "las dietas a base de plantas pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 50% en comparación con la dieta occidental media", y afirma que esto es falso. Argentina, por otro lado, exige a los científicos que supriman todos aquellos pasajes que se refieren a la carne de vaca como un alimento "con alto contenido de carbono".

Los Estados también han pedido que se eliminen las referencias a los grupos de presión empresariales y a su boicot a todas las acciones encaminadas a reducir la contaminación. Naciones Unidas, lejos de denunciar la presión de las empresas ha afirmado que estos comentarios son fundamentales para su proceso de revisión científica y ha animado a que tengan lugar. La profesora Corinne le Quéré de la Universidad de East Anglia (Reino Unido), participante en el IPCC ha afirmado que "no hay absolutamente ninguna presión sobre los científicos”. Las evidencias empíricas que suponen estos documentos apuntan en la dirección contraria.

Los informes del IPCC lejos están de ser unos informes neutrales, buena parte de estos científicos e investigaciones están financiadas por empresas y gobiernos contaminantes. Sin embargo, las evidencias científicas son innegables, el cambio climático tiene causas sociales concretas en un modo de producción internacional que es guiado por una lógica desenfrenada de acumulación de capital en manos de unos pocos.

Ni la farsa de las cumbres climáticas, patrocinadas por estas mismas empresas contaminantes, ni los informes y declaraciones sobre el papel, están dispuestos a poner frenos a la rapacidad empresarial. Mucho menos los gobiernos y Estados capitalistas que amparan a estos empresarios.

Sin embargo, la humanidad aún puede orientar su destino hacia un futuro mejor si toma medidas enérgicas para frenar el la devastación de los ecosistemas, la conservación y restauración de la naturaleza, el planeamiento de la infraestructura y el cambio a energías limpias. La sobreproducción capitalista es el principal enemigo del planeta y de la clase trabajadora.

La misma explotación que destruye al planeta es la que incrementa las jornadas de trabajo, deteriora los derechos laborales y privatiza los servicios públicos. Tan solo la clase obrera ocupa las posiciones estratégicas en el modo de producción capitalista tal que puede, no solo parar la producción, sino reorganizarla sobre nuevas bases, radicalmente democráticas y en armonía con la naturaleza.