Los fondos para el sistema público de Educación Superior rozarían los 80 mil millones de pesos, por detrás de la inflación acumulada. Salarios, infraestructura y becas en recorte. Cuentas oscuras y dinero disponible para rectores.

Lucía Ortega @OrtegaLu_

Gastón Remy Economista, docente en la Facultad de Cs. Económicas de la UNJu. Diputado provincial del PTS - FITU en Jujuy, Argentina.
Sábado 22 de octubre de 2016
En el proyecto de Ley de Presupuesto 2017 para las Universidad Nacionales se contempla una partida de 75.561 millones de pesos, a los cuales se suman unos 4.000 millones de pesos de fondos adicionales. De esta manera los fondos para el sistema público de Educación Superior rozarían los 80 mil millones de pesos, tal como expuso el Ministro de Educación y Deportes, Esteban Bullrich, ante los rectores que le dieron su beneplácito durante el último encuentro del CIN (Consejo Interuniversitario Nacional).
En cambio, los gremios docentes que volvieron a retomar medidas de fuerza ante la negativa a reabrir las paritarias por parte del Ministro Bullrich, consideran insuficiente este aumento porque si se lo compara con la inflación acumulada en el corriente año, y de acuerdo a las estimaciones de precios para el año próximo, en realidad se estaría produciendo un ajuste en términos reales. Además que no se especifica cuál será el monto destinado del presupuesto para los salarios de docentes, investigadores y no docentes, aunque se sabe que se propone imponer un techo de 17% al incremento salarial.
“Para que ese presupuesto pudiera mantener el poder adquisitivo según la inflación prevista por Prat Gay (37,2% para 2016 y 19,4% para 2017), el presupuesto universitario debería ser de 90 mil millones de pesos. Esto sin tomar que las proyecciones reales son mayores, al 42 % para 2016 y 25 % mínimo para 2017)” afirman Luis Tiscornia Sec. General y Antonio Roselló en un reciente comunicado de la CONADUh.
En un análisis de los datos presupuestarios disponibles en 2016 el presupuesto este año fue de 51.900 millones según el crédito otorgado para funcionamiento, inversión y programas especiales que contempló el artículo 12 de la Ley 27.198 (Presupuesto 2015). Ese presupuesto representa un incremento del 30 por ciento respecto al 2015.
Sin embargo, la disparada inflacionaria luego de la devaluación del 50 por ciento y los anuncios de tarifazos del 1.000 por ciento en el gas puso en alerta a las Universidades. A partir del paro y movilizaciones masivas de estudiantes y docentes universitarios durante el mes de mayo como no se veían en los últimos 15 años, el gobierno nacional ofreció una partida extra de 500 millones de pesos para hacer frente a los gastos operativos derivados de los tarifazos en los servicios públicos. Una suma, que aunque insuficiente, finalmente las autoridades universitarias aceptaron.
Pero en materia presupuestaria así como hay dibujos sobre los números proyectados y los efectivamente gastados; también desde los gobiernos kirchneristas, se habilitaron mecanismos por Ley que facultan al Jefe de Gabinete de la presidencia a otorgar fondos adicionales para el manejo de los rectores. En 2016 esta suma alcanzaría un total de 3.290 millones de pesos y hasta el mes de Julio-17 aún faltaban ejecutarse 2.230 millones según un informe presupuestario de la CONADUh.
Entonces, pasando en limpio, este año con una inflación cercana al 40 por ciento se estarían perdiendo cerca de 10 puntos del presupuesto universitario en términos de su poder adquisitivo. En el marco del recorte del presupuesto en Educación y Cultura que lleva a retroceder del 7,1 al 6,8 por ciento del gasto total, en caso de acreditarse un presupuesto de 75 mil millones para las universidades se estaría otorgando un incremento cercano al 46 por ciento respecto del presupuestado en 2016; una suma que apenas compensaría la pérdida de este año, siempre y cuando la inflación del 2017 no supere el 30 por ciento, algo que al día de hoy es muy prematuro poder afirmarlo.
Y en estos días, mientras el gobierno se niega a reabrir las paritarias y pretende fijar aumentos del 17 por ciento el año que viene, por debajo del incremento presupuestario en universidad, algo que sí está en claro es que las autoridades universitarias que responden al oficialismo o al FPV van a contar con una masa de fondos millonaria que les otorga una base de maniobras para sus propios negociados; además de los no públicos, pero sí conocidos, sueldos de privilegio que reciben los rectores, decanos y secretarios. Estos representan ni más ni menos que 8% aproximadamente del presupuesto total, según estimaciones de algunos gremios.
Asimismo, la continuidad del art. 12 de la Ley de Presupuesto condicionaría la ejecución presupuestaria acorde a la rendición de cuentas de las universidades a la Secretaría de Políticas Universitarias. Sin embargo, hoy en día ninguna Universidad presenta balances públicos, se desconoce en absoluto hacia dónde van los fondos y no existe la obligatoriedad de presentar informes públicos en portales de internet o documentos accesibles, incluyendo los sueldos de los funcionarios ¿En qué se gasta el dinero?
Salarios, infraestructura y becas en baja
El contraste con los millones de pesos anunciados es con las condiciones salariales y de infraestructura de las universidades públicas. En el caso de los salarios docentes son los claros perdedores este año. Con la paritaria firmada en mayo el incremento anualizado fue de 26 por ciento hasta febrero de 2017; y por ende, la caída del poder adquisitivo superaría los 10 puntos este año. En el momento de aceptar esta suma recordemos se había dado una movilización de 40 mil personas en CABA y miles en el interior del país, algo que abrió un cuestionamiento profundo al gobierno de Macri y su política de atacar a la educación pública. Pero que sin embargo, las Confederaciones sindicales universitarias, optaron por acordar y frenar así el impulso cada vez mayor que venía del movimiento estudiantil en lucha y de sectores de los docentes de todo el país.
Junto a la negativa del gobierno de reabrir paritarias, el presupuesto no contempla partidas para pagar el sueldo de miles de docentes ad-honorem y adscriptos. En el plano de las becas, la Condauh denuncia un recorte de 40% y una reducción de los fondos para infraestructura de 70% en términos nominales.
Universidades Comparadas
En 2016 el presupuesto por alumno en las universidades nacionales alcanza los 1.978 dólares y en el caso de la mayor universidad del país, la UBA, este es de U$S 1.793. Una cifra muy por detrás de las principales universidades de Latinoamérica como la UNAM de México que destina 6.633 dólares por alumno en 2016; y en el caso de la USP (San Pablo) una universidad de elite, allí el presupuesto en dólares supera los 14 mil este año.
En el caso del presupuesto para las universidades que propone la gestión de Cambiemos, no marca un cambio respecto a lo que dejaron los gobiernos kirchneristas. Partiendo de un dólar a 18 pesos tal como estipula el Presupuesto 2017, los fondos destinados a los alumnos de las universidades nacionales alcanzarían los 2.314 dólares en el año, apenas un incremento del 17 por ciento respecto a 2016. Manteniéndose la significativa brecha de desigualdad respecto de las universidades más importantes de la región.
En materia del muy bajo presupuesto destinado a la investigación científica se prepara una movilización nacional el jueves 27 de octubre debido al recorte presupuestario. Asimismo, Conaduh prepara acciones de lucha el jueves 27 y viernes 28 por el referido a Universidad.
Por el contrario, el Presupuesto Nacional 2017 contempla pago de la capital e intereses de deuda pública por 247.000 millones de pesos, un monto 3,3 veces mayor al destinado a las universidades públicas.
Si en el kirchnerismo los sueldos docentes se vieron notablemente degradados y el presupuesto universitario estuvo lejos de las universidades de Latinoamérica, queda expuesto que tampoco para Cambiemos y los rectores la prioridad es la educación pública.

Lucía Ortega
Economista UBA. Coeditora de la sección de Economía de La Izquierda Diario.