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Red Internacional
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Despidos. Primeros contagios en la industria “esencial”

La vida y la salud de los trabajadores automotrices es más importante que las ganancias de los empresarios.

Viernes 12 de junio de 2020

El número creciente en los contagios por la enfermedad Covid-19 en México mantiene en línea urgente la necesidad del país por tomar medidas verdaderamente contundentes para poder disminuir la pérdida de vidas que ya supera las 15 mil personas.

A pesar de esto, el gobierno federal ha optado por jugar una doble carta que, por un lado, anuncia las medidas a acatar para la población y el mantenimiento de una cuarentena sin un plan económico real que logre apoyar al sustento de millones de familias y, por otro lado, se adapta a las imposiciones de la economía mundial y los grandes capitales que exigen la reapertura de las industrias no esenciales sin valorar la vida de los trabajadores.

Es por esto que el gobierno de Andrés Manuel l López Obrador definió hace 3 semanas, mediante un mensaje a la nación, que la industria automotriz formaba parte de los sectores esenciales y unos días más tarde se limitó a pedirle *por favor" a las empresas que tomen la medidas sanitarias necesarias, medidas que incluso al propio gobierno no le quedan claras; también advirtio de quizá alguna posible auditoría pero nada obligatorio ni formal.

En ese sentido y con luz verde, la General Motors comenzó operaciones en la segunda quincena de mayo con medidas de sanidad totalmente escuetas, con una planta sucia y sin el equipo de protección personal correcto para evitar los contagios, que en una planta de 7 mil trabajadores se pueden volver un verdadero foco rojo para Guanajuato.

Las medidas en la planta son tan ilusorias y farsantes que los filtros en la entrada solo aparentan las supuestas medidas, pues ya dentro todo es normal sin protección, además arrancan las líneas de producción sin dar tiempo para sanitizar o traer el cubrebocas de manera correcta.

Lamentablemente esta política irresponsable de autoridades y empresarios ya comenzó a cobrar sus primeras víctimas, pues se reportan al día de hoy dos compañeros trabajadores infectados con el virus, uno en el airea de pintura y otro en carrocerías.

Los trabajadores contagiados únicamente recibieron la orden del confinamiento, dejando su salud en juego, a su vez las áreas afectadas que deberían estar cerradas mantienen activas sus operaciones y los empleados no han sido sometidos a pruebas o test que puedan apoyar en la ubicación de casos positivos.

Es evidente que la industria automotriz no es esencial, en un mundo donde la falta de cubrebocas de calidad, respiradores y alimentos es lo que se está cobrando la mayoría de las vidas, se hace evidente que la reconversión de la industria es lo verdaderamente esencial para proteger la vida de millones, pero esto no parece tener importancia para el gobierno que antepone el mercado internacional a la vida respondiendo servilmente a las órdenes de Donald Trump.

La vida y la salud de los trabajadores automotrices es más importante que las ganancias de los empresarios , tanto el gobierno federal como el panista estatal junto a la General Motors son responsables de los contagios y posibles fallecimientos en las plantas.

El cierre inmediato de la industria no esencial, organizar comisiones de salud e higiene de los trabajadores para que ellos mismos sean quienes evalúen las medidas necesarias de protección y que los contagios sean considerados como riesgo de trabajo, son medidas urgentes para los miles de empleados de la General Motors y de todo el corredor industrial del Bajío.