Compromisos para no revertir leyes antipopulares, inversión privada en el plan nacional de infraestructura y los resultados del gobierno de Evo Morales en la mañanera.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Miércoles 13 de noviembre de 2019
La conferencia matutina de hoy estuvo exclusivamente dedicada a responder preguntas de la prensa.
La primera pregunta se refirió a los avances en la privatización del agua en Puebla. Al respecto, AMLO respondió que, aunque en el sexenio anterior se avanzó con reformas como la energética, no pudieron avanzar con la privatización del agua y que hoy no existe ninguna posibilidad de que eso suceda.
En el caso de los estados, ahí en donde ha avanzado la privatización del líquido, revertirla corresponde a las legislaturas y los gobiernos locales.
En cuanto al gobierno federal, el Presidente habló de un compromiso que hizo su gobierno para no hacer ninguna modificación a las leyes antipopulares y entreguistas sino hasta la segunda mitad de su mandato, alrededor del 2022. Una muestra más de que, bajo el discurso de gobernar para ricos y pobres, la 4T privilegia los intereses de los grandes empresarios.
Más adelante, el mandatario respondió a preguntas sobre el plan de inversión para infraestructura en el país. Dijo que se reunió con representantes del sector empresarial, con los que pronto va a suscribir un acuerdo y que en unos días se dará a conocer.
Entre muchos otros proyectos, el plan contempla la ampliación de aeropuertos y carreteras. Todo será financiado con pura inversión privada. Jugosos negocios para los grandes empresarios que recuerdan la administración del “Peje” en el entonces Distrito Federal, con obras como el segundo piso, cuyo uso hoy se cobra.
En cuanto al asilo otorgado por el gobierno mexicano a Evo Morales, López Obrador afirmó que “cumplimos con un deber político y moral” y que no tiene nada que ocultar. Dijo que respeta a Evo Morales, a quien se refirió como presidente de Bolivia, y que lo considera un buen gobernante: “Ese presidente indígena dejó muy buenos resultados y ojalá se conozca cómo se comportó la economía; cómo sacó a Bolivia de ser un pueblo con mucha pobreza y marginación, cómo lo sacó adelante”.
El problema con las aseveraciones de AMLO es que invisibilizan que fueron los acuerdos con los empresarios y terratenientes en Bolivia, dejando fuera las demandas del pueblo pobre y trabajador (particularmente en 2008), lo que permitió que la derecha se recompusiera y hoy, basándose en acusaciones de fraude electoral reforzadas por la injerencia de la OEA aceptada por el propio Evo, consumara el golpe de Estado.
El golpe cívico, policial y clerical respaldado por el Ejército, así como la consecuente represión contra la población que se está movilizando, se mostró a la larga como el verdadero resultado de las políticas del gobierno de Morales de pactos con la patronal, para garantizar sus buenos negocios.
Si una lección deja el golpe en Bolivia es que no se puede gobernar para ricos y pobres, como pretende el gobierno de López Obrador, si no se quiere que la derecha se recomponga y, una vez fortalecida, aproveche alguna coyuntura favorable para pasar a la ofensiva, siempre apoyada por el gobierno de Estados Unidos.