Disponible de forma gratuita en Internet desde hace casi un año, este simulador recrea las posibles condiciones y esperanza de vida de una persona según su clase social, sexo o lugar de nacimiento con estadísticas reales.
Jueves 12 de noviembre de 2015
¿Prodigio? ¿Gran trabajador? Privilegiado.
Así comienza Privileged, el simulador lanzado en diciembre de 2014 por el diseñador Zsolt Bartok, está disponible para PC y en App y sería un generador de avatares con parámetros personales aleatorios y determinantes sociales reales. En la página web donde descargarlo se introduce de la siguiente manera:
“Tu objetivo es crear un campeón olímpico, un ganador del Premio Nobel, un astronauta o en otras palabras, Felicidad y Éxito. Sólo hay un problema, no puedes controlar de dónde vienen ni quiénes son. Primer o tercer mundo, suburbios o mansiones, talentoso o mediocre –todas estas variables están determinadas por probabilidades basadas en datos reales. Ayuda a estas personas a vivir sus sueños.”
Los datos obtenidos para la configuración de Privileged proceden del Informe de Desarrollo Humano (Human Development Reports, World Happiness Report, OECD Better Life Index) según afirma la página, donde también hace hincapié en que está enfocado en mostrar la desigualdad global.
Funciona de forma sencilla: Al empezar se crea una nueva persona, que puede ser hombre o mujer y proceder de cualquier zona del mundo, aunque es más probable que venga de áreas más pobladas. A partir de ahí, aparecen 5 variables aleatorias y 6 estadísticas.
Las 5 primeras son su sexo, inteligencia, salud, habilidades sociales y clase. Las otras 6 son la eficiencia del sistema sanitario, judicial, educativo y el nivel de igualdad de género, respeto a los derechos humanos y desigualdad económica de su país.
Todas estas variables están entre el 1 y el 100, complementado el salud personal con el sistema sanitario para definir su esperanza de vida, la clase y la desigualdad económica para definir si vive por encima o debajo de la línea de la pobreza, y la suma de los puntos de educación, derechos humanos, justicia e igualdad de género (si es hombre, éstos son automáticamente 100, ya que es una opresión que sufren las mujeres) junto con la aptitud necesaria precisa, para ver si podría conseguir trabajo y cómo sería.
Los trabajos que se obtienen en base a esa suma son las expectativas del avatar, pudiendo escoger más trabajos y mejores sueldos según tenga más puntos. Con la creación de cada avatar se obtienen “puntos karma”, que permiten aumentar los factores variables, y alargar la esperanza de vida o hacer que la familia tenga mayores ingresos. Cambiar de sexo o de país cuesta más “puntos karma”, pero puede mejorar considerablemente las expectativas del avatar.
Al crear cada avatar, vemos un resumen de su vida, centrado en tres expectativas. Si ha vivido 60 o más años, si ha vivido por encima de la línea de la pobreza de su país (la línea de la pobreza global es de menos de 3 dólares al día) y si ha tenido trabajo. Las tres se cumplen entre una tercera y una cuarta de las veces, similar a las de la vida real, en cuyos parámetros se basa.
El objetivo es hacernos reflexionar por un lado, del bajo grado de movilidad social, que especialmente dificulta las posibilidades de conseguir condiciones dignas de vida a las personas provenientes de clase obrera en los países semicoloniales, y por otro, la enrome influencia que ejerce sobre nuestras vidas la situación histórica que vivimos, es decir, como, por ejemplo, el hecho de nacer fuera de las grandes potencias, en la clase obrera o ser mujer, puede afectar de forma abrumadora nuestras expectativas.
Esas expectativas, son el quid de la cuestión sobre la que pretende hacernos reflexionar Privileged, ya que el generador de personas funciona en base a expectativas y a si son realistas desde una situación marcada por las estadísticas, que influencian los factores personales.
Así, podemos ver como una persona con una gran inteligencia no tiene expectativas ni de salir de la pobreza ni de encontrar trabajo, ya que su familia no tiene muchos recursos, viéndose agravado en el caso de que sea mujer. En otras ocasiones, encuentran trabajo y siguen sin salir de la pobreza. No hacen falta avatares y simuladores para ver que esta es la realidad de millones que conforman las capas populares y obreras de la mayor parte del mundo.
Los videojuegos son una de las principales industrias del entretenimiento y un soporte que cada vez va conquistando más terreno como medio de expresión artística y política. Aunque las grandes producciones están sujetas a los intereses de mercado de compañías que obtienen beneficios millonarios, cada vez es más común encontrar en Internet creaciones gratuitas e independientes que nos entretienen y nos hacen reflexionar sobre diversos temas, como Papers Please, en el que se recrea el rol de un empleado de aduanas que acepta o deniega la entrada de inmigrantes.
En Privileged puede ser frustrante ver como “no puedes salvar” a gran parte de los avatares, condenados a una vida de pobreza, hambre y opresión. La realidad es así para millones y millones de explotados de todo el mundo, gracias a los cuales se sostiene este sistema capitalista. Sin embargo, esto no es un simulador y la historia sí se puede cambiar.

Jorge Remacha
Nació en Zaragoza en 1996. Historiador y docente de Educación Secundaria. Milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.