En medio del agitado ciclo electoral que abrió el plebiscito, los gremios empresariales no quieren quedarse fuera de la mesa de discusión, no bastándoles con la representatividad privilegiada con que cuentan en los partidos de la derecha.
Fernando Jiménez Trabajador patrimonial y columnista de La Izquierda Diario Cultura
Jueves 19 de noviembre de 2020
El “ciclo constituyente” ya está instalado. Abundan los lanzamientos de candidaturas en una campaña electoral que tiene un carácter inédito. Hasta el derechista Joaquín Lavín aseguró que la elección de los constituyentes se ve más importante que la propia presidencial.
Y no es para menos. Aún con todas las trabas que tendrá el futuro organismo constituyente (por ejemplo no puede tocar tratados internacionales como los numerosos TLC con que cuenta Chile), el empresariado mira con mucha detención la evolución de este proceso. Esto con la intención de mantener, e incluso fortalecer, el modelo económico que tantas riquezas les ha significado. En esa línea, apenas se conoció el resultado del plebiscito constitucional, los gremios comenzaron la búsqueda de posibles representantes constitucionales; transformándose en un verdadero partido político de facto.
Algunos de los nombres que suenan para dar la batalla en la convención amañada, son personajes como Andrés Navarro, dueño de Sonda y de AFP Modelo, que tiene el récord de fugas de cotizantes luego del retiro del 10%. Navarro es además amigo personal de Sebastián Piñera. Un defensor de la democracia.
Los gremios también han golpeado la puerta de Bernardo Larraín Matte: presidente de la Sofofa, expresidente de la empresa eléctrica Colbún y accionista de Entel y CMPC. Larraín Matte es cercano a Andrés Allamand. Podemos imaginar cómo iría a votar en un eventual puesto de constituyente. Se especula que Larraín Matte podría tomar un rol político más público ya que falta poco para que cumpla su período como presidente de la Sofofa, en Mayo del 2021.
Matías Claro, otro integrante de la Sofofa, presidente del Grupo Prisma y exgerente general del Canal del Fútbol; también ha sonado como posible candidato a la convención constituyente. Claro es miembro de Un Nuevo Equilibrio, agrupación empresarial creada con el fin de lavarle la cara a los empresarios, que han sido profundamente cuestionados desde el estallido de octubre. Varios miembros de este grupo podrían convertirse en candidatos.
Llama la atención la facilidad con que el empresariado puede sacar y sacar candidatos y nombres debajo de la manga. No cabe duda que podrán hacer uso de cupos electorales en dialogo con los partidos de la derecha.
Los candidatos que no vengan de ese mundo la tendrán más difícil. Es cercano a imposible que un candidato independiente pueda inscribirse en la papeleta: se necesitan miles de firmas para ello. Incluso, si eligen presentarse utilizando los cupos de otros partidos, sólo podrán hacerlo si se tratan de coaliciones. Es decir, la opción más realista que tiene un candidato independiente para presentarse a las elecciones, es bajo el alero de los partidos del régimen, que son los que se presentarán en coaliciones. Ante embestidas como esta debemos decir fuerte y claro: “No al veto de los partidos de la cocina; ninguna restricciones de participación al pueblo”. Para que representantes sindicales, dirigentes vecinales, del movimiento de mujeres, y del movimiento estudiantil puedan defender sus intereses de manera irrestricta.