La célebre frase de Andrés Bello de que en la Universidad de Chile “todas las verdades se tocan”, para algunos siga dependiendo de cuál sea esa verdad, clausurando así el debate, el pensamiento crítico y todo aquello que atente contra el sueño de la universidad tecnocrática, ciega y muda ante los horrores y demandas de su tiempo.
Domingo 19 de mayo de 2024

Por Faride Zerán Profesora titular de la Universidad de Chile:
Sorprende una declaración pública enviada a la comunidad de la Universidad de Chile el 16 de mayo último, firmada por la rectora Rosa Devés, en el marco de una manifestación estudiantil en conmemoración de los 76 años de la Nakba, que marca el destierro de millones de palestinos expulsados de sus tierras ocupadas por Israel, y en protesta ante el horroroso genocidio llevado a cabo por las fuerzas de ocupación sionista en contra de la población civil palestina, especialmente en Gaza, y que ha cobrado la vida de más de 35 mil personas.
En dicho texto la rectora señala que “rechazamos toda forma de violencia, como lo es la ofensiva militar por parte del gobierno de Israel, que ha causado la muerte de muchos miles de civiles en Palestina, como los brutales actos terroristas perpetrados por Hamas”, eludiendo , omitiendo o encubriendo con el eufemismo de denominar “ofensiva militar por parte del gobierno de Israel”, la destrucción despiadada de casas, edificios y más de 10 universidades en Gaza, así como los crímenes en contra de la población civil y lo que organismos internacionales han denunciado como un genocidio perpetrado por las fuerzas de ocupación en contra de la población palestina.
Tal vez la rectora de la Universidad de Chile no leyó lo que la propia Relatora Especial de Naciones Unidas, Francesca Albanese dijo públicamente refiriéndose al tema: «Después de casi seis meses de implacable ataque israelí a los territorios ocupados de Gaza, es mi deber solemne informar sobre lo peor de lo que la humanidad es capaz de hacer y presentar mi conclusión: «la anatomía de un genocidio». O que no esté al tanto de las masivas movilizaciones estudiantiles y “acampadas” en campus universitarios de todo el mundo en repudio al Estado de Israel y en solidaridad con Palestina, y fuera sorprendida por la irrupción de estudiantes en su Casa Central con el objeto sumarse a las movilizaciones universitarias que se suceden en distintas partes del mundo.
De ser así habría que recordarle a la rectora que, desde la fundación de nuestra universidad, los estudiantes de la Universidad de Chile han estado siempre apoyando las grandes causas democráticas y libertarias por las que se ha jugado la humanidad, y que incluso han pagado con sus vidas el respeto y defensa de los principios de la justicia, las libertades y los derechos humanos que están en el ethos de la Casa de Bello.
Llama la atención entonces que se haga aparecer ante la opinión pública que nuestros estudiantes no respetan el diálogo ni la libertad de expresión. Y que ante la “acampada” estudiantil por Palestina, la rectora “acampe” en su oficina, en un gesto que los medios (los grandes) destacan como épico, ( el orden frente a los bárbaros) mientras en ciertos salones de la universidad hay quienes vociferan pidiendo nombres y represalias contra aquellos que apoyan a los estudiantes , en una suerte de macartismo añejo que pretende amedrentar a quienes pensamos que la universidad somos todos.
Y es que pareciera que la célebre frase de Andrés Bello de que en la Universidad de Chile “todas las verdades se tocan”, para algunos siga dependiendo de cuál sea esa verdad, clausurando así el debate, el pensamiento crítico y todo aquello que atente contra el sueño de la universidad tecnocrática, ciega y muda ante los horrores y demandas de su tiempo.