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Salud Mental. Programa “Contacto Joven”: precarización a la carta

En la vespertina del 27 de julio, anunciaron el inicio del programa “Contacto Joven”, ¿Qué hay detrás de esta propuesta?

Joss Espinosa

Joss Espinosa @Joss_font

Lunes 27 de julio de 2020

La propuesta fue anunciada a inicios de la pandemia, lanzando una convocatoria a jóvenes de entre 20 y 29 años para realizar el servicio social en un programa de atención a la juventud para paliar las consecuencias emocionales que ha traído la pandemia para este sector.

La convocatoria fue lanzada el 20 de mayo, y desde entonces a la fecha se dio el proceso de selección y capacitación para aquellos que conformarían la red de atención.

Ahora se anuncia que el programa irá acompañado de becas. Sin embargo, éstas no serán para todos los participantes de la Red, sino para unos cuantos egresados de cinco universidades. Y para acceder a ella tienen que concursar para la beca Elisa Acuña.

Sólo los estudiantes egresados de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGRO), de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC) y de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), podrán concursar por la beca, sin embargo eso no garantiza que efectivamente accedan a ella.

En total se entregarán solamente 156 becas, que serán entregadas al finalizar el servicio social, por una cantidad de 12 mil pesos. El servicio social constará de 6 meses (480 horas en total). Es decir, a los becarios les pagaran $25 pesos la hora laborada. Después de haber laborado durante seis meses, sin detenerse a pensar si las y los jóvenes participantes tendrán los recursos económicos para sostenerse en el programa.

También hay otra modalidad para este programa que es a través del “voluntariado”. Para ambas, el único “beneficio” es una constancia al finalizar el programa.

El engaño del servicio social

Como uno de los requisitos para titularte al concluir una carrera universitaria, se encuentra el servicio social. Un lapso de tiempo –mínimo seis meses– en el que el o la estudiante tiene que laborar para una empresa, institución o programa, de forma gratuita.

El servicio social está justificado como un lapso de tiempo en el que “retribuyes a la sociedad” y puedes tener cierta experiencia laboral. Pero muchas veces el servicio ni siquiera está validado como experiencia laboral cuando quieres pedir empleo.

Lo que oculta es tener una batería de egresados que laboran de forma gratuita durante 6 meses o más, ahorrando esos salarios a las patronales o al Estado.
Muchas veces, las y los egresados tienen que cumplir labores de trabajadores de base, tienen jornadas de más de seis horas, o tienen tareas extras a las que se realizan en el espacio para el que trabajan.

Para muchos esto se vuelve un impedimento para concluir sus estudios, pues tienen que entrar a trabajar, lo que genera que tengan dos jornadas laborales o simplemente no puedan concluir su servicio.

¿Atención psicológica o cambios estructurales?

De forma particular, este programa está justificado sobre la base de las afecciones y problemáticas emocionales o mentales que a los jóvenes les ha generado esta pandemia. La idea del programa es atender vía remota a jóvenes que requieran atención psicológica o acompañamiento.

Sin embargo, lo que se oculta es que el grave problema de salud mental que atraviesan las nuevas generaciones tiene una base estructural y objetiva. Como mencionamos aquí, no es casual que en medio de la pandemia se elevaran los niveles de estrés, ansiedad y depresión, por mencionar sólo algunas problemáticas.

De qué forma pretenden que la juventud tenga estabilidad emocional si están despedidos, laboran en condiciones ultra precarias, están afectados por la muerte de familiares, o simplemente no tienen para comer. Las cifras demuestran que la precarización y los despidos recaen mayoritariamente en las y los jóvenes.

Por otro lado, si bien intentan acompañar estas problemáticas a través de dicho programa, esto va a recaer en un sector de la juventud que por la vía de los hechos va a estar trabajando de forma gratuita, o ultra precarizados.

Este programa, si pretende abonar a la solución del problema no puede sostenerse sólo de la buena voluntad de sus participantes, y deberían estar garantizadas becas o salarios que cubran el costo de la canasta básica para todos los que conformen la red, así como prestaciones.

Si bien el acompañamiento psicológico es fundamental para problematizar la situación que atraviesa la juventud, el Estado se lavará las manos con este programa, mientras las condiciones estructurales de la juventud no cambian.

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