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POLICÍAS CRIMINALES. Programa “Restituir” impunidad

Patricia Bullrich y el Ministerio de Seguridad inauguraron un programa, llamado Restituir, para que vuelvan a sus funciones los policías y miembros de las Fuerzas de Seguridad que fueron destituidos por haber asesinado o cometido delitos graves.

Gloria Pagés

Gloria Pagés @Gloria_Pages

Sábado 5 de enero de 2019 00:00

No podemos negar que todos los días la ministra nos sorprende con una nueva medida que refuerza y agrava su decisión de darle más poder a las Fuerzas de Seguridad. Luego de haber legalizado la llamada "Doctrina Chocobar" mediante la Resolución 956/18, por la que no serán sancionados aquellos policías, gendarmes o prefectos que maten a quien se les cruce y ellos consideren que se encuentren "en comisión de un delito".

Pasaron pocos días de la repudiada Resolución y en La Plata un gendarme fusilaba a un pibe que cuidaba coches. Este caso se suma a la "oleada Chocobar" con los terribles hechos que ocurrieron en Tucumán donde fue asesinado el niño Facundo Ferreira; en tanto en la Ciudad de Buenos Aires en el barrio Parque Patricios, a horas de que Bullrich se abrazara con el mismo Chocobar, un prefecto asesinó a Christopher Rego; también en Tucumán, Claudio Adrián Sánchez, joven trabajador con dos hijos pequeños, recibió un disparo letal por parte de un policía federal de civil. Estos son solo algunos casos.

Prácticamente en simultáneo con la decisión de implementar las pistolas Taser, que agrava aún más el plan represivo contra los sectores más postergados de la sociedad, se publicaron en el Boletín Oficial los lineamientos del llamado Programa Restituir "con el objetivo de coordinar las acciones tendientes a restablecer la carrera, remuneración y reputación del personal de las Fuerzas de Seguridad Federales, que hubiera revistado en servicio pasivo en virtud de un proceso judicial con motivo de un presunto exceso en el uso de la fuerza en los cuales hubiera resultado sobreseído o absuelto con sentencia firme y sobreseído en la correspondiente investigación administrativa instruida por la Fuerza".

El argumento de que el Poder Judicial no los encontró culpables o les dictó falta de mérito por esos delitos cometidos, es absolutamente falaz, porque en estos once casos se trata nada menos que de asesinatos.

La enorme lista de jóvenes asesinados o heridos de gravedad, pobres en su mayoría, como nuestra compañera Carla Lacorte que quedó en silla de ruedas por un disparo policial, da cuenta de que la impunidad es la norma.

La impunidad y la complicidad que reina entre Fuerzas de Seguridad y el Poder Judicial se expresa en que los juicios duran años y que son pocos los casos en los que los represores son condenados.

Este Programa viene a ratificar y avalar esta impunidad y un aval gravísimo al gatillo fácil y la represión, en un contexto social y económico que lleva a miles de familias trabajadoras a la pobreza cada vez más trágica. Y es aun más grave, ya que no habrá el menor atisbo de ser separados de la fuerza a estos asesinos. Total, en los tribunales, la justicia para los pibes muertos no es lo que abunda.

"Restituir la reputación y el buen nombre de los agentes"

Por el momento son 11 integrantes de las fuerzas represivas los que se encuentran en el programa Restituir, que cometieron delitos entre el año 2000 y 2017 (incluyen efectivos que actuaron durante los gobiernos de De la Rúa, los Kirchner y Macri).

Con ellos se reunieron Bullrich, y los jefes de la Policía Federal Argentina, Néstor Roncaglia, y de la Gendarmería Nacional, Gerardo Otero. Estaban también el titular de la Unidad de Coordinación General, Gerardo Milman; el director de Prevención de la Corrupción y Ejecución de Pruebas de Integridad, Damián Arabia; el jefe de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, Alejandro Itzcovich; y el vicejefe de la Prefectura Naval, Hugo Ilacqua. Todos este circo para "restituir la reputación y el buen nombre de los agentes", que no son otra cosa que asesinos a sueldo.

De estos 11 efectivos, absolutamente todos fusilaron a personas que estaban huyendo o no generaban peligro para los represores. A esto llaman "cumplimiento del deber." “Queremos revertir una cuestión de fondo: el hecho de que un funcionario policial sea acusado cuando lo que hizo fue haber cumplido con su deber”, señalaron desde el Ministerio de Seguridad.

Claro, porque para Bullrich lo que vale siempre es la versión del policía. La víctima ya no está para defenderse. Sin embargo en casos como el de Chocobar o del asesino de Facundo Ferreira en Tucumán quedó demostrado por las cámaras de seguridad, que los policías nunca se encontraron amenazados ni corría peligro su vida, además de que siempre tiraron a matar.

Las mentiras para justificar la represión y la impunidad

El gobierno nacional y de Patricia Bullrich construyen un relato acorde a su acérrima reivindicación del accionar asesino de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, los casos de gatillo fácil que el gobierno pinta como "defensa propia" o "cumplimiento del deber" no son como relata el sesgado discurso oficial y las decisiones judiciales justificadoras de las acciones de policías, prefectos y gendarmes.

Estos son ocho de los once casos que serán "restituidos" a las fuerzas y volverán a las calles, sin dudas para seguir disparando contra jóvenes de los barrios más humildes, ahora con absoluta impunidad.

Reproducimos lo que señaló CORREPI, sobre estos casos, donde claramente la verdad de las víctimas, es radicalmente opuesta a la mentira oficial:

1-El 12 de julio de 2000, los policías Marcelo Delgado y Tapia, del GEOF, ingresaron en una vivienda y dispararon en la oscuridad. Cuando encendieron la luz notaron que habían herido a Pablo Daniel Fernández. Encerraron a su mujer en la cocina, junto con sus hijos menores, que fueron esposados. Remataron a la víctima con tres disparos mientras comían y tomaban mate en el living. El operativo duró más de 12 horas.

2-El 24/12/2013, en Villa Luro, Walter Enrique Foco vio un auto con tres sujetos sospechosos frente a su casa. Como hacía poco lo habían asaltado personas de similar descripción, salió con un arma a la calle. Eran los cabos Juan Esteban Palacios y Eugenio Martín Principato de la División de Investigaciones Federales de Organizaciones Criminales (DIFOC), que al verlo con el arma en la cintura lo fusilaron.

3-El 07/08/2014, cuatro jóvenes robaron un auto, el celular y dinero a una persona y huyeron. Los policías Pablo Andrés Blanco, Jorge Juan Pablo Munario y Eduardo Luis Pedrozo, de la Brigada de Robos y Hurtos de la PFA, los persiguieron en un auto no identificable hasta la Villa 20. Cuando frenaron y bajaron los policías les dispararon. Dos murieron, Jonathan Mareco y Brian Ayaviri (19 y 16). Los vecinos impidieron que fusilaran al tercero, ya herido y esposado. El cuarto fue detenido ileso. Las familias de los fallecidos fueron amenazadas y hostigadas por el “Percha” Rubén Néstor Solares, de la misma comisaría 52ª.

4-En 2014, dos personas robaron el celular a la cabo María Jimena Carrizo en el Ferrocarril Belgrano Norte. Al llegar a la estación Pablo Nogués, los ladrones se dieron a la fuga. La oficial les disparó y mató a uno de ellos.
5-El 19/07/2017, la policía Analía Abregú, del Departamento Federal de Objetivos Estratégicos de la PFA, iba en un colectivo en el que subieron dos muchachos. Cuando huían, la mujer policía les disparó a ambos, mató a Jeremías Emanuel Roldán e hirió al otro.

6-El 15/02/2012, de madrugada, el GEOF y la División Homicidios de la Policía Federal, ingresaron al barrio Mitre, en Saavedra, con tres órdenes de allanamiento, entre ellas, una destinada a la casa de la familia Tapia. Alan Tapia estaba durmiendo en su habitación, y el policía Rodrigo Valente le disparó cuando se trató de levantar. Alan quedó tendido en el suelo desangrándose mientras el allanamiento continuaba. La ambulancia recibió un llamado de parte de los policías diciendo que el joven tenía sólo un golpe. La médica de la ambulancia, al exclamar que el chico tenía un orificio de bala, fue amenazada por el policía, que le dijo que haga su trabajo mientras él hacía el suyo. Alan murió en el Hospital Pirovano mientras era operado.

7-El 22/12/2016, dos personas robaron $1.500 y un celular en un supermercado chino. La policía Carla Céspedes los corrió fuera del súper. Uno escapó corriendo, el otro intentó huir en una moto. Cuando intentaba encenderla, con ambas manos en el manubrio, la policía le disparó tres veces por la espalda, como se ve en el video de la cámara de vigilancia.

8-El 28/08/2017, dos jóvenes quisieron asaltar al gendarme Arsenio Narvay, que estaba de civil, con un cuchillo. Cuando huían, les disparó. Mató a Emanuel Santiago Talavera e hirió al otro.

Los relatos son escalofriantes. Pero tenemos que salir a enfrentar este avance represivo, en las calles, con organización de la juventud, los organismos de derechos humanos, las organizaciones sociales políticas y sindicales, la única manera de frenar la represión y el gatillo fácil legalizado