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Red Internacional
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MEDIOS DE MOVILIZACIÓN. ¡Prohíban las marchas!

Así como en el 2011 los medios de comunicación criminalizaron al movimiento estudiantil, mostrándolo como “vándalos encapuchados” dedicados a saquear, atacar carabineros y destruir “propiedad privada” y pública, hoy el discurso se repite. El reportaje de Informe Especial esta semana, la cobertura noticiosa de la marcha del jueves pasado, el abordaje de las movilizaciones y tomas tienen un punto en común: criminalizar e invisibilizar la profundidad de las demandas planteadas por el movimiento estudiantil.

Viernes 5 de junio de 2015

El jueves 28 de mayo 150 mil estudiantes en Santiago y otros tantos miles en las principales ciudades de Chile, se movilizaron contra la reforma educativa “por arriba” que no toca la educación de mercado, y en repudio a la represión policial que dejó herida a una estudiante en Valparaíso y en estado grave a Rodrigo Avilés. Sin embargo, los noticieros, diarios y radios tenían un solo foco noticioso: el vandalismo, los saqueos y “desórdenes” públicos tras la marcha.

Eran miles los que se movilizaban repudiando la represión, cuestionando la reforma que deja intacto el modelo de mercado, pero no, el foco seguía siendo un puñado de “encapuchados” cometiendo actos “vandálicos”. Con la superficialidad que los caracteriza, les es imposible analizar, profundizar y poner en discusión el problema de fondo que las masivas movilizaciones expresan: el cuestionamiento a uno de los pilares centrales del “modelo neoliberal”, la educación de mercado, el lucro, el saqueo liso y llano de los bolsillos de miles de familias que deben endeudarse para pagar la educación de sus hijos e hijas, el negocio de los bancos, el enriquecimiento de verdaderos empresarios de la educación.

Y no sólo eso, además estas movilizaciones, a diferencia del 2011, expresan el hartazgo con la llamada “clase” política, tras la puesta en evidencia de los negociados entre políticos y empresarios. Pero, también el hartazgo con la represión policial, en un país donde cada movilización, huelga o toma termina inevitablemente en una brutal represión, legitimada por los medios de comunicación, naturalizada como si fuera “normal” no tener derecho a manifestarse.

La muerte de los dos jóvenes estudiantes en Valparaíso, Diego y Exequiel, reflejó la ideología del odio creada, sustentada, legitimada, naturalizada por los mismos medios de comunicación: manifestarse es vandalismo, rayar es delincuencia, tomar colegios o universidades es ilegítimo, quienes se manifiestan deberían estar “estudiando” en vez de luchar por sus derechos, porque para los medios quienes luchan son delincuentes. Curioso porque hasta que no les estalló el escándalo Penta y SQM en sus caras, fueron incapaces de develar la relación entre políticos y empresarios, defendiendo la sacrosanta propiedad privada y a los grandes “emprendedores” que han hecho de la salud, la educación, las jubilaciones su negocio de lucro privado.

En el mundo feliz de los medios de comunicación, las marchas mejor no existieran, las y los estudiantes mejor no lucharan, que no hubiera paros, tomas ni huelgas, porque todo altera la bendita “normalidad” que tanto defienden, normalidad que es sólo una ilusión que esconde un orden social que oprime a millones para favorecer a un puñado de grandes empresarios.