Campo de Mayo fue el lugar elegido para los anuncios castrenses. Un símbolo de las desapariciones, torturas, robo de bebés y, hasta hoy, también de espionaje.
Lunes 23 de julio de 2018 15:32
Esta mañana, flanqueado por su ministro de Defensa y los jefes de las Fuerzas Armadas, Mauricio Macri anunció la reforma del Sistema de Defensa Nacional, que implica una mayor injerencia de los militares la seguridad interior.
El anuncio ya fue criticado por organismos de derechos humanos y fuerzas políticas, que denunciaron la amenaza represiva que significa sobre la población. Además del contenido de la medida, el anuncio tuvo un hecho simbólico que no se puede dejar pasar: fue realizado en Campo de Mayo, uno de los núcleos del circuito represivo de la dictadura.
En la madrugada del 24 de marzo de 1976, desde allí salieron los camiones, tanquetas y hasta helicópteros que esperaron en las puertas de las fábricas y barrios obreros a miles de trabajadores y activistas para comenzar el plan de persecución y aniquilación que habían acordado la Junta Militar y las grandes empresas. Entre ellas Ford, Techint, los Astilleros Astarda y Mestrina, entre otras.
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Esas 8.000 hectáreas que están en manos del Ejército desde 1901, se convirtieron en la base de operaciones para la represión del movimiento obrero y la militancia política. Por sus centros clandestinos pasaron durante todo el proceso alrededor de 5.000 personas y sólo sobrevivieron 43. Desde allí salieron muchos de los “vuelos de la muerte”.
Algunos de los centros que funcionaban allí – entre los que estaban “Las casitas” y “El campito” – funcionaron maternidades clandestinas desde que fueron parte del plan sistemáticos de apropiación de bebés. Al Hospital Militar de la guarnición, no casualmente, la empresa Mercedes Benz le “donó” un equipo de neonatología en 1975.
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La lucha incansable de los organismos de derechos humanos ha señalado a muchos de los represores que actuaron allí y sus responsabilidades. También han luchado contra el intento de seguir borrando pruebas, como denunció en su momento la hija restituida María Victoria Moyano Artigas.
Pero además han denunciado como desde ahí se siguieron haciendo tareas de represión y espionaje durante los gobiernos constitucionales. Como denunció Myriam Bregman en su momento, desde allí operaba el “Proyecto X”, con el cual la Gendarmería realizaba tareas de espionaje y persecución al activismo sindical y la izquierda en el gobierno anterior.
Campo de Mayo ha sido, desde hace casi 120 años, un símbolo del poder militar y su rol represivo. Que Macri haya hecho desde allí sus anuncios sobre “el futuro de las Fuerzas Armadas” no es casual.
Foto: Sin Mordaza