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Red Internacional
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Pandemia. Psicodélicos ayudarían a tratar transtornos post Covid-19

De acuerdo con investigaciones del Mind Medicine en Australia, se está impulsando una nueva campaña para introducir drogas como la MDMA y la psilocibina (la misma de los hongos) como una opción de tratamiento.

Viernes 8 de mayo de 2020

“Es potencialmente la innovación más significativa en salud mental que hemos visto en décadas”, dice el comunicado.

En realidad debemos llamarlos “enteógenos”. Medicinas naturales que en el mundo “occidental” son llamadas “drogas”. Psilocibina, 5 MEO–DMT, el DMT, LSD, THC o el CBD, y otros podrían ser usados para tratar terapéuticamente a quienes presenten trastornos de estrés postraumático, ansiedad o depresión generados por el Covid-19.

“Enteógenos” significa en griego “dios (theos) adentro” y se usa para llamar a plantas naturales que ayudan a percibir de un modo alterado la realidad. Hachís, 5 Meo – DMT, opio, THC, ayahuasca u otras sustancias naturales que son comunicadores interneuronales que permiten estados alterados de conciencias.

En la Universidad de Harvard hay estudios sobre el tratamiento que habían dado lugar a tasas de remisión del 60 al 80% de la depresión y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) con el uso de enteógenos.

La Organización Mundial para la Salud considera que sustancias como DMT o el THC que proviene de la canabis no es una “droga” sino que tiene una función medicinal. En el caso del 5 Meo–DMT sólo en Estados Unidos se considera una sustancia “ilegal” pero en lugares como Sonora se usa de forma sagrada para realizar rituales.

Décadas antes existía un tabú sobre el uso de entéogenos para tratamientos científicos. Hoy ya es común la apertura científica sobre estas sustancias. En el New York Times, un breve reportaje reseña que en la Universidad de Johns Hopkins ya se había abierto un centro de estudios sobre enfermedades mentales y su tratamiento con medicinas enteógenas.

Es menester plantear que desde La Izquierda Diario México sostenemos que las sustancias mencionadas deben ser legalizadas para consumo recreativo e investigadas científicamente para desarrollar tratamientos clínicos para diversas enfermedades y que se dé una amplia divulgación de dichos conocimientos que permita a los usuarios la comprensión de su potencialidad recreativa o clínica.