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Red Internacional
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CINE // DEBATE. ¿Puede el capitalismo llevarnos a un colapso ecológico y civilizatorio?

Militantes de la Juventud del PTS proyectarán este viernes el documental Diez mil millones, para debatir en torno a la insostenibilidad del actual ritmo de producción y consumo, y los terribles efectos que (como el calentamiento global, entre otros) ejerce sobre la población y el medioambiente.

Roberto Andrés

Roberto Andrés Periodista @RoberAndres1982

Lunes 15 de febrero de 2016 09:00

El próximo viernes 19 de febrero a las 18 horas, militantes de la Juventud del PTS realizarán en el Instituto del Pensamiento Socialista Karl Marx (Riobamba 144, Congreso) un cine-debate sobre los terribles efectos que los actuales ritmos de producción y de consumo ejercen sobre la población y el medioambiente, tal como es el caso del calentamiento global entre otros. Un tema que desde la comunidad científica se ha venido instalando hoy con más fuerza como la principal amenaza en las próximas décadas para la civilización moderna y la vida en general.

En La Izquierda Diario tuvimos una serie de notas al respecto. Cubrimos la última Cumbre del Clima en París, en donde se vio claramente la impotencia de las clases dominantes en dar una solución efectiva a un problema que ellas mismas crearon, y abordamos en parte los efectos que causaría esta distorsión climática en distintas regiones. También vimos, por la positiva, el rol de los trabajadores como los sujetos políticos y sociales de cambio que pueden impulsar la necesaria reorganización social para que la humanidad sobreviva a los efectos catastróficos de las sequías, las inundaciones y la consecuente contracción masiva que generarían en la agricultura.

En la proyección los organizadores estarán recibiendo donaciones en alimentos para colaborar con el Segundo acampe por la Vida que la asamblea El Algarrobo de Andalgalá instaló frente a los Tribunales de Justicia de la Nación. Los asambleístas reclaman el “descajonamiento” de un recurso de amparo contra la ilegal incursión megaminera en Catamarca, y han recibido la solidaridad de destacadas personalidades de los derechos humanos como las Madres Plaza de Mayo Mirta Barabaye y Nora Cortiñas, el Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, y la nieta recuperada María Victoria Moyano, entre otros.

SINOPSIS

“Si mañana descubriéramos que hay un asteroide en trayectoria de colisión con la Tierra, si pudiéramos calcular que la colisión se produciría el 3 de junio de 2080, y si supiéramos que su impacto destruiría el 70 % de la vida en la Tierra, gobiernos de todo el mundo pondrían en marcha una movilización planetaria sin precedentes. Estamos más o menos en esa situación. Solo que no hay una fecha precisa y no hay ningún asteroide. El problema somos nosotros”.

Estas son las palabras con las que el profesor y científico Stephen Emmott comienza la versión videográfica de sus presentaciones en la Royal Court Theatre, y que a su vez se basa en su ensayo homónimo: Diez mil millones.

Desde hace diez años Emmott ha venido reuniendo y trabajando con un grupo multidisciplinario de expertos de todo el mundo con el objetivo de medir el impacto que la actividad humana ejerce en el planeta, y predecir con total sinceridad el futuro que le depara a la civilización moderna.

Sus investigaciones apuntan a que a finales del siglo XXI, los hipotéticos resultados del acelerado ritmo del crecimiento demográfico (que se estima en diez mil millones de personas según el Departamento de Economía y Asuntos Sociales de Naciones Unidas) colisionarán con la extremadamente degradada capacidad productiva de un planeta arruinado. El calentamiento global, la crisis del agua, la crisis energética, el permanente e irreversible despojo de la tierra, la deforestación y el desmonte salvaje, las sequías y la contracción de la economía agrícola, los deshielos y el consecuente aumento en la altura promedio del mar, entre otros elementos, se combinan e interactúan potenciando una espiral irreversible que da como resultado un escenario apocalíptico, el peor retroceso del desarrollo de las fuerzas productivas desde el origen de la civilización, haciendo palidecer a la propia Edad Media. Un escenario cuyo camino está plagado de conflictos sociales y bélicos.

Stephen Emmott, luego de hacer un repaso por los principales logros tecnológicos de la civilización moderna como la Revolución industrial y la Revolución verde, nos describe cada una de las principales amenazas que surgen como consecuencia del desarrollo intensivo de los actuales ritmos de producción y consumo, su interconexión entre sí y las terribles consecuencias que traen para la civilización. Emmott diagnostica cuál es la gravedad de la situación actual y qué alternativas podríamos tener para evitar el colapso.

Pese a la maestría con la que es relatado y el didáctico juego de imágenes, se trata de un trabajo revulsivo que llegó a despertar la irritación del empresario “verde” y columnista británico de The Guardian Chris Goodall, quién acusó a la obra original de Emmott de anticientífica y misántropa. Pero la verdad es que Diez mil millones es un documental que se impone por la rigurosidad y la brutalidad de su denuncia, que nos expone con total crudeza y realismo los peligros que amenazan a la civilización de no ponerle un freno a esta irracional anarquía de la producción y el consumo, y por sobre todo, que está enmarcada en los llamados de advertencia que hacen cada vez mayores sectores de la comunidad científica, y que tanto el imperialismo como la mayoría de los gobiernos hoy no pueden negar, aunque distorsionen las causas, los efectos y las responsabilidades.

Quizás lo único realmente criticable a Emmott sea su incapacidad para explicar la responsabilidad determinante del capitalismo como sistema social (algo común en la ecología política) que se basa no solo en la explotación de la fuerza de trabajo, sino también en la destrucción del medio ambiente. Pero su obra, como disparador, es un excelente trabajo que permite abordar esta última discusión con mayor facilidad.

“Lo que nos tiene que preocupar mucho más es la pérdida de la biodiversidad. Porque resulta que nuestra diversidad biológica no es solo ‘algo bonito’ que haya que tener. La diversidad de la vida en la Tierra, esa diversidad que estamos destruyendo, es la que nos aporta las cosas que la naturaleza nos da gratis, como por ejemplo el agua, la comida y el clima”.