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Red Internacional
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Guerra. Putin firmó este viernes la anexión a Rusia de cuatro territorios ucranianos

Se trata de Luhansk, Donetsk, Kherson y Zaporizhzhia. En conjunto suman un 15% del actual territorio ucraniano. Es parte de la política del Kremlin que, tras la contraofensiva ucraniana, realizó referéndums en esos territorios con resultados cuestionados. Amenazas nucleares.

Jueves 29 de septiembre de 2022 12:31

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, consumó este viernes la anexión de cuatro territorios ucranianos ocupados en el este y sur del país, lo que supone en torno al 15 % del territorio de Ucrania o unos 100.000 kilómetros cuadrados. Se trata de Luhansk, Donetsk, Kherson y Zaporizhzhia.

En la ceremonia del viernes, Putin dijo que Rusia tiene "cuatro nuevas regiones", llamando a los residentes de las regiones ocupadas de Donetsk, Luhansk, Kherson y Zaporizhia de Ucrania "nuestros ciudadanos para siempre".

“Esta es la voluntad de millones de personas”, dijo en el discurso ante cientos de dignatarios en el Salón de San Jorge del Kremlin.

La firma de los tratados tuvo lugar junto a los líderes de Donetsk, Denís Pushilin; de Luhansk, Leonid Pásechnik; de Kherson, Volodímir Saldo, y de Zaporizhzhia, Yevguei Balitski, y con legisladores del Parlamento como testigos.

La sala en la que Putin firmó los documentos es simbólica, no solo por ser el lugar de los grandes actos en el Kremlin, sino también porque allí el mandatario ruso ya firmó el 18 de marzo de 2014 el tratado para la anexión a Rusia de la península ucraniana de Crimea y de la ciudad de Sebastópol.

La anexión se consuma tras los referéndums en esas regiones organizados por el Ejército ruso que según el Kremlin obtuvieron entre 87,05 % y el 99,23 % de los votos favorables, y que no fueron reconocidos por Ucrania ni por las fuerzas de la OTAN.

La celebración de estos referéndums, que venía siendo una amenaza de parte de Rusia hace meses, se aceleró tras el inicio de la contraofensiva del Ejército ucraniano a principios de septiembre y fue confirmada por el Kremlin el 20 de septiembre.

La anexión de estos territorios es parte de los política de Moscú para asegurar “objetivos intermedios”, ahora que quedó claro que la victoria total no es posible. Putin dio señales de que, tras la anexión de los cuatro territorios, consideraría cualquier ataque a las fuerzas rusas en ellos como un ataque a la propia Rusia, lo que podría justificar una respuesta que incluyera armamento nuclear.

A esta escalada, que incluye el fantasma de una conflagración nuclear, se suma el anuncio interno del Kremlin para la movilización parcial de cerca de 300.000 reservistas, que fue festejado por el sector ultranacionalista pero también generó protestas en varias ciudades con cientos de detenidos. Se trata de un intento de demostrar fortaleza que en realidad esconde profundas debilidades y contradicciones para el Kremlin.

Es síntesis, el objetivo del Kremlin es reivindicar una victoria parcial, buscando minimizar los reveses que ha vivido en territorio ucraniano desde el inicio de la guerra, y desde su primera ofensiva en Kiev hasta su giro hacia el Este y Sur del país.
La participación activa de la OTAN en el conflicto, a través de entregas de armas, financiación, inteligencia y entrenamiento militar, contribuyó en gran medida a la escalada militar de parte de Ucrania que en un primer momento frenó algunos de los avances de las tropas rusas y luego concretó la contraofensiva a principios de septiembre.

Ante este impasse estratégico, el creciente aislamiento del país a escala internacional y el los cuestionamientos abiertos de sectores ultranacionalistas a la forma en la que se estaba librando la guerra, llevaron al Kremlin a esta nueva posición, que no está exenta de contradicciones, tanto por el descontento interno (como se vio en las movilizaciones antibelicas), como por la ubicación en que queda en el terreno internacional.

Mientras que las potencias occidentales y la OTAN anunciaron que no reconocerán referéndums ni anexiones, Zelensky aprovechó para exigir más armamento y redobladas sanciones. Sin embargo, lo más preocupante para Putin es que su socio chino también cuestionó la actitud de Rusia a través de su embajador ante la ONU, Zang Jhu, quien afirmó que “China ha tomado nota de los últimos desarrollos en la situación en Ucrania”, “Nuestra posición [es ] clara y consistente; es decir, se debe respetar la soberanía e integridad territorial de todos los países”. Tampoco lo acompañarán otros países de peso como la India o Turquía.

El giro que está tomando la guerra es muy grave y marca un punto de inflexión histórico en la geopolítica mundial. Las amenazas de usar armas nucleares, incluso si son tácticas, son un peligro mortal y vuelve a dejar en claro lo reaccionario de la guerra en curso, tanto de la invasión rusa como de la intervención abierta de la OTAN.

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