Finalizando el proceso de elecciones FECH se plantea la cuestión sobre qué corriente política construir, que sea capaz de devolver a la FECH su rol de actor nacional y se plantee derrotar a un régimen político heredado de la dictadura.

Ιωαχειν Santiago de Chile
Martes 30 de abril de 2019
Finalizando el proceso de elecciones FECH se plantea la cuestión sobre qué corriente política construir, coincidiendo en que el mero voto no es suficiente para levantar un proyecto histórico, que no solo sea capaz de devolver a la FECH su rol de actor político nacional, diluido tras 7 años de conducción del Frente Amplio. Sino también qué debate estratégico debemos dar en miras a levantar un proyecto político pensando para derrotar a un régimen político heredado de la dictadura que ha sostenido todos estos años al Chile Neoliberal de los empresarios.
En ese marco es que desde Vencer invitamos en especial a las compañeras y compañeros del Vamos Construyendo, una de las organizaciones que se reivindica como parte de esa izquierda crítica a la conducción del FA y de las JJCC.
Comenzamos este debate señalando aquello que creemos nos une a los esfuerzos militantes del Vamos Construyendo por devolver a la Federación y al movimiento estudiantil el potencial transformador, que se ha diluido durante los últimos años.
Creemos que la juventud no tiene por qué resignarse como única alternativa posible de la “izquierda” aquella que nos presenta el Frente Amplio y las Juventudes Comunistas, una izquierda que se ha dedicado a rebajar nuestras expectativas que instalamos en las calles desde la “revolución pingüina” el 2006 y las masivas movilizaciones que encabezamos los estudiantes el año 2011 y que generó una profunda crisis política del régimen de la Constitución del 80 y del modelo neoliberal sostenido por esa Constitución y los partidos políticos que lideraron el país durante la transición, que nos llamaban a conformarnos con una democracia “en la medida de lo posible” la cual solo fue en beneficio de las millonarias ganancias de los empresarios a costa de la precarización de la vida de millones de familias trabajadoras y de la juventud, como bien lo expresa el actual modelo educativo.
Las JJCC quienes nos han intentado presentar como triunfo la beca Gratuidad de Bachelet que solo ha “reglamentado” el mercado neoliberal de la educación y que hoy tiene sumida en una crisis financiera a un gran número de universidades del Estado, crisis que ha servido como excusa a las autoridades universitarias para precarizar las condiciones de estudio, como el alza de aranceles del año anterior y con mallas académicas centradas en la competitividad y en la mercantilización de la enseñanza con externalidades negativas para la salud mental de sus estudiantes, así como la precarización de las condiciones de trabajo de los funcionarios.
El Frente Amplio, quien ha tenido la presidencia de la FECH desde hace 7 años, ha sido quienes nos han llamado primero a “incidir” en las reformas de Bachelet y ahora a confiar en ganar los votos en el Parlamento de los partidos políticos de la transición como la Democracia Cristiana, partido al que pertenece el actual presidente de la cámara de diputados Iván Flores, un reconocido anti-aborto y anti diversidad sexual electo con votos de los diputados del Frente Amplio.
Compartimos con los compañeros del Vamos Construyendo el hecho de que nuestra Federación se encuentra en crisis, pero diferimos en las salidas políticas con las que se debe afrontar esta crisis en la perspectiva de construir un proyecto revolucionario.
Con bastante preocupación hemos escuchado que como diagnóstico y solución a la vez a la actual crisis de la Federación los candidatos del Vamos Construyendo en diferentes salas y foros pusieron el énfasis en que la FECH ha sido “cooptada por partidos políticos” o se ha convertido en un “preuniversitario parlamentario del Frente Amplio” , en un “trampolín político de los partidos” en una fraseología que se desliza a la ocupada por la Lista de la Centro Derecha Universitaria, en sintonía con las ideas del movimiento gremialista de Jamie Guzman que pugnaba por construir espacios supuestamente “neutros” a la política partidista, pero para encubrir la subordinación estudiantil a las autoridades y partidos oficiales del régimen.
Este discurso que culpabiliza a la “politización”, a las organizaciones políticas, es erróneo y puede llevarnos a una comprensión incorrecta de la crisis de la FECH. Precisamente la politización de la juventud fue el aspecto más progresivo que nos dejó el año 2011, que permitió que la consciencia de las y los estudiantes no se limitase solamente a pensar sus problemas gremiales, aislados de la realidad nacional, sino que la demanda por educación gratuita dio paso a importantes demandas: la lucha estudiantil abrió el camino para que también emergieran nuevos sectores sociales con sus reivindicaciones y fuerzas propias, como el movimiento de mujeres con el derecho al aborto y el fin a la violencia de género, demandas de los trabajadores acompañadas por importantes luchas como de portuarios, y mineros que se expresan hoy en la demanda de No+AFP, o en otras exigencias como la demanda por la desmilitarización de la Araucanía y la autodeterminación del Walmapu entre otras.
Esta politización no fue a partir de ideas flotando en el vacío, tampoco surgió de manera meramente espontánea con “organización desde abajo”, fue producto de la crisis de los partidos de la Concertación, de la emergencia de al lucha estudiantil y expresó además la aparición de nuevas organizaciones políticas y se abrió un espacio por izquierda a la vieja Concertación, escenario que parecía improbable y “utópico” durante los 90s y principios de los 2000. Esa politización estuvo acompañada del surgimiento de organizaciones políticas y de una renovada discusión entre corrientes políticas que diferían en aspectos tácticos y estratégicos pero que dio vida e impulso a las asambleas estudiantiles.
De ahí que el problema no es que las figuras estudiantiles del Frente Amplio estén actualmente en el Parlamento o que ahora el Frente Amplio sea una alternativa política nacional, muy por el contrario, su emergencia es una expresión distorsionada de que existen amplios sectores de masas que quieren cambios estructurales en este modelo neoliberal, más allá de que la propia estrategia del Frente Amplio limite e impida que esos anhelos se transformen en una gran fuerza social que sea capaz de conquistarlos.
La diferencia con el Frente Amplio es que su estrategia política los lleva a colocar el centro de gravedad en la acción parlamentaria, en la ilusión de que sumando votos pueden generar una “ruptura de los candados autoritarios de la Constitución” y que pacíficamente los empresarios, sus partidos políticos, el Ejército y las Iglesias dejaran que las “mayorías populares” avancen sin contrapesos a cambiar las bases del modelo en Chile. De ahí que para el Frente Amplio las organizaciones estudiantiles solo se conviertan en una “base de maniobra” de los juegos parlamentarios por conquistar mayorías electorales o parlamentarias, lo que los lleva tanto a rebajar las expectativas de los “movimientos sociales” en aras de lo “posible” de lo que se puede negociar en tal o cual acuerdo, aun con partidos neoliberales, lo que termina por vaciar las organizaciones sociales ¿ Qué sentido tienen las asambleas si la dirección política nos convence de que basta con el voto de sus diputados?
El problema está que si ante la estrategia del Frente Amplio se le oponen simplemente formulaciones abstractas tales como “hay que fortalecer organización popular desde abajo”, que son las formulaciones que figuran en el programa del Vamos Construyendo.
Y cuando se hacen los ciegos frente a la realidad parlamentaria del Frente Amplio creyendo que con hacer un discurso “anti-politica” lograrán acumular un par de pequeñas victorias, en realidad lo que hacen no es sino demagogia y entregar la consciencia de millones de mujeres, jóvenes y trabajadores al Frente Amplio y su estrategia.
Hoy urge la necesidad de un Congreso de Federación, que refunde la organización estudiantil pero de manera política, con una actualización de su programa y de su estrategia para conquistar sus demandas.
Sin embargo , nos parece curioso que el discurso del Vamos Construyendo, cuando estalló la destitución de Alfonso Mohor y el punto clímax de la crisis de la FECH , pasó de ignorar el congreso y optar por entrar al juego de negociación política con el Frente Amplio enfrascando horas interminables de plenos y asambleas de base discutiendo la sucesión del “derrocado” presidente entre ellos como Vicepresidencia y Karla Toro, juego que además perdieron por razones obvias, en vez de utilizar sus fuerzas para aprovechar la crisis para ahondar el cuestionamiento a la dirección política de la FECH y utilizar el momento para desbordarla desde las asambleas de base con un programa político que tomase las demandas históricas del movimiento, tal como se lo propusimos desde Vencer en ese entonces para que uniésemos fuerzas en pos de aquello
La necesidad de un Congreso FECh que el Vamos Construyendo públicamente ha tildado de “inútil e innecesario” es para nosotros un importante punto de apoyo para disputar la dirección de la actual Federación, volviendo a lo que desarrollábamos con anterioridad, cuando lo que necesitamos es precisamente desarrollar esa politización, esa clara lucha de tendencias, que fortaleza el debate democrático que involucre a todas las estudiantes desde sus asambleas de base, para que podamos definir el destino de nuestra Federación, el debate no puede ser bases vs politización, lo que es una abstracción y una generalidad.
El avance de la Derecha, con toda una batería de reformas precarizadoras y con el fortalecimiento de alternativas de ultra derecha homofóbicas y anti mujeres, algo que simplemente ni siquiera existe en el discurso del Vamos Construyendo.
Sabemos que el FA y las JJCC utilizan la idea de un “avance imparable” de la derecha para justificar ante los estudiantes sus acuerdos espurios con los defensores del modelo que nos heredó precisamente esa derecha. Sin embargo, el desafío de los revolucionarios develar que es posible enfrentar a esa derecha, en un momento en que además según todas las encuestas solamente ha caído en su aprobación y su gobierno no logra asentar su hegemonía.
Precisamente como es un gobierno débil ataca de manera rabiosa declarándole la guerra a la juventud, buscando criminalizarla como con aula segura, control preventivo etc.
Desde Vencer apostamos a que el movimiento estudiantil vuelva a revitalizarse poniéndose la perspectiva de hacerle frente a la derecha y echando abajo sus ataques y su agenda represiva. Que vuelva a ser un actor político de peso nacional, desplegándose, nuevamente, todo su potencial en las calles.
Esa perspectiva dotará de sentido nuevamente a la Federación, y para eso es necesario superar la estrategia de la conducción oficial del Frente Amplio y las JJCC. Esa es la tarea que hoy nos proponemos y el debate que buscamos abrir ampliamente.

Ιωαχειν
Editor y columnista de la Izquierda Diario