Como cierre de la primera jornada de la escuela de verano internacionalista se realizó una charla sobre el internacionalismo y la Cuarta Internacional, el partido mundial de la revolución socialista.
Jueves 14 de julio de 2016 19:25
El acto estuvo a cargo de Juan Chingo, de la Corriente Comunista Revolucionaria (CCR) del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) de Francia y Stefan Schneider del grupo RIO de Alemania.
Juan chingo realizó una introducción sobre los fundamentos del internacionalismo en la época actual, partiendo de la cada vez mayor mundialización de la economía capitalista.
“El sistema es cada vez más capitalista y cada vez más mundializado”, señaló, historizando brevemente las diferentes fases del capitalismo en la época imperialista y la creciente internacionalización de la producción capitalista en las últimas décadas.
Lo que muestra que “la idea del socialismo en un solo país es una estupidez o una quimera total”, aseguró.
Chingo explicó que “la burguesía históricamente resolvió de forma completamente reaccionaria la contradicción entre los estados nacionales y el desarrollo de las fuerzas productivas, con las masacres imperialistas”.
Por otra parte, señaló que “la Unión Europea ha sido un intento de la burguesía de resolver esa contradicción” tratando de buscar un mercado más amplio y una nueva posición en la división internacional del trabajo.
Finalmente, destacó la gran contradicción del momento actual, donde la burguesía imperialista europea se hizo aparentemente “internacionalista” defendiendo la reaccionaria Unión Europea, mientras grandes sectores de la clase trabajadora están votando a partidos nacionalistas de derecha que proponen volver al Estado nación.
Por eso más que nunca “tenemos que reconstruir el internacionalismo proletario”, mostrando a los trabajadores lo reaccionario de las fronteras nacionales.
“Si el socialismo en un solo país era una quimera, el regreso a un capitalismo nacional es un sinsentido total”, aseguró, en polémica con sectores de la izquierda europea, tanto los que plantean democratizar la Unión Europea como los que proponen un “lexit”, una salida de la UE y una vuela al Estado nación como una etapa “progresiva”.
El segundo fundamento del internacionalismo, aseguró Chingo, es que “si hay una economía mundial, también hay una lucha de clases mundial”. El proletariado alemán tiene intereses comunes con el proletariado turco y el pueblo kurdo, dijo. Finalmente concluyó que “no hay revolucionarios a escala nacional”, es “un combate a escala internacional” y una práctica política que debe ser llevada adelante cada vez más intensamente en los lugares de trabajo y estudio.
A continuación, tomó la palabra Stefan Schneider, quién se refirió a la cuestión de cuáles son las tareas de los militantes internacionalistas hoy.
“El internacionalismo no es solo desplegar acciones de solidaridad internacional”, sino también y fundamentalmente “la construcción de una organización revolucionaria mundial, destacó.
Frente a la crisis de la UE que provocó un auge de la xenofobia, el racismo y el fortalecimiento de las fronteras nacionales, el internacionalismo es una necesidad. “Dicen que es utópica la consigna de los revolucionarios de ‘abrir las fronteras’, pero lo utópico es creer que puede salir algo bueno del regreso a los estados nación.”
Schneider señaló la cuestión estratégica de que la perspectiva de lucha por los Estados Socialistas Unidos de Europa se inscribe en el terreno de la lucha por gobiernos obreros y la destrucción del Estado capitalista, contra las estrategias neo reformistas europeas.
Y planteó que la lucha por la construcción de un partido mundial de la revolución socialista, la Cuarta internacional, no es una proclama abstracta, sino una construcción colectiva en base a un programa y una estrategia común.
Los grupos que integran la Fracción Trotskista-Cuarta Internacional, impulsores de la Red Internacional Izquierda Diario, “buscamos llegar con nuestras ideas a cientos de miles en todo el mundo, confluyendo con miles de jóvenes y trabajadores que quieren denunciar la explotación, la precariedad, el racismo, la xenofobia y que simpatizan con una perspectiva anticapitalista”, concluyó.
El debate continuó con preguntas e intervenciones de los presentes, contando experiencias de solidaridad internacional que se dieron en los últimos meses, durante la lucha contra la reforma laboral en Francia, o las marchas europeas en solidaridad con los maestros de Oaxaca. Una muestra de que el internacionalismo militante empieza a ser tomado en sus manos por jóvenes y trabajadores en todo el mundo.