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Red Internacional
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Debate. ¿Qué función cumplen los policías en la sociedad?

Dentro de la izquierda hay distintas posiciones sobre el papel de la policía y la actitud que los movimientos obreros y populares o las organizaciones de izquierda debieran tener hacia ella.

Domingo 30 de octubre de 2016

En todo el mundo los cuerpos policiacos son altamente cuestionados, desde la policía militarizada chilena herencia de la dictadura conocida como “carabineros” a la gendarmería francesa. Producto de los enormes movimientos que han atravesado el mundo y de las fuertes represiones que se han vuelto virales en redes se han hecho ampliamente conocidos gritos como “tout le monde déteste la pólice” (todo el mundo detesta a la policía). ¿Qué posición hay que adoptar desde las organizaciones revolucionarias ante los policías?

Cuerpos del “orden”, del orden burgués

Las posiciones populistas dentro de los movimientos políticos suele plantear que los policías son también “parte del pueblo” y por ende habría que buscar “convencerlos” de no reprimir las luchas y desobedecer las órdenes de sus superiores y de los gobernantes. Sin embargo, esto no sucede, los cuerpos policiacos no dudan en responder con represión (usando gases o balas) cuando así se los ordenan. Están entrenados para contener y reprimir, ésa es su función.

Si bien es cierto que quienes integran los cuerpos policiacos provienen de sectores populares, estas corporaciones son organizadas y adoctrinadas para despreciar cualquier lucha obrera, estudiantil o popular. Por eso no se tientan el corazón cuando la orden implica disolver una protesta o atacar una lucha.

En México estos ejemplos son brutales, para recordar dos ejemplos recientes (entre muchos otros que hay) podemos mencionar Atenco donde es ampliamente conocido que las mujeres detenidas en la represión fueron abusadas sexualmente o Nochixtlán donde la orden fue desalojar el bloqueo de pobladores y maestros y la policía asesinó al menos a 11 personas disparando a quemarropa.

Los policías se encargan de cuidar el orden de los de arriba y de proteger la sacrosanta propiedad privada. Bajo el pretexto de “seguir órdenes” (el mismo que darían lo nazis cuando los enjuiciaron por genocidio) comenten los actos de represión más aberrantes abiertamente.

El “estado de derecho” y la gobernabilidad

El Estado capitalista contemporáneo busca conquistar una fachada de democrático, con instituciones políticas o jurídicas que intentan legitimar el funcionamiento de una sociedad donde una pequeña minoría de grandes empresarios y banqueros tienen millones para derrochar en lujo mientras millones viven en la miseria. La burguesía mantiene el control por la represión, pero también con el consenso, como diría el marxista italiano Antonio Gramsci.

Es decir que la burguesía tiene que buscar que la inmensa mayoría de la población, los trabajadores, que todos los días con su esfuerzo físico y mental mueven el mundo, no se rebelen o insubordinen. Según la clase dominante, las masas trabajadoras tienen que aceptar el orden social como el único posible. Sin embargo, hay momentos donde este consenso se pierde y comienza a haber movimientos cada vez más grandes que cuestionan el funcionamiento del sistema.

El Estado capitalista y su democracia en momentos de crisis económica “muestra los dientes” aplicando ajustes y reformas que a todas luces benefician únicamente a los grandes empresarios lo que provoca un gran descontento. En estos momentos se puede ver claramente como la policía y el conjunto de Estado, así como los partidos políticos tradicionales (incluyendo aquellos que se dicen opositores o de centro izquierda) están al servicio de la grandes patronales, se “desnuda” el verdadero sentido del sistema y la policía se muestra a las masas como el brazo armado de quienes detentan el poder.

Reestablecer el estado de derecho cuando las masas se insubordinan contra las políticas que mandan los empresarios y el imperialismo estadounidense, significa reprimir a quienes cuestionan el orden de los de arriba y ante todo proteger las propiedades de los millonarios y las trasnacionales, las maquilas, las fábricas, los centros de trabajo, las carreteras, en una palabra, los medios de producción y la infraestructura necesaria para la circulación de las mercancías. Como sucedió en 1985 cuando los militares impidieron el acceso a las textiles que se derrumbaron en el terremoto, o cuando asesinaron a dos normalistas de Ayotzinapa en la Autopista del Sol en 2011. Ésta es la tarea fundamental de los policías y de los militares.

Por eso los sectores de la izquierda que llaman a los policías a sumarse a las luchas sociales únicamente muestran por un lado una enorme ingenuidad y por otro una incapacidad de entender el funcionamiento y el rol de la policía en el sistema capitalista. La policía está preparada y no dudará en reprimir y disparar para acabar con los “revoltosos” cuando así se los ordenen.

Los socialistas somos claros: los policías no son trabajadores. Se encargan de cuidar a los patrones y a sus propiedades, por ende no apoyamos su sindicalización ni las demandas que en determinado momento levantan (como mayores salarios o mejores equipos), tampoco hacemos propaganda para intentar “convencerlos” pues entendemos que las fuerzas represivas están integradas por personas que a cambio de un pago están dispuestas a reprimir, torturar y ejecutar, por ello se encuentran del otro lado de la trinchera.

Una sociedad superior a la capitalista, un gobierno de trabajadores en alianza con los pobres del campo y la ciudad deberá discutir democráticamente que forma adquiere la defensa de los intereses populares, a partir de organismos de discusión y participación directa. Lo que es un hecho es que lo policías y el ejército tal como lo conocemos hoy, desaparecerán.