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Red Internacional
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NEGOCIACIÓN SUELDO MÍNIMO. ¿Qué hacer para enfrentar los salarios de hambre y la precarización laboral?

El gobierno presentó hoy, sin acuerdo con la directiva de la CUT, la propuesta de salario mínimo plurianual, esto significa, subir entre $12.500 y $14.000 por año de aquí 2022. Mientras la directiva de la CUT plantea un aumento a 422.000 ¡pero en 4 años más! ¿Qué hacer para enfrentar los salarios de hambre y la precarización laboral?

Beatriz Bravo

Beatriz Bravo Militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios

Martes 31 de julio de 2018

En palabras de Monckeberg, ministro del trabajo que llegó a atribuir la responsabilidad de los cierres de fábrica a los trabajadores y las negociaciones colectivas, “se ha dado lo que habitualmente se da en estas negociaciones, habitualmente se logran acuerdos en el Parlamento. Aquí lo que más buscamos es que el salario mínimo que finalmente se fije sea lo más alto posible, pero que no tenga efectos negativos en el empleo”.

Por su parte, la directiva de la Central había depositado la fe en superar la línea de la pobreza con los empresarios gobernando.

Según una investigación de Fundación sol, “revela que el actual sueldo mínimo de $276.000 se encuentra por debajo de la línea de la pobreza para un hogar promedio de cuatro personas, la cual a junio de 2018, llega a $422.767.

Pero cabe destacar, que sin discusión alguna de trabajadores de base en los distintos sindicatos que componemos la CUT, la directiva, dirigida por el PC y demás partidos de la ex NM, con Figueroa a la cabeza, presentó una propuesta de aumento del sueldo base a $422.000 ¡pero de aquí a 4 años más!

Necesitamos imponer un salario mínimo acorde a la canasta familiar, que según estudios independientes, podría alcanzar los 450 mil pesos. Pero esto no será sentándose a conversar con el gobierno de los empresarios como lo viene haciendo la CUT, que además venía trabajando con la CPC, sino organizándonos y coordinando la unidad de la clase trabajadora, contra los despidos, el trabajo precario y los salarios de hambre.

La lucha por el aumento salarial, la reducción de la jornada laboral y contra los despidos, es una lucha contra el estado empresarial y el gobierno que administra sus negocios.

Que, entre los datos que entrega la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI), del año 2017, del INE, “La mitad de las y los trabajadores percibe salarios de hambre; la mayoría son mujeres y casi la mitad trabaja en situaciones de informalidad”.

Además se mantienen las brechas salariales de género, y se profundiza la precariedad laboral para los y las trabajadoras jóvenes y estudiantes, flexibilizando las normas de trabajo por medio de estatuto laboral juvenil, que viene a golpear aún más la ya precarizada vida de las mujeres jóvenes.

Es así, en el capitalismo, las mujeres no sólo somos explotadas, sino también, oprimidas, y son los empresarios, la Iglesia y el Estado empresarial quienes se benefician a nuestra costa; somos las que menos cobramos por nuestros trabajos, con doble y hasta triple jornada laboral como las profesoras, se nos niegan nuestros derechos maternales básicos y vivimos el acoso y hostigamiento laboral y sexual por parte de jefaturas y gerencias.

Y los ataques suman y siguen

Este debate se encuentra en el marco de los anuncios de cierres de fábricas como Iansa, y los despidos que se vienen realizando en los últimos meses en Maersk, constructora Cial, Ferrocarril en Antofagasta y al anuncio de más de 1700 trabajadores de la minería en Chuquicamata y la importante huelga de Lucchetti.

Este envalentonamiento de los empresarios sólo se puede enfrentar con la unidad y organización de las trabajadoras y trabajadores, contra la precarización laboral, por la reincorporación y por un salario MÍNIMO (y es mínimo) acorde a la canasta familiar.

Necesitamos un sueldo mínimo de $450.000, sin caer en el engaño de los bonos y rentas variables que inflan nuestros sueldos, pero que están a la venia y disposición de las ganancias empresariales, y la reducción de la jornada laboral a 30 horas a la semana, 5 días, el reparto de las horas entre los desocupados y que todos trabajen, ésta, lejos de ser una “consigna”, es una bandera de lucha del conjunto de los explotados.

Es por esto que, tal como se vienen organizando en el norte en la Coordinadora contra los despidos y por familias en la calle nunca más, debemos extender estas formas de organización y unidad a nivel nacional. Las organizaciones de trabajadores, sindicatos, pertenecientes a la CUT, nuestra Federación en correos, donde nuestro sueldo base es el mínimo, al CdP, donde dirige el FA con Aguilar en la presidencia y desde donde se han convocado movilizaciones por demandas del gremio para este 8 de agosto, deben apostar a la organización y coordinación, así como a la solidaridad contra los despidos y contra los salarios de hambre, pero sumar a esta lucha de los profesores, la pelea por el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito que se vota ese mismo día en el Senado en Argentina y por el cual ya hay convocatorias de movilización, además hacer un llamado a la organización de la juventud, de los organismos estudiantiles y organizaciones de mujeres trabajadoras, a coordinar e impulsar un plan de lucha a nivel nacional con movilizaciones que pongan por delante la fuerza que podemos tener los trabajadores para conquistar nuestras demandas, para impedir que nos sigan tirando al tacho de la basura por “necesidades de la empresa” cuando sólo quieren asegurar las ganancias para un puñado de capitalistas parásitos, el estatuto laboral juvenil.

Esta es un batalla por parte de los y las trabajadoras de base, pues son nuestros mismos dirigentes sindicales, que apuestan a la estrategia de “diálogo social” con las gerencias, quienes dejan pasar ataques y se resisten a movilizar, quienes dejan impunes a empresarios que acosan y hostigan a las mujeres trabajadoras, que permiten que se pisoteen nuestros derechos. Si de verdad están con nosotros, los trabajadores, deben impulsar una coordinadora Nacional, con delegados de base de distintos sindicatos.

El grupo Luksic, la familia más acaudalada del país y nº80 de las riquezas a nivel mundial (dueños de canal 13, ferrocarril antofagasta-bolivia, entre muchas otras) no tiene ninguna necesidad y aún así, amparados por la ley, imponen despidos y precarización, considerando a sus trabajadores y trabajadoras apenas una cifra.

Pero la precarización no es nueva, viene de la mano del subcontrato, la privatización, el multirut, todo herencia de la dictadura y los gobiernos de la concertación/nueva mayoría (PC incluido). Pero algo cambió, y es que el FA obtuvo más de 20 escaños parlamentarios y se plantea como una alternativa, hasta el momento, esto se ha traducido en buscar su capitalización por la vía parlamentaria, sin poner esa fuerza a disposición de la lucha de los trabajadores para desde acá, poner en pie este gigante dormido.

Es necesario y está planteado, que junto a sindicatos y organismos de trabajadores y estudiantes, también llamen a la organización y coordinación, convertir sus saludos en aportes efectivos a la lucha de los trabajadores y trabajadoras, y así confluir la lucha contra los despidos, contra las pensiones de hambre de las AFP, salarios miserables y la precarización del trabajo y la juventud, así como por el derecho a la educación, a la salud y el aborto legal, seguro y gratuito, porque el aborto clandestino atenta contra la vida de las adolescentes y mujeres de nuestra clase, por ello, es fundamental, que unamos nuestra lucha como trabajadores al gran movimiento de mujeres que muestra que no sólo somos las más vulneradas, sino que por ello, podemos ser invencibles si salimos a luchar como trabajadoras y trabajadores.