La historia de Joel, estudiante del Colegio de Estudios Latinoamericanos y su compañera Naomi, en el medio de la terrible represión del día lunes por parte de grupos porriles en Rectoría desató el resurgir del movimiento estudiantil.
Jueves 6 de septiembre de 2018
Y es que lo que sucede con Joel, quien aún está mal de salud por la herida de arma blanca y Naomi -quien abrazó a su compañero para evitar que fuera masacrado por el grupo de porros ante la torre de Rectoría- es la alegoría, la representación de lo que le depara el país a los jóvenes en México. Si no se abalanzan a cambiar la historia.
Ella con pelo de colores, él con botas negras, estudiantes de humanidades, son tratados con odio por los porros, son los desechables del sistema en México: los excluidos, los maltratados, los obligados a salarios bajos, los “chairos”.
En distintos momentos en México los jóvenes han debido cargar con una serie de etiquetas que desacreditaron sus propuestas. Pero ellos, los estudiantes, en la historia contemporánea del país, han dado luz en la oscuridad de la tragedia en México: por los estudiantes en 2012 se presagiaba el desastre del gobierno de Peña Nieto con #YoSoy132. Y por los estudiantes en 2014 emergió el grito colérico de resistencia a la desaparición forzada de los 43, ni más ni menos.
Lo que ocurrió después de la represión es insólito. Más de 30 escuelas en paro en distintas universidades pero sobre todo la UNAM. La respuesta del rector en un momento de debilidad (que declaró que expulsaría a los porros, para lavarse la cara) ha causado que en la UNAM se haya realizado una de las más gigantescas protestas estudiantiles desde el CGH de 1999, superior a los paros solidarios con el magisterio y a los de Ayotzinapa.
Gigante hoy, sembrador para mañana
Todos los medios: prensa impresa y digital; radio y televisión. Todos los memes imaginables en redes sociales, en cada casa, rincón, escuela secundaria, en cada universidad, pública o privada, en cada noticiero, periódico, vaya, en cada familia se está discutiendo lo que sucede en la UNAM. El viernes en CU sesionará una asamblea universitaria en la que se pondrá en juego el avance o no del coloso estudiantil.
Todos los partidos políticos del régimen están ansiosos de saber que pasará y desean que todo regrese al estado anterior. Tal parece que la agresión, si bien premeditada, ha salido de sus cálculos, pues a nadie de las estructuras del poder en México le conviene el surgimiento del movimiento estudiantil universitario. El movimiento estudiantil mostró su gigante capacidad de convocatoria. De sus decisiones podrá sembrarse un mañana.
A 50 años de la rebelión planetaria del estudiantado, el 1968, los estudiantes de hoy tienen una fuerte carta, una oportunidad histórica. ¿Qué debe decir el movimiento estudiantil luego de la represión de los porros del lunes? Hoy todas las miradas se concentran en Ciudad Universitaria.
Por lo que se mira en las escuelas el ambiente ha cambiado. Lo que podría ser un movimiento en rechazo al porrismo puede avanzar, ya avanzó un poco en los hechos, en una democratización de la universidad más antidemocrática del mundo. Y puede llegar a los nudos más crueles de la elitización de la universidad.
¿Este movimiento puede hacer crujir y hacer saltar por los aires la figura del rector y destituir a la junta de gobierno? ¿Será que este movimiento logrará cuestionar que sólo 1 de cada 100 tenga el derecho a sentarse en un pupitre universitario y abrir las puertas a los hijos del pueblo? ¿Será que este movimiento logre el aumento al prepuesto educativo y logre instalar que debe dejar de pagarse la deuda externa e invertir una, dos, tres veces más en la educación?
¿Será que este movimiento estudiantil logre que la UNAM y sus conocimientos sirvan para resolver los miles de problemas del país en vez de ser conocimiento estanco, frívolo, vacío y el conocimiento logré ser participe activo de la vida social? ¿Será que este movimiento logré dignificar el trabajo docente que es de los más precarios del país?
Es posible una universidad enteramente abierta al pueblo, sin filtros, ni exámenes. Abierta a todo el pueblo trabajador que lo requiera. Es posible una universidad democrática donde estudiantes, trabajadores y académicos decidan el futuro de su institución.
Es posible una universidad que ayude a resolver los grandes problemas y tragedias nacionales. ¿Se imaginan a la UNAM atendiendo con toda su inteligencia y capacidad docente y de investigación los problemas del campo, el medio ambiente, urbanismo, ecología, narcotráfico, militarización y economía del país? Es posible: un gigante hoy, ese es el potencial responsable de sembrar esa semilla del mañana.
¿Y si abrimos las Islas de la UNAM y ahí comenzamos la nueva universidad abierta al pueblo y convocamos a todos los agraviados del país a refundar la universidad desde sus cenizas?
Invitar a los de Atenco, a los papás de los 43, a los miles de víctimas que buscan a sus hijos desaparecidos, a los trabajadores, a los jóvenes sin empleo, a los que se quedaron sin escuela, a los estudiantes y trabajadores de las demás universidades del país y les quitamos ese sabor amargo de boca y les decimos que esa, la UNAM, también es suya y que necesitamos una lucha unitaria para ponerla incondicionalmente al servicio de todos.
Abramos la UNAM a los de abajo, por una educación universitaria, no para una élite del 1%, sino para el 100% de la población.