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Red Internacional
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Precarización Laboral. ¿Qué pretenden aprobar la CTM y el PRI con la nueva ley laboral?

Faltan 12 sesiones para que termine el periodo formal en el Senado de la República. Pero se pretende aprobar en fast track la nueva reforma laboral.

Miércoles 4 de abril de 2018

Faltan 12 sesiones para que termine el periodo formal en el Senado de la República. Pero se pretende aprobar en fast track la nueva reforma laboral.

Tereso Medina, senador y dirigente de la CTM por Coahuila, detalló que “se trabaja de la mano de todos los partidos políticos para alcanzar los consensos necesarios que logren concretar la Reforma Laboral.” La factura de la nueva ley es por las direcciones traidoras de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) y del PRI.

El mismo día el nuevo secretario de trabajo Roberto Campa Cifrián se declaró “optimista en el trabajo que realizan todos los legisladores federales en el afán de alcanzar importantes acuerdos para sacar adelante la Reforma Constitucional de la nueva Ley Laboral en México.”

Tienen prisa. Les urge aprobar esta nueva ley. ¿Qué contiene?

Esclavitud moderna

Dicho dictamen, de 300 páginas, es alarmante. Incluso los sindicatos que se reclaman opositores como la Unión Nacional de Trabajadores y al STUNAM, así como la IndustriALL Global Union (que es parte del sindicato minero metalúrgico) y que no dieron la batalla para evitar que se aprobara esta ley en el gobierno de Calderón sostienen que la nueva ley de justicia laboral profundiza los ataques a la clase trabajadora.

Según ambas centrales los problemas de la ley son que se mantienen las facilidades para el despido (art. 47) vía subcontratación (outsourcing), el Centro Nacional de Conciliación se conserva bajo el control tripartita, mismo que pretendía romperse con la reforma constitucional. Por lo tanto, el organismo que debería garantizar la justicia estará mediatizado y a favor de la patronal demandada.

En tercer lugar, es imposible emplazar a huelga por firma y cambiar de sindicato para firmar un contrato legítimo. Es prácticamente imposible emplazar a huelga por la vía legal pues la ley está hecha para beneficio de trasnacionales y empresarios.

En cuarto lugar “los trabajadores no son consultados por voto libre y secreto previo a la firma de un contrato, lo que impide que haya transparencia sindical, con el fin de que sean los trabajadores quienes decidan libremente quién será su líder sindical”.

Según Arturo Alcalde la nueva ley “Disuelve los derechos laborales fundamentales al liberar la subcontratación (outsourcing) y permitir que la responsabilidad de los patrones pueda ser trasladada libremente a un tercero (contratista) con la intención de abaratar el costo de la mano de obra. Esta facultad genera un efecto destructor en toda la estructura laboral dejando a los y las trabajadores en total estado de indefensión”.

Asimismo, “promueve los reajustes y despidos masivos injustificados de trabajadores, al liberar al patrón de la obligación vigente de justificar previamente ante la autoridad su causa, cuando alega entre otras razones, incosteabilidad, quiebra o la decisión de los acreedores de cerrar un centro laboral.”

Este ataque busca profundizar la condición de México como un paraíso para la inversión extranjera: un paraíso para la explotación. Aún más de lo que ya es. México es uno de los países en el que mayor explotación laboral existe. De aplicarse este nuevo ataque significaría una gran derrota para la clase trabajadora del país.

Ante el ataque que ya se viene aplicando: la unidad y el frente único combativo para derrotar a los patrones

La nueva ley pretende hacer legal los despidos por medio de blindar los contratos de protección y exigir requisitos insuperables para construir sindicatos independientes, construir un organismo tripartito a favor de los patrones: un organismo a modo para la patronal, más trabas para ejercer el derecho a huelga, los trabajadores no podrán consultar su contrato colectivo previo a la firma de su puesto de trabajo y así garantizar la precariedad, la explotación redoblada y la miseria.

A pesar de la desmovilización que quieren imponer las direcciones sindicales, que lejos de presentar planes de lucha, están abocados a fortalecer sus posiciones partidista en las actuales elecciones presidenciales, la base trabajadora resiste aunque de manera aislada y fragmentada.

Tan sólo en 2017 se realizaron paros de labores en la acerera Yazaky, se organizó el sindicato indepediente en Baja California en la matalúrgica Clover, 1500 trabajadores encabezaron un paro de labores en la maquila Trinity Rail en Coahuila, en Tamaulipas mil trabajadores se fueron a paro por bonos de trabajo. En Jojutla los telefonistas llegaron a ocupar su centro de trabajo durante el sismo del 19 de septiembre.

Le siguieron paros en la Regal Sociedad de Motores Domésticos y BBB Industries. En Delphi 8 mil huelguistas han puesto en problemas a la patronal. En Chiapas las trabajadoras de hospitales se fueron a huelga de hambre, en Zacatecas los trabajadores de la Modelo bloquearon la entrada en exigencia a la libre sindicalización, en Wal Mart se realizaron paros de "asociados", en Cocula los mineros se enfrentaron al narco y al estado en la mina Torex Gold, en Morelos los jornaleros de San Quintín organizaron a los cañeros.

Pero estos procesos de resistencia, al estar atomizados y sin una perspectiva de levantar un movimiento obrero combativo no alcanzan para cambiar la correlación de fuerzas entre la patronal ofensiva y los trabajadores.

Definitivamente, la implementación de la nueva ley laboral es un ataque terrible a la clase trabajadora mexicana. Largamente anunciada desde 2017 las centrales sindicales que se oponen de palabra sin pasar a los hechos (UNT, NCT, IndustriALL Global Union, la CNTE) sólo han manifestado su rechazo en el papel y alimentando ilusiones en sus agremiados, de que los partidos opositores –de triunfar en las elecciones, podrán cambiar la ley desde el Congreso.

Mientras la CTM y la CROC van a la ofensiva con la aprobación de su ley en el senado, los trabajadores están en la parálisis, por responsabilidad de sus direcciones que se niegan a movilizar a la clase trabajadora.

Los trabajadores en México han sufrido ataques de gran magnitud: la liquidación de LyF y el despido de más de 45 mil trabajadores, la reforma laboral en 2012, el intento de desmantelar el sindicato minero, la actual separación de los activos en Telmex, la reforma del ISSSTE, así como la reforma educativa. Sin embargo, las grandes centrales opositoras están por detrás de las grandes tareas para enfrentar a los patrones y a los partidos patronales que aprueban dichas leyes.

Ante el ataque largamente anunciado hay un camino: la unidad y en frente único para derrotar a los patrones. Los más de 40 sindicatos de la NCT, que agrupa fundamentalmente a sindicatos universitarios y al SME, junto a trabajadores de sectores industriales como el Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México (SUTHM) y a la Cooperativa TRADOC, en Jalisco, junto a los 55 mil afiliados telefonistas de la UNT aliados a aquellos que participan de la central como el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Compañía Hulera Tornel, la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA) y el SUTIN (Sindicato Único de la Industria Nuclear).

Junto a la base magisterial de la CNTE que demostró su voluntad de lucha en 2013, junto a los mineros del sindicato metalúrgico que han encabezado huelgas como la de Sombrerete, Taxco y Cocula deben organizar la resistencia a la nueva ley.

Es urgente pasar de los comunicados y pronunciamientos y organizar la lucha en las calles y organizar a aquellos que se oponen a la reforma pero que no tienen organización sindical.

En estos momentos en que el partido que controla los sindicatos (el PRI) está muy debilitado, hay que convocar a los trabajadores maniatados por las centrales charras, a unirse con los trabajadores de las centrales opositoras para frenar este ataque.