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Red Internacional
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General Motors. ¿Qué sigue tras el NO en General Motors Silao?

Tras el No al Contrato Colectivo de Trabajo de la CTM en General Motors Silao, se plantean varias incógnitas para miles de trabajadores en esa fábrica ¿qué sigue?

Camilo Cruz México

Miércoles 1ro de septiembre de 2021

El pasado 19 de agosto se anunció el resultado de la votación de la legitimación del Contrato Colectivo de Trabajo en General Motors Silao: 2 mil 623 por el sí y 3 mil 214 por el no. Tras este resultado, miles de trabajadoras y trabajadores de la planta y del resto del país se preguntan ¿qué sigue?

Trabajadores de General Motors Silao dicen NO al Contrato Colectivo de la CTM

Para responder es necesario que revisemos en primer lugar las implicaciones de la reforma laboral, de dónde se desprende la legitimación de los CCT. El gobierno federal asegura que la reforma laboral representa un avance hacia la democracia sindical, mientras algunos abogados laboralistas y direcciones sindicales que se reclaman democráticas aseguran que podrán sacudirse de una vez por todas al lastre de la burocracia sindical de los sindicatos oficialistas o charros como la CTM, la CROC y la CROM.

¿Legitimación del CCT una vía para la democracia sindical?

Con mecanismos como la legitimación de los CCT, las elecciones sindicales a Comités Ejecutivos garantizando el voto secreto y demás procesos, “hay un nuevo marco jurídico” que dota a la clase obrera de herramientas para acabar con el charrísmo según Luisa María Alcalde, titular de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.

Es bien sabido que la burocracia sindical ha sido un pilar fundamental del Estado mexicano, desde la fundación del Partido Nacional Revolucionario en 1929, una de sus principales tareas fue consolidar la subordinación de los sindicatos al estado y de la clase trabajadora a los partidos e instituciones de la burguesía.

Años más tarde, en 1940, el revolucionario ruso León Trotsky escribía: “En México, los sindicatos se han transformado por ley en instituciones semiestatales, y adquirieron, en consecuencia, un carácter semitotalitario”. Esto se muestra crudamente con el actuar de las organizaciones obreras como la Confederación de Trabajadores de México (CTM), fundada en 1936 bajo el gobierno de Cárdenas y que tuvo como primer secretario general a Vicente Lombardo Toledano.

Más adelante, Trotsky dice que: “Según los legisladores, la estatización de los sindicatos se hizo en bien de los intereses obreros, con el objetivo de asegurarles influencia en la vida económica y gubernamental”. En esa línea se inscribe hoy la reforma laboral en tanto que, profundiza de manera significativa la injerencia del Estado en la vida interna de las organizaciones obreras, uno de los principales problemas sin el cual no se puede explicar el enorme poder de la CTM y otros sindicatos “oficialistas” que históricamente han jugado un rol de contención y represión hacia millones de trabajadores; algo que no dicen ni las autoridades federales.

El triunfo del No expresa un enorme descontento contra la CTM y las condiciones laborales y salariales que imponen, es un fenómeno profundamente progresivo que puede empezar a replicarse en otras fábricas.

Sin embargo, no podemos obviar la plena intromisión del Estado mexicano a partir de la vigilancia del antidemocrático Instituto Nacional Electoral y organismos internacionales vigilantes de la paz laboral como la OIT, además la presión del gobierno estadounidense para la aprobación de dicha reforma laboral en el marco del T MEC y sus burocracias sindicales, como la AFL-CIO o la UNIFOR canadiense.
En el sentido estricto de la votación, la misma no necesariamente garantizaría un avance hacia la democracia sindical. Para verdaderamente conquistarla es necesario impulsar, a partir del descontento con la CTM que se expresó en el voto por el No, la lucha por la recuperación del sindicato, y pelear para que el CCT quede en manos de una organización sindical sin charros, recuperada para la lucha y la defensa de los intereses de los trabajadores.

Para avanzar en ese camino, está planteado impulsar la asamblea como máxima instancia de decisión, para que sean los trabajadores organizados democráticamente quienes decidan cómo pelear por un CCT que verdaderamente satisfaga las necesidades laborales de los trabajadores y frene la brutal explotación en la planta.

Esto en el camino de impulsar delegados electos de manera directa y democrática en toda la planta, revocabilidad de mandato (es decir que el delegado que viole los acuerdos votados, automáticamente sería removido), con plena libertad de tendencias al interior del sindicato entre otras medidas para que el sindicato verdaderamente responda a las necesidades de la base trabajadora.

¿Nuevos sindicatos en la industria automotriz?

Tras la votación del No, algunas organizaciones de asesoría laboral, como el Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (Cilas) ven en la votación la oportunidad de levantar –nuevamente- un sindicato independiente en la rama automotriz.

El pasado 30 de agosto se realizó una conferencia de prensa para anunciar la constitución del Sindicato Independiente Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de la Industria Automotriz (SINTTIA) que en voz de su secretaria general, María Alejandra González, “es un sindicato democrático que pelea por mejoras salariales y el respeto a los derechos laborales” y que en los próximos días intentará pelear por la titularidad del CCT en la planta. Además, dijo que hablaba en representación de todos los compañeros de General Motors, cuando esto no es cierto pues gran parte de la base trabajadora recién se enteraba de quiénes iban integrar la dirección del llamado sindicato independiente.

La votación por el No, es expresión del genuino hartazgo de miles de trabajadores contra la política pro-patronal de la CTM, cuestión que se ha replicado en algunas fábricas de Matamoros. Aunque hoy por hoy no podamos hablar de un fenómeno activo de miles de trabajadores que luchan por sacudirse de encima a la CTM, tampoco podemos descartar que como en GM, la CTM pierda CCT en otras fábricas.
Sin embargo, esto no puede traducirse en una debilidad objetiva de la burocracia sindical y menos del inicio del fin del charrismo sindical en México. Dentro de la planta la burocracia ya aceita su aparato para pelear por la titularidad del CCT y afuera, Hugo Varela Flores, burócrata de la CTM asegura que ellos controlan el 90% de los CCT de la industria automotriz y que de estos casi el 80% están legitimados.

Bajo esta óptica general, nos parece que la política del sindicato independiente que impulsa el Cilas puede hacer que decenas de trabajadores que genuinamente luchan por democracia sindical, queden completamente aislados del conjunto de la base trabajadora que en el grueso de la industria siguen bajo el yugo de la burocracia sindical de la CTM, separándolos de los sectores más conscientes del conjunto de la base trabajadora.

Esta política se ha combinado con la pasividad laboral que imponen bajo los “tiempos legales” como lo vimos en el recuento por la titularidad del CCT en la planta de Honda, Jalisco, dónde pese al profundo descontento de la base trabajadora, la única respuesta impotente fue esperar al próximo recuento. O el caso de los combativos compañeros de Goodyear en San Luis Potosí que también impulsan un sindicato independiente y que lamentablemente no han podido avanzar en echar a los burócratas de su fábrica.

Por eso, desde el Movimiento de Trabajadores Socialistas opinamos que es clave plantearse la recuperación de los sindicatos y expulsar a los charros, esto solo se podrá hacer impulsando la unidad de las filas obreras contra la patronal y los charros. Para ello es fundamental poner en pie corrientes clasistas, combativas y democráticas, que peleen por esta perspectiva.

Una corriente de estas características debería pelear por conquistar un sindicato que defienda los intereses de la base trabajadora en la industria automotriz, debería cuestionar profundamente porque en medio de la pandemia empresas como General Motors reportan ganancias multimillonarias mientras los trabajadores laboran sin condiciones mínimas de salubridad, con paros técnicos dónde se impone un pago de salario al 50% y dónde se despide a trabajadores por exigir democracia sindical.

Y también impulsaría el cuestionamiento a la política del gobierno federal que tras la exigencia del gobierno estadounidense de reapertura de la industria automotriz, declaró la misma como una industria esencial en medio de la pandemia, provocando el contagio y lamentablemente la muerte de varios trabajadores de GM Silao, por lo que debería levantar una perspectiva de plena independencia política respecto al Morena y la oposición de derecha, cuestión que tampoco hacen las direcciones sindicales que se reclaman democráticas, que mantienen una tregua con el gobierno federal y aceptaron sin chistar la reapertura del sector.